Ciencia
24/10/2025 (07:52 CET) Actualizado: 24/10/2025 (07:52 CET)

La neurociencia desafía la verdad oficial sobre los milagros

¿Cables cruzados o conexión divina? Cuando la Neurociencia interroga al milagro

espacio misterio
24/10/2025 (07:52 CET) Actualizado: 24/10/2025 (07:52 CET)
 ¿Se ha encontrado el punto de Dios en el cerebro?
¿Se ha encontrado el punto de Dios en el cerebro?

Desde la aurora de la civilización, la pregunta sobre por qué somos religiosos los humanos ha esquivado las respuestas definitivas. No es solo un asunto de dogma o tradición, sino un enigma profundo que la ciencia moderna, y en particular la neurociencia, se ha propuesto desentrañar. ¿Estamos programados para la trascendencia, o es la fe el resultado de una sofisticada, aunque a veces engañosa, arquitectura cerebral?

Históricamente, los milagros han sido el territorio inexpugnable de la fe, esos sucesos que desafían las leyes de la física y la biología, sirviendo como pilares de muchas creencias. Pero, ¿qué ocurre cuando el laboratorio se atreve a mirar dentro de la experiencia mística o el efecto placebo que acompaña a la oración? Los estudios de neurociencia cognitiva han señalado repetidamente la activación de áreas específicas del cerebro durante actos de experiencia religiosa o meditación profunda. El lóbulo temporal, por ejemplo, ha sido objeto de fascinación, llegando incluso a hablarse del concepto de un "punto de Dios" o un circuito neuronal predispuesto a la creencia. ¿Es esta activación la prueba de un contacto real con lo divino o simplemente la manifestación de una intensa actividad psicológica interna proyectada hacia el exterior?

La neurociencia no afirma ni desmiente la existencia de los milagros o de Dios, sino que se pregunta por el mecanismo interno que hace que la creencia sea tan ubicua y poderosa en la especie humana. Investigaciones sugieren que las ideas religiosas o los sucesos inexplicables a menudo implican la supresión de la actividad cerebral asociada al pensamiento crítico y analítico, facilitando la aceptación de conceptos contraintuitivos. Es como si el cerebro humano, en su búsqueda de patrones y significado, encontrara un consuelo evolutivo en la explicación trascendente frente al caos.

El cerebro y la conciencia humana
El cerebro y la conciencia humana

La clave del misterio, por lo tanto, podría no estar en la divinidad del suceso, sino en la capacidad de nuestro cerebro para interpretarlo. Cuando una curación se atribuye a un milagro, ¿hasta qué punto interviene la sugestión, el efecto placebo amplificado por la fe o esa "autorregulación" biológica que aún escapa a la medicina convencional? La ciencia ha demostrado cómo la fe profunda puede alterar la química corporal y la percepción del dolor, pero ¿es esto suficiente para explicar fenómenos que parecen desafiar la lógica más elemental?

La gran pregunta que permanece abierta es si la gestión de la información sobre estos fenómenos por parte de la comunidad científica y los medios es la adecuada. ¿Se descartan demasiado rápido las explicaciones que no caben en el paradigma actual, o se promueven las respuestas simplistas sobre la complejidad de la mente y la fe?

Si el cerebro humano tiene la capacidad de crear y sostener una creencia tan universalmente poderosa como la fe, y esta creencia es capaz de influir en nuestra biología, ¿por qué la neurociencia sigue enfocando su investigación principalmente en el mecanismo de la fe sin cuestionar más a fondo las anomalías inexplicables que esta fe dice generar, o es que la verdad oficial sobre nuestra propia programación cerebral sigue incompleta?

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