Las momias de Maussan conquistaron Washington... (aunque no como esperaba)
Los archivos desclasificados sobre ovnis por la administración Trump incluyen las "momias tridáctilas". El problema, para sus promotores, es lo que dicen de ellas
Jaime Maussan llevaba años intentando que Washington se tomara en serio sus momias. Lo ha conseguido. El 8 de mayo, el gobierno de Estados Unidos publicó el primer lote de archivos oficiales sobre fenómenos aéreos no identificados, y entre videos militares, registros de radar y análisis del Pentágono, ahí estaban: las criaturas de tres dedos presentadas en el Congreso mexicano en septiembre de 2023. Un sueño hecho realidad... salvo por un detalle: el documento las usa como ejemplo de fraude.
El cable diplomático, enviado desde la embajada estadounidense en México al Departamento de Estado con fecha 16 de septiembre de 2023, recoge que el piloto naval Ryan Graves, también compareciente en la audiencia, "lamentó que la exhibición restara valor a sus experiencias con los UAP y expresó su decepción ante lo que calificó como una artimaña sin fundamento por parte de Maussan." Y añade, sin ambigüedad: "La comunidad científica ha desacreditado supuestos cadáveres de alienígenas presentados anteriormente por Maussan como evidencia de vida extraterrestre."
Dicho de otra manera: el Pentágono no desclasificó el caso de las momias para validarlo. Lo desclasificó para ilustrar cómo ciertos episodios llamativos fueron revisados y archivados como lo que son: ruido mediático sin sustento científico.

El origen del sainete
Conviene recordar el punto de partida para quienes lleguen nuevos a esta historia. La ausencia de contexto arqueológico en el hallazgo de los seres tridáctilos desecados de Nazca, su enorme heterogeneidad —los hay de 20 cm, de 60 cm, del tamaño de una momia prehispánica, con y sin protuberancias en la cabeza y hasta con forma de "dragón"— apuntan a una elaborada falsificación encaminada a la venta de estas artesanías.
Porque si algo caracteriza este asunto es que siempre hubo dinero de por medio. Se rastreó el comercio de algunas de estas piezas —que incluso tienen catálogo— hasta países como Brasil, México o Rusia, con precios que llegaron a alcanzar los 80.000 dólares. El investigador Rafael Mercado, que llegó a ver con sus propios ojos más de treinta ejemplares, describió una operación con control de calidad incluido: el huaquero fabricaba piezas y las de peor factura eran descartadas. "Pecó de exceso de diatomea", explicó, con la jerga técnica del oficio.
El primer eslabón de la cadena, Leandro Benedicto Rivera Sarmiento, alias "Mario", ya había sido detenido en 2007 por estafa y en 2010 como miembro de una banda dedicada al expolio del patrimonio arqueológico en Puno. En 2022, fue sentenciado a cuatro años de prisión suspendida y una multa de 25.000 soles por daños al patrimonio.

El destino final: atracción turística
Las piezas conocidas como María, Wawita, Albert y Josefina permanecen actualmente bajo la custodia de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga, en Ica. Han pasado de ser presentadas como evidencia alienígena a convertirse en un curioso atractivo, lejos de validaciones académicas internacionales.
Es, quizás, el final más adecuado para esta historia: unos muñecos ensamblados con huesos de llama, pájaros y momias prehispánicas, expuestos en una universidad peruana como testimonio de lo que la credulidad humana —y un buen presupuesto de marketing— pueden lograr.
La desclasificación de Trump no ha reivindicado a Maussan. Le ha dado algo más duradero: un archivo oficial que documenta para siempre cómo sus "seres no humanos" fueron examinados por las agencias de inteligencia más poderosas del mundo y descartados con una frase: unsubstantiated stunt. Una artimaña sin fundamento.
Que conste en acta.








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