Ovnis y vida extraterrestre

OVNIs: la respuesta definitiva

'Ovnis: mensajeros de la conciencia global' (Cydonia, 2020) es el nuevo libro de Miguel Pedrero, en el que presenta una explicación tan desestabilizadora como fascinante sobre el auténtico origen del fenómeno ovni, y del cual extractamos el siguiente reportaje.

Miguel Pedrero

24 de agosto de 2021 (10:30 CET)

Ovnis: la respuesta definitiva
Ovnis: la respuesta definitiva
Nº 364, Noviembre de 2020
Este artículo pertenece al Nº 364, Noviembre de 2020

"Hombre, si ya te lo he contado con detalle la otra vez", protestó el paciente Enrique M. "No importa, me gustaría que volvieras a relatarme todo, si no te parece mal", respondí yo, con la seguridad de que mi interlocutor iba a acceder a mi petición. Era la segunda vez que me citaba con el protagonista de una extraordinaria experiencia OVNI. Cedo, pues, la palabra a Enrique:

"Ocurrió la noche después de Reyes del año 1990. Entonces trabajaba en Madrid y vivía con mi mujer en Cifuentes, un pueblo de Guadalajara, adonde iba los fines de semana. Me había comprado un coche nuevo unos días antes, así que invité a mi mujer a cenar en un restaurante de Jadraque, otro pueblo de Guadalajara, también para probar el coche. Salimos del restaurante a eso de las doce de la noche y tiramos para casa. Era una carretera con bastantes curvas y estrecha. Había que llegar a Mandayona, y de ahí conducir hacia Cifuentes, pero yo quería probar otro camino; desviarme en algún otro pueblo para salir a la carretera general y llegar a Cifuentes por una carretera mejor. Mi mujer no paraba de decir que nos íbamos a perder. El caso es que me metí por Castejón de Henares, atravesé el pueblo y resulta que la carretera se terminaba. Solo había un camino de esos de concentración de tierras. Era ancho, pero estaba embarrado porque había llovido…

Al acercanos a la luz desapareció. En su lugar surgió un objeto volador de forma triangular que emitía una gran luz

…Tiré por ese camino con la esperanza de llegar a la carretera general y, de pronto, vimos a lo lejos un pilotito azul encima de una especie de montículo. Le dije a mi mujer: ‘Ves, ahí está la general, porque ese es el piloto de un coche de la Guardia Civil’. Y cuando llegamos a unos cincuenta o sesenta metros de ese piloto nos dimos cuenta de que ese supuesto montículo tenía forma triangular. Entonces, ese piloto desapareció de repente, o eso me pareció, y en su lugar surgió un objeto volador de aspecto triangular que emitía una luz tremenda, como si se hubiera hecho de día de repente. Era enorme, exagerado, como del tamaño de medio campo de fútbol. Y digo que era triangular porque podíamos distinguir tres luces que formaban un triángulo y que se veían en medio de ese resplandor tan exagerado. Aquello vino hacia el coche y entramos en pánico, porque se puso a dar vueltas alrededor del automóvil, pero muy cerca, ¡como a medio metro del techo!… 

OVNI triangular
Los ovni con forma triangular son habituales entre muchos testigos

…Entonces intenté maniobrar para dar la vuelta, a pesar de que no veía el camino por la luz tan potente que emitía ese objeto. Pero lo que faltaba, cuando tenía el coche cruzado en el camino haciendo la maniobra, va y se apaga, tanto el motor como las luces y la radio. Pensé que por los nervios se me había calado. Mi mujer no paraba de decirme, muy asustada, que saliéramos ya de allí. Yo intentaba arrancar y el coche no respondía. Estuvimos así un par de minutos, imagina nuestra desesperación. Leche, hasta que arrancó y dejamos atrás el objeto, que no tardó en apagarse o desaparecer… 

…Cuando entramos en casa, miré el reloj de la cocina y marcaba las tres de la mañana. No era posible, porque salimos del restaurante a las doce, y unos veinte minutos después fue cuando nos encontramos con ese triángulo. Ponle que toda la experiencia duró unos quince minutos como muchísimo. Y desde allí a nuestra casa es una media hora si no vas muy rápido. Ponle una hora y cuarto entre todo, una hora y media si queremos incluso dar un margen más amplio. Eso nos da la una y media, no las tres de la madrugada. Desde entonces siento la necesidad de acudir constantemente al lugar de la experiencia, como si esperara algo, pero nunca he visto nada extraño. A veces, de madrugada, salgo en la moto y voy al sitio, y me quedo allí un buen rato echando un cigarrillo. Hace tiempo que nos hemos divorciado, y mi exesposa recuerda más o menos lo mismo que yo, aunque no quiere hablar mucho de eso, para ella es una vivencia muy desagradable y que le causó mucho miedo".

De las conversaciones que mantuve con Enrique concluí que era una persona cabal, con los pies en el suelo y nada dado a fantasías, así que le propuse someterse a una regresión hipnótica con la finalidad de que recordara algo más de la experiencia. 

EN EL INCONSCIENTE PROFUNDO

Como con otras personas a las que les he hecho la misma propuesta, advertí a Enrique de que los recuerdos que emanan durante una regresión no tienen por qué ceñirse a la realidad, puesto que en la mente del individuo se entremezclan deseos, miedos, esperanzas, recuerdos de sueños, películas, libros, etc., que perfectamente pueden dar forma a una fantasía que la mente puede hacer pasar por real. Quién sabe de las complejidades de la mente inconsciente…

HIPNOSIS
Aunque hay quienes no apoyan la hipnosis o la regresión para rescatar recuerdos fiables, sigue siendo una herramienta interesante

Un antropólogo y experimentado hipnoterapeuta llevó las riendas de la regresión. Enrique estaba muy nervioso y le costó más de la cuenta relajarse y dejarse llevar por el hipnólogo. El recuerdo de la experiencia le provocaba un enorme desasosiego, así que el hipnólogo tuvo que tranquilizarlo en varias ocasiones. Durante la regresión, a Enrique le vino a la mente un detalle que luego, en estado de completa vigilia, nos confesó que, efectivamente, había ocurrido. Cuando entró con el coche en el camino de concentración, salió una liebre de unos arbustos y él intentó seguirla con el automóvil. 

Una fuerza de origen desconocido empezó a desplazar el automóvil hacia el OVNI, mientras sus ocupantes entraban en pánico

En cuanto a lo interesante, en la regresión le vinieron a la mente nuevos recuerdos sobre su experiencia: el motor y las luces del coche se pararon cuando Enrique y su pareja avanzaban hacia el pilotito azul, y luego ese "montículo" se encendió de golpe y era un objeto triangular aterrizado. Él y su mujer entraron en pánico, pero el coche no arrancaba. Entonces, una fuerza desconocida empezó a desplazar el automóvil hacia el objeto triangular. Ellos intentaron abrir las puertas para huir, pero no respondían, como si alguna clase de "energía" las mantuviese cerradas. Durante la regresión, Enrique se puso muy nervioso. Repetía constantemente que no quería recordar más, que estaba aterrorizado, así que el hipnólogo no quiso forzar la situación. Luego relató que sintió que el automóvil caía de cierta altura, como si hubiera sido dejado en el suelo por "algo", y se encontraron rodeados de luz y con ese objeto volador triangular por encima del coche. Enrique intentó arrancar, pero no podía, hasta que el motor respondió y él y su mujer salieron del lugar. 

Como vemos, el relato de Enrique en estado de vigilia y lo que recordó durante la regresión difieren notablemente. Da la sensación de que durante la regresión ordenó una serie de recuerdos fragmentarios, aunque nunca se sabe, y quizás lo que le vino a la mente en estado de hipnosis no es más que una fantasía construida por su inconsciente. Tres años después de la regresión volví a citarme con Enrique. Le pregunté si había recordado algo más durante ese tiempo. Me respondió que sí, que soñaba repetitivamente con lo siguiente: "Veo una luz muy blanca que me rodea y noto que cerca de mí hay una presencia. Entonces me asusto y me despierto de golpe".

EL FENÓMENO CONTAGIO

El incidente protagonizado por María Silveira es especial porque involucra a otros miembros de su familia, que tiempo después vivieron desconcertantes experiencias. A las nueve de la noche del 26 de enero de 1996, nuestra protagonista finalizó su jornada laboral y enfiló la carretera hacia su domicilio en la pequeña aldea lucense de Corvite. Durante el trayecto divisó a lo lejos, en el cielo, un extraño círculo anaranjado, aunque no le otorgó demasiada importancia. Poco después, entró en su casa, se cambió de ropa y volvió al coche, pues debía asistir a una reunión de padres de alumnos en el colegio de sus hijos, situado a tan sólo unos kilómetros de la vivienda familiar. 

Al tomar una curva se precipitó hacia el automóvil una "nube luminosa", en cuyo centro la mujer distinguió un objeto en movimiento. En el lugar de los hechos, María nos narró su vivencia: "La luz hacía un ruido muy potente e iluminaba toda la carretera como si fuese de día. Entonces, la puerta de la derecha se abrió y se cerró de golpe. Asustada, aceleré al máximo para salir de allí, pero no pasaba de 20 km/h. Es más, me daba la impresión de que las ruedas del coche no tocaban el suelo. De repente, la nube ascendió y desapareció por el horizonte a toda velocidad". Aunque el incidente solo duró unos minutos, María llegó a al reunión media hora tarde, circunstancia que le preocupa incluso más que el avistamiento en sí, porque es incapaz de explicarse qué hizo durante el tiempo que le "falta". A partir de esa fecha, la mujer y su familia han sido testigos de la aparición de extraños objetos luminosos alrededor de la vivienda que ocupan. 

Me veía tumbado boca arriba en una especie de camilla, sin poder moverme. Vi entonces que se acercaban hacia mí dos seres pequeños...

Una tarde en la que nos acercamos al domicilio de María con la intención de entrevistarla por enésima vez, ésta se encontraba en el trabajo y nos recibió Eduardo, uno de sus hijos. Se notaba que tenía ganas de hablar. En cuanto nos aposentamos en el salón de la casa, comenzó a narrarnos una experiencia a la que no le encontraba sentido. Una mañana, mientras se levantaba de la cama, escuchó un ruido atronador y una luz cegadora atravesó la ventana de la habitación. "De repente estaba en otro sitio –nos decía–; me veía tumbado boca arriba en una especie de camilla, sin poder moverme. Vi entonces que se acercaban hacia mí dos tipos pequeños, con unas vestimentas blancas que les llegaban casi hasta el suelo y unas cabezas como peras al revés. Me estaban tocando, parecía que me estaban haciendo un reconocimiento médico o algo así. Después vi a los dos enanos aquellos que se alejaban de la camilla y me encontré de nuevo en la habitación. Escuchaba otra vez el ruido del principio y la luz que entraba por la ventana se iba apagando". Le pedimos al adolescente que dibujara a estos seres, y pintó la típica imagen de un «gris», el tipo de presuntos seres extraterrestres a los que miles de personas en todo el mundo señalan como responsables de sus experiencias de abducción. 

SER EXTRAÑO
Ser observado por el hijo de María Silveira

En el mes de abril de 2016, José Antonio Vicente estaba realizando un tramo del camino primitivo de Santiago, que parte desde Oviedo y atraviesa el occidente asturiano para acceder a Galicia por Lugo, y desde esta provincia hasta Compostela. Cuando avanzaba por los montes lucenses, observó tres luces voladoras que cambiaban constantemente de color y que se dirigían hacia su posición. Según mi informante, cuando esas tres luces estaban próximas a él, pudo distinguir que en realidad se encontraban en cada uno de los vértices de un objeto volador de aspecto triangular y "del tamaño de un camión". Precisamente en ese momento "se hizo el silencio más absoluto en el campo, como si me hubiera metido en una campana de aislamiento o de irrealidad, no sé muy bien cómo definirlo". José Antonio solo escuchaba sus pisadas, pero ningún sonido ambiente. 

ANOMALÍAS ESPACIOTEMPORALES

Entonces, ocurrió un hecho que le causó un hondo temor: "De repente, me encontré en un sitio completamente diferente de donde estaba mientras contemplaba ese objeto triangular". Además, no había ni rastro del OVNI. Nervioso, intentó guiarse por el GPS de su teléfono móvil, pero no tenía cobertura. "Reinicié el móvil varias veces y me moví de aquí para allá buscando un sitio con algo de cobertura, hasta que al final, después de media hora, lo conseguí. Tardé aproximadamente unos quince minutos en orientarme y llegar de nuevo al camino primitivo de Santiago". 

Vimos cómo de un terraplén enorme que queda a mano derecha de la carretera salía de repente un objeto esférico luminoso

Los investigadores Marcelino Requejo, Carlos G. Fernández, José Lesta y el que esto escribe tuvimos la oportunidad de entrevistar en varias ocasiones a Juan Ramón Guede, un joven que años atrás había protagonizado una experiencia que jamás podrá olvidar en su vida. El suceso tuvo lugar en Tuy, localidad fronteriza con Portugal, en el año 1989, cuando nuestro informante contaba solo con diez años de edad. "Era un día de verano –aseguraba–, y recuerdo que venía de ayudarle a mi tío a lavar su coche. Serían aproximadamente las diez de la noche, pero todavía no había oscurecido del todo. Regresábamos hacia Tuy, y muy cerca del pueblo vimos cómo de un terraplén enorme que queda a mano derecha de la carretera salía de repente un objeto esférico luminoso, muy grande, que debía medir más de 200 metros de diámetro". 

El ovni se plantó frente al coche a muy baja altura y el tío de Juan decidió parar. Ambos salieron para observar detenidamente el "espectáculo", entonces lo siguiente que recuerda Juan es observarse dentro de una rampa de luz ascendiendo hacia el objeto volador: "Iba con los brazos para atrás y el cuerpo hacia delante, solo podía mover ligeramente la cabeza; a mi izquierda mi tío también ascendía a la luz en la misma posición. Lo siguiente que me viene a la mente es que estábamos otra vez junto al coche y la luz había desaparecido. Muy asustados reemprendimos la marcha, pero al llegar a casa mis padres y mis abuelos ya nos estaban buscando porque pasaban algunos minutos de las doce de la noche… Desde el lugar donde lavamos el coche hasta el pueblo no se tardan más de quince minutos, como mucho. Perdimos, por lo tanto, aproximadamente unas dos horas de nuestras vidas".

VISIONES DEL FUTURO

Con el paso de los años, Juan comenzó a acordarse de algo de lo sucedido durante esas dos horas de tiempo perdido: "Me vienen a la mente como flashes cada cierto tiempo, y así siete u ocho años después de la experiencia recordé que estaba acostado en una especie de camilla en una habitación circular muy luminosa con gente a mí alrededor. Hace cosa de unos meses nuevos flashes me hicieron reconocer las facciones de esos seres, o lo que sea, que andaban alrededor de la camilla". Juan tomó mi cuaderno y empezó a dibujar a uno de los típicos "grises" implicados en casos de abducción a lo largo de todo el planeta: seres de baja estatura, con una cabeza desproporcionada en forma de pera invertida y unos almendrados y enormes ojos negros.

Desde mi punto de vista las abducciones son episodios que en apariencia apuntan a la acción de entidades alienígenas que actúan casi como lo haríamos nosotros con los animales, secuestrándolos para experimentar con ellos o aprender sobre su biología. En realidad todo lo que rodea a estos casos es demasiado humano. Empezando por el aspecto de los humanoides –con cabeza, tronco y extremidades–, que suelen ser de pequeño tamaño, muy delgados y con enormes cabezas en forma de pera invertida. Su nariz son dos pequeños orificios y la boca diminuta, pero sus ojos negros y rasgados absolutamente enormes. Las manos de estos seres, tal como suelen describirlas los abducidos, son excesivamente largas y de tres o cuatro dedos.

ALIEN INT
El alien cabezón, bajito y con ojos almendrados es una de las figuras más recurrentes del imaginario ufológico 

Detrás del enigma ufológico no se encuentran viajeros interplanetarios, sino algo mucho más profundo y fascinante íntimamente ligado a la conciencia de la especie humana

En realidad, como digo, toda la experiencia es demasiado humana, incluido el aspecto de los presuntos extraterrestres, que en el fondo no son más que un reflejo de nuestra especie en el futuro, porque según los expertos es probable que evolucionemos a seres de cuerpos más reducidos, con dedos muy largos para manejar aparatos electrónicos y un cerebro mucho más grande. Nadie sabe a ciencia cierta si será así, pero eso es lo que anida en nuestro inconsciente profundo y lo que la lógica dicta que será nuestra constitución física dentro de unos cuantos miles de años, si es que no hemos perecido antes como especie. En definitiva, que como en la inmensa mayoría de casos –por no decir todos– de encuentros cercanos con OVNIs, la clave es la propia conciencia del o de los testigos, porque esa psicología profunda parece formar de la "escena extraterrestre". Por eso estoy convencido de que detrás del enigma ufológico no se encuentran viajeros interplanetarios, sino algo mucho más profundo y fascinante íntimamente ligado a la conciencia de la especie humana.

Portada libro PEDRERO
Portada del libro OVNIs: mensajeros de la conciencia global (Cydonia, 2020), de Miguel Pedrero

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