Hallan azúcares esenciales para la vida en un asteroide
Las muestras obtenidas por la misión OSIRIS-REx revelan ribosa y otros compuestos orgánicos clave, además de una misteriosa “goma espacial”
Desde hace décadas, la búsqueda de los orígenes de la vida ha ido acumulando piezas dispersas del puzle: aminoácidos, nucleobases, fosfatos… pero faltaba algo esencial: azúcares que formen el “esqueleto” de las moléculas portadoras de información biológica. Ahora un equipo internacional liderado por científicos japoneses y estadounidenses ha confirmado la presencia de Ribosa (un azúcar de cinco carbonos indispensable para la molécula ARN) y, por primera vez en una muestra extraterrestre, también de Glucosa (un azúcar de seis carbonos que en la Tierra sirve como fuente de energía celular).
La NASA ha hecho público el hallazgo a través de su página web, donde explica que las muestras fueron recogidas del asteroide Bennu por la misión OSIRIS-REx (acrónimo de Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos y Seguridad-Explorador de Regolitos, en inglés). Según tres nuevos artículos publicados por las revistas Nature Geosciences y Nature Astronomy, junto a los azúcares, también se hallaron restos de un extraño material parecido a “chicle espacial” y polvo estelar antiguo, como si Bennu fuera un cofre sellado con los ingredientes del caos cósmico y del posible génesis.
Bennu es un asteroide próximo a la Tierra que fue descubierto en septiembre de 1999. Posee unos 500 metros de diámetro y fue seleccionado para ser visitado por la sonda espacial OSIRIS-REx en el año 2018. Dos años más tarde consiguió recoger unos 60 gr. de muestras de polvo del asteroide con un brazo robótico y traerlas de regreso a la Tierra.
BREAKING: Sugars essential for life have been found in pristine asteroid Bennu samples collected by NASA’s OSIRIS-REx spacecraft. Combined with previous detections of amino acids and nucleobases, we see that life’s ingredients were widespread throughout the solar system:… pic.twitter.com/l4Rz9Tbq5C
— NASA Solar System (@NASASolarSystem) December 2, 2025
El hallazgo de ribosa es especialmente significativo: junto a los nucleobases, los fosfatos y los aminoácidos ya identificados en muestras de Bennu, esto completa el set básico de moléculas necesarias para que ARN pueda existir. Esto alimenta la hipótesis del “mundo ARN”, según la cual la primera vida pudo basarse en ARN antes de que apareciera el ADN.
Pero el hallazgo no se limita a moléculas simples. Como decíamos más arriba, entre los granos recogidos, Yoshihiro Furukawa, de la Universidad de Tohoku (Japón) y su equipo han identificado un material complejo —rico en nitrógeno y oxígeno— flexible en su origen, similar a un plástico o goma blanda, que ahora solo conserva su rigidez tras eones de irradiación. Esa “chicle espacial”, formada posiblemente cuando el antiguo asteroide progenitor de Bennu empezó a calentarse, podría representar uno de los primerísimos pasos hacia la formación de moléculas más complejas orgánicas, según explica Phys.org

La carga emocional del hallazgo resulta perturbadora. Bennu —un pedrusco de 500 metros de diámetro— actúa como cápsula del tiempo química. Dentro de él se conservan materiales anteriores incluso al sistema solar, mezclas de polvo estelar, hielo, minerales y moléculas orgánicas que parecen susurrar: “aquí estaban los ladrillos primigenios, mucho antes de que la Tierra respirara”.
Queda aún mucho por hacer. Falta encontrar en Bennu la Desoxirribosa —el azúcar presente en el ADN— lo que sugiere que ese componente pudo surgir posteriormente en planetas o entornos más activos. Pero la presencia de ribosa implica que la base de la vida (o de algo capaz de conducir a vida) ya circulaba en el sistema solar primigenio, diseminada por asteroides.








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