Anna Paulina Luna y el lobby sobrenatural del Capitolio
Intrigante comentario en redes de la representante Anna Paulina Luna: ¿Y si las visiones del Antiguo Testamento eran informes de contacto?
“Representación real de ángeles. Post 10/10”. Con esa frase, lanzada sin pudor en la red social X, la congresista republicana Anna Paulina Luna desató un pequeño terremoto. No se refería a un querubín rubicundo ni a un ser alado con túnica blanca, sino a una inquietante imagen de geometría imposible, más cercana a un esquema de física cuántica que a las postales de comunión. Y es que, según ella, los ángeles de verdad son como los describe la Biblia: criaturas con múltiples alas, ruedas entrelazadas llenas de ojos… y cero intención de posar para Hallmark.
La frase, de apenas seis palabras, bastó para activar los radares del escepticismo y la reacción no se hizo esperar. Escépticos, críticos y ateos con Wi-Fi alzaron la voz. ¿Cómo es posible —se preguntaban indignados— que la responsable de la Oficina de Secretos Federales del presidente Trump hable en serio de ángeles? Algunos la tacharon de fanática, otros de crédula y no faltaron los que insinuaron que confundía la Biblia con Dune.
No es que Luna esté sola en su fe. De hecho, su creencia encaja sorprendentemente bien en el creciente ecosistema de políticos, asesores y activistas implicados en la desclasificación de Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP por sus siglas en inglés) que ven en este fenómeno una dimensión no solo tecnológica, sino también espiritual.

Lo denunció Steven Greenstreet, periodista del New York Post, convertido en una especie de Torquemada secular contra los creyentes de los UAP. En su vídeo, titulado sin rodeos La religión OVNI está influenciando al Congreso para cazar alienígenas, acusa a los impulsores de la desclasificación de actuar movidos más por el Apocalipsis que por el Pentágono. Greenstreet ve fanatismo donde otros ven fe, y una peligrosa mezcla de mística y geopolítica que, según él, contamina los pasillos del poder en Washington.
Pero, ¿hay que ridiculizar automáticamente a quienes creen en ángeles… solo porque tienen acreditación del Congreso?

Ruedas, ojos y fuego divino
Porque lo cierto es que la representación que Luna calificó de “10 sobre 10” no es un diseño salido de un videojuego, sino una interpretación visual bastante fiel de un serafín bíblico, con seis alas y un aura de reverencia que dista mucho del querubín regordete y risueño que suele aparecer en los catálogos de decoración navideña.
El profeta Isaías en su visión del trono de Dios lo describe: “Tenían seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban”. Su misión: cantar sin cesar “Santo, santo, santo”. No son humanoides con espadas flamígeras, sino entidades celestiales cuya geometría parece más salida del metaverso divino que del imaginario infantil.

Pero lo más interesante vino después, en las respuestas al post. Ahí surgieron toda clase de referencias cruzadas, memes, exégesis express y, por supuesto, una avalancha de ruedas de Ezequiel. Porque aunque Luna mostraba un serafín, muchos usuarios interpretaron el gesto como una señal de algo más grande: una conexión entre las visiones proféticas del Antiguo Testamento y los modernos relatos de contacto con inteligencias no humanas.
Uno de los comentarios más virales lo dejaba claro:
“¿Cómo son los ángeles ‘bíblicamente exactos’?
Los ángeles son descritos como humanos hermosos con superpoderes.
Como los pleyadianos.
Entonces, ¿cuáles son esas descripciones de ruedas dentro de ruedas cubiertas de ojos?
No los ángeles, sino las naves de la Federación Galáctica en las que viajaron los ángeles.”

Bienvenidos al punto exacto donde la teología antigua se funde con la exopolítica contemporánea.
El carruaje del Señor… ¿una nave nodriza?
La referencia, cómo no, alude a la famosa visión del profeta Ezequiel, recogida en el capítulo 1 del libro homónimo. En el Antiguo Testamento, el patriarca relata cómo contempló el trono de Dios transportado por seres llamados Tronos —sí, en plural— descritos como “ruedas dentro de ruedas” y “llenos de ojos”. No es que sean especialmente fotogénicos, pero sí dejan claro que el Cielo, según la Biblia, se parece más a una ingeniería celestial que a una obra de teatro con alas de plumas.
Para algunos teólogos, esta visión representa un lenguaje simbólico que expresa el poder y la omnisciencia divina. Para muchos investigadores del fenómeno OVNI, sin embargo, podría tratarse de un testimonio antiguo de una encuentro con tecnología avanzada. Y si los ángeles eran sus tripulantes, ¿por qué no plantearse que fueran emisarios de algo más que lo espiritual?
Así lucen los ángeles según la Biblia.
— MindBodyIsLife (@MindBodyIsLife) July 7, 2025
Un hilo que explica los 9 tipos de ángeles y por qué siempre dicen:
“No tengáis miedo...”🧵 pic.twitter.com/HoKFBxC2An
Esta lectura, por extravagante que parezca, no es ajena a varios actores políticos actuales. Paul Burlison, por ejemplo, congresista implicado en los esfuerzos de desclasificación UAP, ha hablado abiertamente de su fe en ángeles y demonios como realidades coexistentes con lo físico. Y Danny Sheehan, abogado que representa a testigos del Pentágono y veterano de las causas ufológicas, dirige un bufete fundado por activistas del Instituto Crístico, inspirado en el arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Sí: entre desclasificaciones y liturgias, hay más puntos de contacto de lo que parece.
¿Y si todo este interés por “no-humanos” tuviera tanto que ver con extraterrestres como con seres de luz?

¿Fanatismo o fe con galones?
Quizá el problema no sea la fe en sí, sino la falta de matices. No es lo mismo confundir un avión con un ángel que preguntarse si algunas de las visiones milenarias podrían tener una dimensión no meramente espiritual. Tampoco es igual invocar a Dios para justificar una ley que pedir transparencia sobre fenómenos aéreos anómalos que incluso el Departamento de Defensa reconoce no comprender del todo.
En este contexto, el debate deja de ser entre ciencia y religión para volverse algo mucho más delicado: ¿puede un cargo público profesar creencias metafísicas sin que se le acuse de estar “contaminado”? ¿Y qué pasa cuando la metafísica se cruza con los radares? ¿Está siendo influenciado el Congreso estadounidense por “una religión OVNI”?
La línea que separa ángeles y extraterrestres es cada vez más delgada en el imaginario colectivo. Y si aceptamos que los antiguos podrían haber llamado “ángeles” a lo que hoy llamaríamos visitantes no humanos, quizá el comentario de Anna Paulina Luna no sea tan descabellado. Tal vez solo sea una forma bíblicamente exacta de sugerir que… no estamos solos.








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