Parapsicología

Tres pasos para activar la Ley de Atracción

Para activar la Ley de Atracción conviene no desviar la atención y hacer nuestra la sentencia del empresario y escritor Mike Dooley: «Los ‘cómos’ son asunto del Universo. Éste siempre conoce los atajos y la forma más rápida y armoniosa entre tú y tu sueño».

12 de Marzo de 2020 (12:25 CET)

Tres pasos para activar la Ley de Atracción
Tres pasos para activar la Ley de Atracción

Al respecto, Priscila González recurre al concepto de «ecología personal» –usado en los ámbitos del coaching y la Programación Neurolingüística (PNL)– para referirse a este importante asunto, lo que implica «tomar conciencia de en qué medida nuestras metas están alineadas con nuestros valores personales haciéndonos unas sencillas preguntas como: ¿Qué sería lo mejor que podría pasar si se cumple/no se cumple mi objetivo? ¿Y lo peor que podría pasar si se cumple/no se cumple mi objetivo?».

González ilustra sus palabras con un ejemplo: «Imagínate que tu sueño es alcanzar un puesto directivo en la empresa para la que trabajas, y que además la familia es tu pilar fundamental en la vida. Una de las cosas que podría ocurrir es que al alcanzar ese cargo tengas obligaciones y responsabilidades que demanden tiempo, viajes, etc. De modo que dejarías de disfrutar de tiempo y energía para tu familia. Es entonces cuando tu objetivo y tus valores entran en conflicto. Este es el motivo por el que muchas veces no funciona la Ley de la Atracción, porque deseamos atraer realidades a nuestra vida que entran en conflicto con nuestros valores fundamentales (familia, salud, integridad, etc.)».

Rhonda Byrne utilizó en El Secreto el concepto de «proceso creativo» para referirse al acto de poner en acción la Ley de la Atracción. Lo cierto es que no lo pudo sintetizar más, ya que lo concretó en tres acciones: pedir, tener fe y recibir, ideas que hemos ido deslizando desde el comienzo del articulo y que ahora estamos en disposición de recapitular:

1. La acción de pedir hemos de ejercerla con rotundidad, sin mensajes confusos. Debemos tener claro lo que queremos poseer, ser o hacer sin plantearnos los «cómos» ni cuestionar si somos o no merecedores de ello, si es mucho lo que anhelamos, etc. Nuestro objetivo tiene que ser claro, específico y formulado en positivo. Si, por ejemplo, enunciamos nuestra meta como «no quiero volver a pasar necesidades económicas», estaremos enfocando nuestras energías en lo que no deseamos o en aquello de lo que nos queremos alejar. Sería mucho más útil focalizar nuestra atención en lo que pretendemos alcanzar de forma específica, como por ejemplo, «quiero tener un salario que me permita vivir holgadamente». Incluso podríamos ser más específicos, definiendo exactamente la cantidad que consideramos holgada.

2. Es necesario ser sólidos con nuestra fe, con la certeza de que desde el momento en el que lo estamos pidiendo, empieza a ser nuestro, a cristalizar en nuestra realidad. Esta confianza debemos alimentarla sintiendo que ya es un logro alcanzado, visualizando cómo se manifiesta en nuestras vidas, actuando como si fuese realidad, sin margen a la duda. La Programación Neurolingüística define esta capacidad del ser humano como «simulador mental», la herramienta más poderosa que tenemos para generar emociones. Se trata de crear en la mente la «película» completa de nuestros sueños, con todos sus colores, olores, sabores, sensaciones y pensamientos. Como explica Priscila González, «el cerebro humano no distingue entre lo que imaginamos y lo que realmente percibimos con nuestros sentidos, todo lo interpreta como real. De manera que siendo constantes en orientar nuestro simulador mental, a modo de proyector de cine, hacia nuestros objetivos, podremos ver, escuchar y sentir nuestros sueños y enseñar a nuestro cerebro cómo es la realidad que queremos construir».

3. Recibir. Ese paso debe ir acompañado de vivenciar sentimientos de alegría, de felicidad por haber alcanzado lo deseado, siempre junto a la gratitud inherente al obtener algo que queremos. Como señala Byrne, «pide una vez, cree que ya lo has recibido y lo único que tienes que hacer es sentirte bien. Cuando te sientes bien, estás en la frecuencia de recibir. Estás en la frecuencia de que te lleguen todas las cosas buenas y de recibir lo que has pedido. No pedirías nada si no fuera porque quieres sentirte bien, ¿no es cierto? Sitúate en la frecuencia de sentirte bien y recibirás». Byrne recomienda, además, vivir dicho deseo como un «ahora», usando expresamente esa palabra en frases del tipo: «Ahora ya estoy recibiendo; estoy recibiendo todo lo bueno que hay en mi vida ahora. Estoy recibiendo (pide tu deseo) ahora».

A pesar de todo lo expuesto, es probable que mantengamos reservas sobre la viabilidad de la Ley de la Atracción. Ante esta situación y antes de renunciar, quizás sea recomendable aspirar inicialmente a logros de menor entidad e ir incrementando la importancia de los mismos. Prueben. ¿Qué pueden perder?

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