Creencias
22/11/2007 (16:52 CET)
Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
San Campio de Lonxe, en pugna con el maligno
En una pequeña aldea pontevedresa se yergue orgulloso un santuario dedicado al mártir san Campio. Un imponente edificio cuyas paredes sirven no sólo para realizar ofrendas u oficiar misas, sino también para expulsar al "demonio" del cuerpo de los posesos que acuden hasta el lugar
Antes de dirigirme a mi destino, San Campio de Lonxe, decidí hacer una parada, por la cercanía del lugar, en la localidad pontevedresa de A Guarda, un hermoso pueblo costero situado en las Rías Baixas, en plena desembocadura del río Miño. Un enclave de gran valor tanto por la belleza de sus paisajes, playas e instalaciones turísticas como por su innegable valor arqueológico. Aquí se yergue orgulloso el conocido como Monte de Santa Tecla Santa Tegra, en gallego, donde a comienzos del siglo pasado fue hallado, mientras se construía la carretera que subiría hasta su cima, uno de los castros celtas más importantes de la península Ibérica. Un lugar de poder de parada obligatoria para todo el que quiera averiguar algo más de nuestro pasado.
Tras recorrer los impresionantes restos del antiguo pueblo celtíbero, visitar el museo que se halla en el mismo monte y disfrutar de las vistas que se pueden apreciar desde la cima: la ría, la desembocadura y la ínsula en la que edificaron una fortaleza los portugueses durante la guerra contra España, encaminé mis pasos, ahora sí, hacia Figueiró, en el concello de Tomiño (Pontevedra), donde se erige el santuario de San Campio de Lonxe apenas a 12 km de A Guarda, al que acuden enfermos generalmente afectados de cáncer, enfermedades reumáticas, nerviosas y también mentales a ofrecer exvotos al santo y supuestos endemoniados con la intención de lograr "expulsar o demo do corpo".
Orígenes del culto
Según la mayoría de sus devotos, san Campio fue un soldado romano que vivió en tiempos de los emperadores Diocleciano y Maximiliano y que fue martirizado en el año 306 y enterrado en el cementerio de san Calixto, en las catacumbas romanas, por negarse a abjurar de su fe cristiana. Debido a su inflexibilidad frente a los romanos, los siguientes en ser martirizados fueron su esposa, Arquelaida (Kaia), y sus tres hijos de corta edad. Desde entonces, los cristianos comenzaron a venerar a Campio como a un santo.
Durante siglos fue considerado "abogado de los soldados", y muchos de ellos acudían hasta su santuario a pedirle protección antes de partir a alguna batalla. En tiempos pasados y como veremos también en la actualidad fue el gran médico al que invocaban las gentes para curar todo tipo de "meigallo" maleficio o sortilegio, principalmente aquellos que sufrían de lo que en Galicia se conoce como "ramo cativo" o posesión diabólica.
La devoción a San Campio de "Lonxe" se remonta muchos siglos, aunque el santuario en el que hoy es venerado, en Figueiró, data de 1804, y fue erigido sobre una antigua capilla en honor a San Antonio de Padua. Su nombre "de Lonxe", "lejos" en gallego se debe a los muchos kilómetros que los romeros recorrían antiguamente a pie desde remotos lugares para presentarse ante sus restos, procedentes del norte de Portugal y de la Galicia más profunda. En Galicia su culto es muy popular, y existen otros enclaves en los que se le honra, como San Campio de Pontellas (Porriño), San Campio de Sarandón (Vedra) o San Campio en San Ourente de Entines (Outes), este último, lugar también al que acuden enfermos "por culpa do demo".
La información continúa en la revista ENIGMAS
Óscar Herradón Ameal
Tras recorrer los impresionantes restos del antiguo pueblo celtíbero, visitar el museo que se halla en el mismo monte y disfrutar de las vistas que se pueden apreciar desde la cima: la ría, la desembocadura y la ínsula en la que edificaron una fortaleza los portugueses durante la guerra contra España, encaminé mis pasos, ahora sí, hacia Figueiró, en el concello de Tomiño (Pontevedra), donde se erige el santuario de San Campio de Lonxe apenas a 12 km de A Guarda, al que acuden enfermos generalmente afectados de cáncer, enfermedades reumáticas, nerviosas y también mentales a ofrecer exvotos al santo y supuestos endemoniados con la intención de lograr "expulsar o demo do corpo".
Orígenes del culto
Según la mayoría de sus devotos, san Campio fue un soldado romano que vivió en tiempos de los emperadores Diocleciano y Maximiliano y que fue martirizado en el año 306 y enterrado en el cementerio de san Calixto, en las catacumbas romanas, por negarse a abjurar de su fe cristiana. Debido a su inflexibilidad frente a los romanos, los siguientes en ser martirizados fueron su esposa, Arquelaida (Kaia), y sus tres hijos de corta edad. Desde entonces, los cristianos comenzaron a venerar a Campio como a un santo.
Durante siglos fue considerado "abogado de los soldados", y muchos de ellos acudían hasta su santuario a pedirle protección antes de partir a alguna batalla. En tiempos pasados y como veremos también en la actualidad fue el gran médico al que invocaban las gentes para curar todo tipo de "meigallo" maleficio o sortilegio, principalmente aquellos que sufrían de lo que en Galicia se conoce como "ramo cativo" o posesión diabólica.
La devoción a San Campio de "Lonxe" se remonta muchos siglos, aunque el santuario en el que hoy es venerado, en Figueiró, data de 1804, y fue erigido sobre una antigua capilla en honor a San Antonio de Padua. Su nombre "de Lonxe", "lejos" en gallego se debe a los muchos kilómetros que los romeros recorrían antiguamente a pie desde remotos lugares para presentarse ante sus restos, procedentes del norte de Portugal y de la Galicia más profunda. En Galicia su culto es muy popular, y existen otros enclaves en los que se le honra, como San Campio de Pontellas (Porriño), San Campio de Sarandón (Vedra) o San Campio en San Ourente de Entines (Outes), este último, lugar también al que acuden enfermos "por culpa do demo".
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Óscar Herradón Ameal







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