Misterios

Oak Island, un secreto templario a punto de desvelarse (II)

A raíz del hallazgo de huesos humanos en Oak Island, los investigadores del programa de Canal Historia «La maldición de la isla del Roble», Rick y Marty Lagina, están convencidos de que la resolución de este enigma centenario está a punto de llegar…

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16 de Julio de 2019 (16:00 CET)

Hermanos Lagina, protagonistas de la serie y buscadores del tesoro en Oak Island (foto Mega).
Hermanos Lagina, protagonistas de la serie y buscadores del tesoro en Oak Island (foto Mega).

¿Qué tienen que ver los templarios con este pozo del tesoro? Al parecer mucho… El lugar está comunicado con la cercana playa de Smith’s Cove. Por eso cada vez que suben y bajan las mareas también aumenta y desciende el nivel de agua en el pozo. Esto ha hecho que a lo largo de los siglos varios exploradores se hayan aventurado en su interior, sin atender a que fue construido para que cuando las aguas subieran atraparan a quien estuviese dentro del mismo. Por eso seis personas han fallecido ya en su interior, víctimas de ahogamiento o de los derrumbes de tierra que provocan los citados movimientos de las mareas. Por eso nadie quiere ser el séptimo, a pesar de que tal y como indica la maldición que ha recaído sobre el lugar, siete han de ser los muertos para que el pozo desvele sus secretos. Y si alguien estaba preparado para hacer una obra de ingeniería de tal magnitud, esos eran los caballeros de la Orden del Temple, que pudieron navegar hasta estas costas huyendo de la excomunión del Papa y de la persecución que contra ellos había dictado a principios del siglo XIV el rey de Francia Felipe IV el Hermoso, cuyo único objetivo era hacerse precisamente con el tesoro templario. Pero, ¿qué más avalaría que en este lugar no sólo estuvieron los templarios, sino que además pudieron ocultar su tesoro? La losa de pórfido es un buen comienzo, ya que ese material se encontraba en el área de influencia africana de la Orden. Pero, ¿y la escritura que hay en la misma?

En 1970 los miembros de la Triton Alliance Company lograron profundizar hasta los 63 metros, y aseguraron haber grabado con sus cámaras subacuáticas una gruta inundada en la que había tres cofres y una mano incorrupta.

El último estudio –también el más completo– fue realizado por el escritor Juan Haro Vallejo, que determinó que «se trata de tifinagh, un alfabeto beréber utilizado hace miles de años en Centroáfrica». La pregunta es obvia: ¿qué hace una losa de pórfido grabada con un enigmático dialecto beréber en una isla perdida de Canadá? A decir de Vallejo, el mensaje de la losa sería el siguiente: «Como antes unidos rezamos. El padre antiguamente jamás les castigó. Nueve de esta manera atesoran la herencia, mi Dios». Nueve fueron los caballeros que crearon la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y el Templo de Salomón allá por el año 1118, según afirma el historiador Guillermo de Tiro. Y nueve, dice la traducción de la losa de pórfido, «los que atesoran la herencia». Si a ello añadimos que los templarios lograron en cuestión de décadas acumular un poder militar y económico que ensombreció a las principales dinastías de Europa, ¿dónde fueron escondidos los fastuosos tesoros que los cronistas ponían en sus manos, y que sirvieron para sentar las bases de un estado militar que gobernó en la sombra el viejo continente durante dos siglos? Muchos piensan que en Oak Island, el lugar donde los hermanos Lagina han descubierto un nuevo eslabón de esta fascinante cadena, a decir de ellos el definitivo. Durante el rodaje dieron con restos óseos, cabellos humano y tejidos alrededor de los mismos. Con el apoyo de la Dra. en Ciencias Químicas de la Universidad de St. Mary’s, en Halifax (Canadá), Christa Brosseau, y gracias a las pruebas realizadas sobre los restos por el Dr. Xian Yiang, han determinado que se trata de huesos humanos. Del mismo modo han encontrado trozos de cerámica, que están vinculados a lo que se oculta en el interior del citado pozo. De momento han asegurado que todos estos hallazgos les sirven para revelar algo muy importante. Así que tendremos que esperar a las futuras investigaciones para saber si al fin se cierra este enigma. No en vano ya se piensa que esos restos humanos podrían pertenecer a la persona número siete… Y por tanto, la maldición habría terminado.

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