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Sentencia a favor del demonio

El magistrado optó por absolver al acusado porque la víctima estaba convencida de que era objeto de una posesión demoníaca. En el juicio declararon un sacerdote y una sanadora.

Juanjo autor web

27 de agosto de 2021 (11:30 CET)

Sentencia a favor del demonio
Sentencia a favor del demonio

El 17 de agosto de 2019, Shane Gibbons fue acusado de malos tratos contra su novia. La víctima efectivamente presentaba marcas obvias de haber sufrido una agresión. La policía acudió a su llamada de socorro y encontró a la mujer con abundantes moretones en la parte superior del cuerpo, cara, cuello y muñecas, así como un cuadro psicológico de angustia.

Gibbons reiteró que su pareja a menudo era objeto de posesión demoníaca durante horas

Todo encajaba. Además, estaba su propia declaración, donde aseguraba haber sido golpeada violentamente por Gibbons.

Pero cuando las autoridades procedieron a detener al presunto culpable, se encontraron con una versión muy diferente de los hechos. Gibbons aseguró a la policía que "una insólita entidad maligna estaba usando sus habilidades para un propósito propio. Era capaz de realizar acciones con objetivos oscuros. Podía tomar el control de la mujer a voluntad y entablar una conversación, a veces en latín". Para tratar de apoyar tan extravagante defensa, Gibbons mostró un vídeo en el que él mismo efectuaba un exorcismo sobre su novia ya en 2016, y una fotografía donde aparecía la mujer con arañazos en las nalgas y las costillas después de ser supuestamente atacada por la entidad diabólica.

Para apoyar su alegato, Gibbons mandó llamar a un sacerdote y a una sanadora

Obviamente, el proceso penal siguió su curso y finalmente se celebró el juicio hace unas semanas. En él, Gibbons volvió a reiterar que su pareja a menudo era objeto de posesión demoníaca durante horas, en especial cuando caía en depresión. Su abogado leyó un texto enviado por su novia en el pasado al acusado que decía: "Me alegro mucho. Sabía que yo necesitaba el exorcismo".

Para apoyar su alegato, Gibbons mandó llamar a un sacerdote, el padre Donagh, y a la sanadora Jane Donnelly. Ambos confirmaron los sucesos expuestos. En concreto, Donnelly recordaba haberse encontrado con la mujer "completamente catatónica, como fuera de sí y temblando, y tuvo que sujetarla para volverla en sí". Por su parte, el padre O’Meara mencionó que la víctima no sabía latín, "pero recibí mensajes de texto en latín de ella". Gibbons insistió en que su pareja era perfectamente consciente del problema. De hecho, viajó a Michigan a que examinaran su caso y "tan pronto como la vieron supieron inmediatamente lo que estaba pasando". Consiguieron aliviar el fenómeno durante algún tiempo, pero volvió a presentarse.

"EL BIEN Y EL MAL EXISTEN"

No obstante, a la hora de contrastar estas informaciones, la víctima reiteró que había sido objeto de violencia. Pero cuando el juez le preguntó sobre las marcas presentadas en la fotografía, la manera en que esos arañazos se produjeron y el mensaje de texto donde reconocía la necesidad de un exorcismo, ella no supo responder.

El juez Patrick Durcan optó por absolver al acusado. No veía con claridad el trasfondo del caso ni la naturaleza de los hechos juzgados como para emitir un dictamen. Consideró que le faltaba información y manifestó que el Estado debería haber explorado mejor la cuestión para poder fundamentar una culpa.

Una vez libre de cargos, Gibbons comentó ante la prensa que "estoy seguro de que mucha gente encontrará en el caso una explicación científica y problemas de salud mental, y creo que ambos pueden existir al mismo tiempo, porque hay demasiadas cosas que le han pasado a ella y a mí que podrían explicar que esté bajo algo como un trauma psicológico o algo así. Yo habría sido de esa forma de pensar, pero pasaron demasiadas cosas, demasiadas cosas extrañas". Y concluyó: "Una cosa aprendí de todo esto: que el bien y el mal definitivamente existen".

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