La Marina publica por error imágenes de drovnis
Una filtración accidental de la Marina de Estados Unidos dejó al descubierto documentos clasificados sobre encuentros con drovnis
La Marina de los Estados Unidos ha protagonizado recientemente un embarazoso incidente al publicar, por error, una serie de documentos sin censurar que revelaban encuentros con drones no identificados —o, drovnis, como han sido bautizados por algunos investigadores— sobre sus buques de guerra en 2019.
La publicación de estos documentos, bajo el nombre de archivo "proposed redaction" (censura propuesta), sugiere que su divulgación sin alteraciones fue un error. Los registros contenían nombres y datos de contacto de personal involucrado en los incidentes, información que debió ser eliminada antes de su difusión. Apenas unas horas después de su publicación, los archivos fueron retirados del acceso público, pero el daño ya estaba hecho: las imágenes de los drovnis sobrevolando embarcaciones militares habían quedado expuestas avivando la controversia sobre estos misteriosos objetos y las implicaciones que suponen para la seguridad nacional.

Encuentros con drovnis
El material, compuesto por más de 60 páginas, detalla los encuentros entre marzo y julio de 2019, en los que hasta seis embarcaciones estadounidenses fueron sobrevoladas por drones de origen desconocido.
Uno de los encuentros más llamativos documentados en estos archivos involucra al USS Bunker Hill, que rastreó hasta 11 drones desconocidos en diferentes altitudes, desde 1.400 hasta 21.000 pies. Estos objetos no identificados realizaron maniobras que pusieron en alerta a la tripulación, acercándose a menos de 500 pies de los buques y rodeándolos durante horas. A pesar de la gravedad de estos incidentes, no hay evidencia de que la Marina de EE.UU. intentara derribar los drovnis, lo que ha generado interrogantes sobre las razones detrás de esta aparente inacción.

Se sospecha que algunos de los incidentes con drones pueden haber sido intentos de espiar buques de guerra estadounidenses, como el del USS Paul Hamilton. Avistó tres drones descritos como "cuadricópteros" circulando sobre el destructor de la Marina desde aproximadamente las 4 de la mañana hasta las 6 de la tarde.
Como en la zona se encontraba el granelero con bandera de Hong Kong M/V Bass Strait, el buque estadounidense intentó contactar pero no recibió respuesta. ¿Estaban siendo controlados desde esta embarcación?
Este punto resulta particularmente intrigante si se compara con la postura oficial adoptada en incidentes similares sobre áreas urbanas. Cuando a principios de año fueron detectados múltiples drovnis sobre varios estados, las autoridades justificaron la falta de acción afirmando que derribarlos podría representar un riesgo para la población. Sin embargo, en mar abierto, donde el peligro colateral es mínimo, la falta de una respuesta defensiva más contundente es aún más desconcertante. ¿Se trata entonces de una limitación tecnológica? ¿Existe alguna razón legal o estratégica que impida a los militares actuar de manera más agresiva contra estos objetos?
Una de las hipótesis que se barajan es que los drones puedan estar operados por potencias extranjeras con fines de espionaje, lo que podría haber llevado a las fuerzas estadounidenses a optar por la recopilación de inteligencia en lugar de la confrontación directa pero, ¿acaso Estados Unidos no dispone de tecnología capaz de interferir frecuencias y de tomar el control de estas aeronaves? El hecho de que estos objetos hayan podido sobrevolar buques de guerra con total impunidad sugiere la posibilidad de que la Marina no tenga esa capacidad técnica para neutralizar la amenaza. Esto abre una inquietante pregunta: ¿son estos drovnis tan avanzados que escapan a las capacidades defensivas de la potencia militar más poderosa del mundo?

La oleada de drovnis en Nueva Jersey
Este episodio no es aislado. A principios de este año, se reportó una oleada de drovnis en Nueva Jersey, donde numerosos testigos aseguraron haber visto objetos no identificados sobrevolando distintas zonas del país. Estos casos han coincidido con un renovado interés por parte del Congreso y el Pentágono en el fenómeno UAP (Fenómenos Anómalos No Identificados), lo que ha llevado a nuevas audiencias y discusiones sobre su impacto en la seguridad.
Las preguntas siguen abiertas: ¿qué son realmente estos drovnis? ¿Son una nueva forma de espionaje, una tecnología avanzada aún no revelada o algo completamente distinto? Lo cierto es que la Marina de EE.UU. no tenía intención de que estos documentos vieran la luz, lo que deja en el aire la posibilidad de que haya más información clasificada que aún no ha sido revelada al público.









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