Roswell: Lo que Haut dejó firmado
Walter Haut selló en 2002 una declaración que no podía abrirse hasta su muerte. Ahora el Departamento de Guerra de EE. UU. incluye una copia, con los nombres tachados, en su último lote UAP.
El último lote de la desclasificación UAP del Departamento de Guerra de Estados Unidos contiene una copia de la declaración jurada que el subteniente Walter Haut firmó el 26 de diciembre de 2002.
En julio de 1947, Haut era a la sazón el oficial de información pública de la base aérea del Ejército en Roswell (Nuevo México), es decir, fue el hombre que entregó a la prensa local el comunicado oficial en el que se anunciaba la recuperación de un «disco volador» por parte de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Lo que Haut dejó firmado
La copia del Pentágono figura como «Apéndice 2» y conserva la estructura original de 14 puntos, pero con numerosas tachaduras, marcadas con referencias legales. Desaparece el nombre de Haut, su fecha de nacimiento, su domicilio, el testigo, el notario y los nombres de los mandos citados en el texto pero sabemos que es él.
Haut sitúa los hechos en la semana posterior al fin de semana del 4 de julio. Cuenta que el lunes 7, ya de vuelta en la base, supo que alguien había informado de los restos de un vehículo caído y que por la tarde llegaron nuevos avisos de civiles sobre un segundo emplazamiento al norte de Roswell. Todo cambia, según su relato, en la reunión de mandos del martes 8 de julio, a las 7:30 de la mañana:
En esa reunión de mandos -asegura- se examina el material: «No se parecía a ningún material que hubiera visto ni haya visto jamás en mi vida. Había piezas que parecían una lámina metálica, finas como el papel pero extremadamente resistentes, y otras con marcas inusuales a lo largo de su longitud; pasaron de mano en mano y cada uno daba su opinión. Nadie fue capaz de identificar los restos del accidente.»

Según Haut, el tema central era un extenso campo de escombros en el condado de Lincoln, a unas 75 millas (unos 120 kilómetros) al noroeste de Roswell. Un segundo emplazamiento, a unas 40 millas (unos 64 kilómetros) al norte de la ciudad, recibió una información preliminar. Es el lugar al que el declarante atribuye mayor importancia, y en torno a él gira si hacerlo público o no:
«Uno de los principales asuntos tratados en la reunión fue si debíamos hacer público o no el hallazgo. [Tachado] propuso un plan que, creo, procedía de sus jefes del Pentágono. Había que desviar la atención del emplazamiento más importante, al norte de la ciudad, reconociendo el otro lugar. Demasiados civiles estaban ya implicados y la prensa ya estaba informada. No estaba completamente informado de cómo se llevaría a cabo.»
A las 9:30, según el texto, un mando cuyo nombre aparece tachado telefoneó a su despacho y le dictó el comunicado: la base tenía en su poder un disco volador procedente de un rancho al noroeste de Roswell, y el material sería enviado a un mando superior. Haut debía llevarlo a las dos emisoras y los dos periódicos. Cuando la noticia llegó a las agencias, su oficina se vio desbordada por llamadas de todo el mundo, y otro mando, también tachado, le sugirió que se fuera a casa y se «escondiera».
Esta parte es importante porque Haut obedecía órdenes, el comunicado se le dictó, no fue obra de su imaginación.

Antes de irse, relata Haut, esa misma persona lo llevó al Edificio 84 (Hangar P-3), un hangar de B-29 en el lado este de la pista, que describe bajo fuerte vigilancia dentro y fuera. El Edificio 84 sigue en pie y hoy se utiliza para el mantenimiento de aeronaves comerciales, según The Epoch Times (diario estadounidense de información general). Lo que cuenta haber visto allí es lo más llamativo del documento:
«Una vez dentro, se me permitió observar, desde una distancia prudencial, el objeto recién recuperado al norte de la ciudad. Medía aproximadamente entre 12 y 15 pies de largo [3,7 a 4,6 metros], no tan ancho, unos 6 pies de alto [1,8 metros] y tenía más bien forma de huevo. La iluminación era mala, pero su superficie parecía metálica. No se veían ventanas, portillas, alas, cola ni tren de aterrizaje. [...] También desde la distancia pude ver un par de cuerpos bajo una lona. Solo las cabezas sobresalían de la cubierta y no pude distinguir rasgos. Las cabezas sí parecían más grandes de lo normal y el contorno de la lona sugería el tamaño de un niño de 10 años.»
Haut añade que, más tarde, en el despacho de uno de los mandos tachados, este extendió el brazo a unos cuatro pies del suelo (unos 1,2 metros) para indicar la altura de los cuerpos, y que le informaron de que se había habilitado una morgue temporal para alojarlos.

Qué aporta la copia del Pentágono
Conviene precisar qué es nuevo y qué no. Paul Semones, investigador y operador de Roswell UFO Tour, declaró a The Epoch Times que el contenido no es ninguna novedad: el texto se publicó por primera vez en 2007 y ha aparecido, al menos, en tres libros sobre el caso. De hecho estaba disponible una copia de la declaración en los Archivos Nacionales. Según Semones, la copia que ha difundido ahora el Pentágono tacha nombres que la versión divulgada entonces sí incluía. NewsNation (cadena estadounidense de noticias) apunta en la misma línea: el contenido de la declaración ya había sido publicado en 2007 por los autores Donald Schmitt y Tom Carey en Witness to Roswell.
La procedencia del texto es parte del debate. Los hechos que se conocen son estos:
- En entrevistas de 1979, Haut contó que fue el coronel Blanchard quien le pidió redactar y distribuir el comunicado, y que cuando pidió ver el objeto le dijeron que era imposible.
- En 1989 afirmó no saber nada de lo que se había recuperado, aunque relató lo que le había contado el mayor Jesse Marcel, el oficial de inteligencia de la base que examinó los restos en el rancho.
- En una declaración jurada del 14 de mayo de 1993 repitió esa secuencia y añadió que creía que Blanchard había visto el material. No menciona ni hangar ni cuerpos.
La de 2002 es la primera en la que Haut se presenta como testigo directo de un objeto y de unos cuerpos. Donald Schmitt, investigador del caso y coautor de Witness to Roswell, ha explicado que el texto lo redactó él a partir de lo que Haut les había contado en confianza durante años, y que fue un abogado quien sugirió que una declaración sellada era la vía para dejarlo constancia. Se lo envió por correo electrónico a la familia, con el acuerdo de no hacerlo público hasta la muerte de Haut.

Esa autoría ha sido objeto de críticas. Una de ellas procede de dentro de la propia comunidad investigadora de Roswell: Dennis Balthaser, investigador del caso, escribió que Haut no redactó el texto, sino que se preparó para su firma a partir de comentarios hechos a lo largo del tiempo a Schmitt, Carey y otros. Los defensores del documento sostienen que es la voz de un testigo que esperó a morir para hablar; los críticos ven en ello una incongruencia con sus declaraciones anteriores.
La versión oficial, sin cambios
La postura del Gobierno estadounidense lleva décadas fijada. El informe de la Fuerza Aérea de 1994 concluyó que los restos de 1947 procedían del Proyecto Mogul. Su segundo informe, de 1997 (The Roswell Report: Case Closed), atribuyó los relatos de «cuerpos» a hechos posteriores a 1947: muñecos antropomórficos lanzados desde globos de gran altitud, un accidente aéreo de 1956 en el que murieron 11 militares y un incidente con un globo tripulado en 1959. Los defensores de la tesis extraterrestre responden que esos ensayos con muñecos son de los años cincuenta y no de 1947. La AARO (Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios, el organismo del Pentágono que investiga los UAP) se alineó con esa explicación en su informe histórico de marzo de 2024.
Una pregunta abierta
La declaración de Haut es un relato personal, firmado casi seis décadas después de los hechos y aunque sus declaraciones no resuelven las dudas sobre la naturaleza de los restos ni demuestran que hubiera una nave procedente del espacio exterior su testimonio coincidía con otros relatos vinculados al caso sigue y, por consiguiente, alimentando teorías sobre una posible recuperación de tecnología extraterrestre y un supuesto encubrimiento militar.
El Departamento de Guerra ha anunciado que seguirá publicando archivos de forma progresiva pero, ¿aportará algo al estrellamiento de Roswell que sea definitivo?
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