Historia

Hallado el enterramiento humano más antiguo de África

Frente a la cantidad de enterramientos localizados en Eurasia, la falta de información en África sobre este tema ha sido bastante acusada. La cueva de Panga ya Saidi, en Kenia, abre las puertas al estudio del origen de los ritos funerarios humanos.

irene foto autor

Periodista e Historiadora

7 de mayo de 2021 (13:58 CET)

Portada enterramiento
Portada enterramiento

Son muchas las incógnitas que presenta la prehistoria. Podemos decir que nuestro conocimiento sobre el tema está en continuo cambio, ya que los nuevos hallazgos pueden cambiar por completo lo establecido hasta el momento, generándose constantemente nuevas ideas y teorías.

Es lo que acaba de suceder con un nuevo descubrimiento. Se ha identificado el enterramiento humano más antiguo en África, el cual nos permite comprobar que, hace 78.000 años, los ritos funerarios ya estaban presentes en nuestra especie. La revista Nature, que publica este hallazgo en su portada, evidencia la importancia que supone para la investigación prehistórica.

Los restos encontrados pertenecen a un niño de unos 3 años

Los restos encontrados en el interior de la cueva de Panga ya Saidi, en Kenia, pertenecen a un niño de aproximadamente 3 años que ha sido denominado “Mtoto” (“niño” en swahili). Desde que este yacimiento comenzó a ser excavado, ha sido considerado una pieza indispensable para poder llegar a entender los orígenes de nuestra especie. Ahora, con este descubrimiento, parece que también permitirá avanzar considerablemente en el estudio de los ritos funerarios humanos en África. Esto nos permite comprobar "la complejidad de la mente humana, que es capaz de establecer vínculos complejos con la comunidad más allá del mundo físico e interactuar con los que han fallecido", como ha asegurado María Martinón Torres, investigadora y directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

El estudio de este yacimiento, integrado en la Edad de Piedra Media, se ha producido mediante la colaboración de una treintena de instituciones localizadas en todo el mundo, entre las que podemos destacar la Universidad Complutense de Madrid, el equipo de María Martinón Torres del CENIEH y el Instituto Max PlancK para el Estudio de la Historia Humana (Alemania).

Si bien en Eurasia se han encontrado gran cantidad de enterramientos como este (Homo sapiens y neandertal), los cuales llegan a alcanzar cronologías de hasta 120.000 años (sobre todo en el norte de Israel), en África esta situación no es tan común. En el yacimiento de Border Cave, en Sudáfrica, se encontró otro enterramiento infantil de hace 74.000 años, pero la falta de pruebas y de datos al respecto causaron desconfianza hacia este descubrimiento. Este hecho, como especificó Martinón Torres, puede mostrar tres cosas diferentes: "Podría ser que este tipo de comportamientos se desarrollasen antes fuera de África, o puede que simplemente haya un sesgo y que se haya hecho más trabajo de campo en Eurasia que en África, o puede que los comportamientos funerarios en África fueran diferentes a los de Eurasia y que no dejen rastro arqueológico".

EL HALLAZGO DE MTOTO

Las excavaciones en el yacimiento de Panga ya Saidi comenzaron en 2010. Sin embargo, los primeros restos fueron encontrados en 2013 y la cavidad circular de Mtoto en 2017, localizada a tres metros por debajo del nivel de suelo de la cueva. La extracción de los restos fue descrita así por Martinón Torres: "Dada la fragilidad de los huesos que contenía, la tierra se extrajo en bloque para estudiarla con distintas técnicas. El bloque se excavó de forma manual y virtual, combinando la microtomografía (para analizar el interior del bloque mediante rayos X) con estudios granulométricos y geoquímicos sobre la composición del suelo y los procesos que ha albergado". Tras ser correctamente extraído, se transportó a Nairobi y posteriormente a Burgos, en donde fue analizado en los laboratorios especializados del CENIEH.

La inhumación de los muertos es una práctica cultural compartida por Homo sapiens y neandertales

Primero se localizaron los dientes de Mtoto y, un año después, se pudo identificar parte del cráneo, de la cara, la articulación de la mandíbula en buen estado y la articulación de la columna vertebral junto con alguna costilla. Los restos se encontraban en buen estado de conservación debido a que, tras introducir el cuerpo en la cavidad, fue tapado con tierra de otro lugar ajeno a la cueva. El cuerpo, colocado en posición flexionada y recostado hacia el lado derecho, podría haber portado mortaja o sudario, así como se podría haber colocado con una almohada, lo que aporta más indicios acerca del rito funerario que podría haber acompañado a este enterramiento.

¿Podría ser que los cuerpos de los niños tuvieran un tratamiento funerario especial? Los investigadores no lo descartan. Lo que está claro es que "el enterramiento de Panga ya Saidi muestra que la inhumación de los muertos es una práctica cultural compartida por Homo sapiens y neandertales. Este hallazgo plantea nuevos interrogantes sobre el origen y la evolución de la cultura de la muerte en dos especies humanas estrechamente relacionadas, y en qué grado nuestro comportamiento y nuestras emociones eran diferentes", como especificó Michael Petraglia, del Instituto Max Planck para el Estudio de la Historia Humana. 

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