Ciencia

La bóveda del fin del mundo

La «bóveda del fin del mundo» se encuentra a orillas del mar de Barents, en el archipiélago de Svalbard, a medio camino entre Noruega continental y el Polo Norte, un lugar protegido del mayor de los enemigos: el propio ser humano.

15 de Enero de 2020 (16:45 CET)

La bóveda del fin del mundo
La bóveda del fin del mundo

No podía ser otro sitio. En el supuesto de que se produjese un colapso en los generadores de electricidad, el propio entorno helado se encargará de preservar el valioso material que se está salvaguardando en su interior. Además, al contrario de lo que ocurriría en otros puntos del planeta, de producirse una catástrofe natural que pudiera resultar en el fin del mundo tal y como lo conocemos; como un tsunami, o una detonación nuclear, la estructura de esta construcción ha sido realizada para soportar, como un moderno búnker, éstos y otros «ataques».

Baste decir que se accede a dicha bóveda a través de una gran puerta reforzada, como si de una enorme caja de caudales se tratase, que a su vez está anclada a una quilla –parece la quilla de un barco sobresaliendo entre la nieve– de hormigón reforzado. A partir de ahí atravesamos otras dos más, y una vez dentro recorremos un túnel de 125 metros, que desemboca en tres grandes estancias, donde se están ubicando los materiales a proteger. ¿Y qué es lo que nos encontramos aquí? De momento podemos observar que están perfectamente catalogadas variedades diferentes de arroz, procedentes de 104 países. Pero el objetivo es mayor: tal y como expresó el ex primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, junto a la Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, durante la inauguración del sitio en 2004, en la fase final de este proyecto «tendremos hasta un total de 4,5 millones de semillas –en la actualidad hay casi 300.000 procedentes de todo el planeta–, y 2.000 millones de simientes –el día de la inauguración fueron almacenados 100 millones de cien países–».

El perímetro de seguridad que rodea a la estructura es extraordinario. Al fin y al cabo se ha construido con el objetivo de que si dentro de cien años, o mil, alguna de las especies custodiadas desaparece del exterior, o simplemente es destruida por los motivos que sean, se pueda recuperar de esta cápsula del tiempo.

esquema arca boveda fin mundo
 

Estamos hablando de simientes, semillas, ADN… pero, en caso de colapso planetario, ¿y nosotros? ¿Qué ocurriría con la humanidad? ¿Se salvarían unos pocos privilegiados que, como ya nos ha mostrado el cine, recibirían en su casa la ansiada notificación de que han sido seleccionados, ante la mirada desesperada del resto? Todo parece indicar que sí, porque en la «bóveda del fin del mundo» no hay sitio. Por eso, siguiendo los pasos de este innovador proyecto, hay quien se ha propuesto salvar a gran parte de la raza humana, llevándonos a la Luna. Steven M. Wolfe, ex asesor del Congreso de los EE. UU., Ray Ericsson, ex miembro del comité de la NASA, el periodista y director del Programa de Ciencia, Salud y Ambiente de la Universidad de New York, William Burrows y el profesor emérito e investigador jefe de bioquímica en la misma universidad, Robert Shapiro, fundaron la ARCAlliance to Rescue Civilization–. Así de contundente.

Porque este proyecto, el más espectacular sin duda, no se construirá en la Tierra, si no fuera de ella. Para Burrows y Shapiro, «las imágenes más perdurables que llegaron de la misión Apollo no fueron la de los astronautas saltando en el Mar de la Tranquilidad y ni siquiera lo fueron las del paisaje lunar. Las imágenes que más recordamos son las de la Tierra vista por primera vez no como un coloso de tierras y aguas sin fronteras, sino como un bote salvavidas sorprendentemente vulnerable: una canica azul en medio del negro vacío». Y fue entonces cuando empezaron a idear su titánico proyecto, la llamada «arca espacial», de la que el mismísimo Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, afirmó: «Tiene que haber una muy buena razón para ir a la Luna porque, francamente, es un lugar horrible. Pero este es el tipo de plan que necesitamos como raza humana para asegurar nuestro futuro. La idea de la Alianza es la que necesitamos justo ahora. Es algo razonable: mandar cosas valiosas a un lugar confiable fuera de la Tierra». De momento el arca espacial sería un banco de lujo destinado a preservar ADN; en el futuro, la idea es que sirva de refugio para quienes lo necesiten. Porque científicos como Stephen Hawking estaban convencidos de que más pronto que tarde, necesitaremos un lugar así…

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