Ovnis en los Archivos Nacionales: ¿Desclasificación o cortina de humo?
Cumpliendo con la Ley de Defensa de 2024, Estados Unidos publica archivos de la NASA, la FAA y el Pentágono, aunque persisten dudas por las décadas ausentes.
Los Archivos Nacionales acaban de incorporar una sección dedicada a los Fenómenos Anómalos No Identificados en su sitio web, organizando toda su documentación secreta sobre ovnis en un lugar conveniente para los teóricos de la conspiración y los entusiastas de los extraterrestres.
Esta iniciativa, ordenada por la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024, tiene como objetivo recopilar y hacer accesibles al público todos los registros gubernamentales relacionados con los UAP.
🚨 NEW: To maximize transparency, the National Archives has released new records related to Unidentified Anomalous Phenomena (UAP). These records come from @ODNIgov, the Office of the @SecDef, @FAANews, and @NRCgov.
— U.S. National Archives (@USNatArchives) April 24, 2025
Explore the UAP Collection: https://t.co/f5ogaEsijT@DoD_AARO pic.twitter.com/Dq7qOe62XI
El nuevo portal presenta registros de la NASA, la sede de la Fuerza Aérea y varios comandos militares.
En la sección fotográfica destacan las imágenes de Paul Villa, un mecánico que, a los 47 años, aseguró haber establecido contacto telepático con seres de otros planetas.
Trató de avalar su experiencia mediante una serie de fotografías diurnas de un platillo volante que fueron a parar a la colección de registros del Centro de vuelos espaciales Goddard, de la NASA. No se explica cómo llegaron hasta allí.

Son muchos los que, a través de las redes sociales han expresado su malestar porque, aparentemente, la revelación y la transparencia no es tal. Faltan varias décadas en los archivos NARA, como la de los años 80 y 90. «Así que cualquier imagen que pudiera contener algún nivel de detalle está ausente. Esto no es transparencia, es solo otra táctica dilatoria para apaciguar temporalmente a las masas» -asegura un usuario en X.
Dicho de otra manera: Los burócratas crean un falso progreso en la divulgación mientras ocultan la verdad.
“Nos dan lo viejo, lo conocido, lo inofensivo. Pero los incidentes más recientes y graves siguen bajo llave”, denuncia el investigador ufológico Stephen Bassett, uno de los principales promotores del movimiento Disclosure.
La encargada de supervisar este delicado proceso es Anna Paulina Luna, congresista republicana y presidenta de la House Freedom of Information Commission, recientemente rebautizada como Comisión de Secretos Federales. Desde su nombramiento, Luna ha insistido en que el pueblo estadounidense “tiene derecho a saber”.
“No podemos hablar de democracia si el gobierno sigue clasificando documentos sobre objetos que violan nuestro espacio aéreo”, declaró en una reciente audiencia.

El nuevo portal del NARA ya muestra en línea documentos procedentes de la NASA, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), el Departamento de Defensa (DoD), la Administración Federal de Aviación (FAA), la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) e incluso el AARO, el órgano creado por el Pentágono para estudiar estos fenómenos.
a administración de los Archivos Nacionales insiste en que se trata de “un proceso gradual” y que la publicación de materiales clasificados requiere tiempo, revisiones legales y coordinación entre múltiples agencias. Pero para quienes llevan décadas investigando el fenómeno, el tiempo ya ha pasado.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿están los gobiernos dispuestos a revelar lo que realmente saben? O, como temen muchos, ¿seguimos siendo víctimas de una sofisticada campaña de control narrativo, donde la transparencia es solo una fachada?








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