La CIA sabía lo que había bajo la Esfinge
Un archivo desclasificado de 1950 menciona un "templo bajo la Esfinge" y ha encendido de nuevo el debate sobre el legendario Salón de los Registros
El agitador en jefe del universo ovni, Mark Christopher Lee —el mismo que meses atrás anticipó el gran anuncio extraterrestre que sacudió los titulares de todo el mundo— ha vuelto a prender la mecha. Esta vez, su objetivo no son los cielos, sino las entrañas de Egipto.
Y el detonante es un papel. Un simple papel de la CIA.
El archivo en cuestión lleva la referencia oficial CIA-RDP83-00423R000100200001-7 y se titula, con toda la prosaica burocracia de la Guerra Fría, "Presentation Form for Graphic Material." No es más que un formulario administrativo para catalogar once rollos de negativos fotográficos en blanco y negro tomados por un viajero en Oriente Medio y Afganistán en el verano de 1950.
🚨 Hall of Records theories just exploded CIA document surfaces listing a “temple under the Sphinx” — straight out of the 1950s FOIA files.
— Mark Christopher Lee (@The_King_Of_UFO) May 11, 2026
Edgar Cayce called it decades ago: an underground library of lost knowledge (Atlantis vibes) buried beneath Giza. Coincidence… or is… pic.twitter.com/QtzVr5HaRy
Entre anotaciones de lo más mundanas —"Turistas en las Pirámides", "Ruinas cerca de la Esfinge"— aparece una línea que ha electrizado a medio internet: "Temple under Sphinx; July '50." Un templo bajo la Esfinge. Julio del 50.
El archivo es de acceso público a través de la sala de lectura de la CIA y forma parte de sus registros fotográficos desclasificados de rutina, no de ninguna operación de inteligencia clasificada. Pero ya se sabe que en este mundo lo que importa no siempre es lo que está escrito, sino lo que se insinúa entre líneas.

Cayce lo vio venir. Literalmente.
El concepto del Salón de los Registros tiene un padre espiritual concreto: Edgar Cayce, el vidente estadounidense conocido como el "Profeta Durmiente" y precursor del movimiento New Age, quien afirmó en la década de 1930 que supervivientes de la Atlántida habían construido el Salón de los Registros en Giza para preservar su conocimiento.
En sus lecturas en trance, Cayce habló repetidamente de una cámara oculta bajo la pata derecha de la Esfinge que albergaría los archivos de la Atlántida, traídos a Egipto por los supervivientes de una gran catástrofe. Llegó a predecir que este repositorio sería descubierto entre 1996 y 1998. No ocurrió —al menos no oficialmente— pero la profecía sigue siendo dinamita cultural décadas después.
Lo que nadie esperaba es que un formulario de la CIA de los años 50 vendría a echar más leña al fuego.

La explicación aburrida
Los arqueólogos de guardia se han apresurado a señalar lo obvio: el "Templo bajo la Esfinge" probablemente hace referencia al conocido Templo de la Esfinge, una estructura del Imperio Antiguo construida durante el reinado del faraón Kefrén alrededor del 2500 a.C., que fue completamente excavada y restaurada por el arqueólogo francés Émile Baraize entre 1925 y 1936. Dado que el inventario fotográfico de la CIA data de 1950, es probable que el viajero simplemente bautizara así a este templo recién accesible, que se encuentra a una cota inferior a la del plateau y literalmente "bajo" la mirada del gran monumento.
Razonable. Lógico. Pero quizás demasiado conveniente.
Lo que los escáneres modernos no terminan de desmentir
Porque aquí viene lo inquietante de verdad: la ciencia tampoco ha cerrado el caso. En la década de los 90, el sismólogo Dr. Thomas Dobecki realizó prospecciones sísmicas cerca de la Esfinge y detectó lo que parecían ser cavidades rectangulares bajo sus patas. Más recientemente, investigadores italianos y escoceses que utilizaron radar de apertura sintética afirmaron haber descubierto un vasto complejo subterráneo e incluso una segunda Esfinge bajo el plateau, aunque estas afirmaciones afrontan un intenso escrutinio científico.

El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto ha denegado sistemáticamente los permisos para excavar estas anomalías, alegando la necesidad de proteger el monumento. Una postura que, según quién la interprete, es arqueología responsable... o algo más.
El proyecto ScanPyramids, con sus tecnologías de escáner no invasivo, ha identificado pequeños huecos en otras pirámides pero no ha verificado ningún "Salón de los Registros" bajo la Esfinge.
¿Qué hay realmente ahí abajo? La verdad es que nadie lo sabe con certeza. Y esa incertidumbre es, paradójicamente, lo más fascinante del asunto. Un formulario burocrático de la CIA, un vidente de los años 30, radares que detectan anomalías y permisos de excavación que nunca llegan. La combinación perfecta para que el misterio se perpetúe.
Lo que sí es seguro es que la Esfinge lleva mirando el horizonte desde hace 4.500 años. Y si guarda algún secreto, de momento no tiene ninguna prisa en revelarlo.








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