Creencias
09/10/2023 (08:00 CET) Actualizado: 09/10/2023 (08:00 CET)

Sonidos que sanan: Música curativa

Parece que el new age permitió la llegada de música de sanación a los hogares, pero la creencia es más antigua de lo que parece.

Mario Yaír TS
09/10/2023 (08:00 CET) Actualizado: 09/10/2023 (08:00 CET)
El poder curativo de la música
El poder curativo de la música

Si uno se sumerge en YouTube a buscar “Música curativa” el resultado será descomunal. Las opciones incluyen desde flautas tibetanas para eliminar el estrés, hasta ondas alfa que servirán en la práctica de terapia reiki. Si bien existen supersticiones de música maldita, subliminal o canciones que inducen al suicidio, en esta ocasión veremos la otra cara de la moneda y daremos un repaso a las creencias en torno a la música curativa.

La superstición parece llevarnos hasta el mito griego de Orfeo, quien al ir en busca de Eurídice en el inframundo, logró dormir al Cerbero con ayuda de su lira. Tenía un canto tan bello que los humanos se reunían para escucharlo y descansar el alma. Así nació la cita más famosa en torno a la creencia de la música terapéutica: “La música calma a las fieras”.

El mito de Orfeo y Euridice
El mito de Orfeo y Euridice

Alrededor de 1724 se contaba que Felipe V “el animoso", comenzó a sufrir severas depresiones. Su mujer, la italiana Isabel Farnesio solicitó el envío del castrato Carlo Broschi “Farinelli” con la misión de cantar junto a un trío de cuerda diariamente desde la cena hasta el amanecer en la habitación contigua a la del rey. Las anécdotas aseguran que el rey mejoró hasta que las canciones dejaron de servir y murió en junio de 1746. Curiosamente, Farinelli volvería al palacio para curar las crisis de angustia de Fernando VI que a decir de muchos, parecía muerto en vida antes de su llegada.

Casi al mismo tiempo, pero en Alemania, el conde Keyserlingk sufrió de insomnio a tal grado que el clavicordista de la corte, Johann Goldberg tocaba para él por las noches en la antecámara. Así nacieron compuestas por Johan Sebastián Bach, las “variaciones Goldberg”, que además de gustar y curar al conde, fueron las obras mejor pagadas de Bach (con una copa de oro llena de 100 louis d’or).

Pero si de curaciones extrañas se trata, la más peculiar salió de la pluma de Athanasius Kircher, quien en Musurgia Universalis de 1650, define el primer tratado de terapia musical. Es la curación del tarantismo, una enfermedad que ataranta al paciente por la picadura de una tarántula. Kircher describe que la gente en Italia solía curarla con ayuda de cantos de tambores, flautas y silbatos que eran conocidos como Tarantelas; e incluso compuso algunas obras que según sus estudios científicos permitirían curar la enfermedad. El tarantismo enloquecía al paciente y las tarantelas lo obligaban a bailar tan desenfrenadamente que “sudaba” el mal.

Athanasius Kircher
Athanasius Kircher

Las “fieras” en la musicoterapia actual, representan patologías físicas y psicológicas que según los especialistas pueden sanarse o controlarse con ciertas canciones. La idea es que estas generan reacciones químicas en el cerebro que fomentan la relajación, la coordinación, el razonamiento o la creatividad. La investigadora Ana María Gutiérrez de la Universidad de Córdoba, menciona que canciones como la “Sinfonía n°8” de Dvorak se consideran útiles para combatir la depresión, el “Canon en Re” de Pachebel al insomnio y el “Renacimiento del arpa” de Stivell, a desórdenes digestivos.

No son los ritmos ni las canciones, lo que actúa sobre el cuerpo son las vibraciones

Para algunos no son las canciones ni los ritmos, sino las vibraciones las que actúan en el cuerpo. Por algo el órgano se volvió instrumento predilecto del mundo medieval, pues se decía que su vibración permitía el contacto con lo divino. En ese sentido, la vibroacústica, asegura que gracias a la vibración de instrumentos (con sonidos graves a bajo volumen) como el cuenco tibetano o el didgeridoo, es posible combatir el estreñimiento o la diarrea. Instrumentos populares con la llegada del new age, a los que se sumaron los cantos chamánicos.

En México, los cantos chamánicos de la curandera María Sabina le resultaron escandalosos a la indígena, quien al oír su voz grabada sin su permiso en los años 70, aseguraba que le habían arrebatado una parte de su alma. Hoy, su voz sigue siendo usada y remixeada para música que asegura el trance, la meditación o un correcto viaje psicodélico.

Lo mismo ocurre con los Ikaro, cantos de los indígenas del amazonas que icaran (cargan) con poder chamánico, las pócimas y objetos a los que les cantan para entregarlos más tarde a sus pacientes. En ese mundo el canto es poder. Epilepsia, demencia, Parkinson o incluso Síndrome de Down; la musicoterapia surgida en los años 50, se balancea entre la medicina y la magia. Y si bien no podrá curar enfermedades complicadas, lo cierto es que las melodías humanas gozan de un componente creativo único que permite transitar ciertos padecimientos, con más benevolencia que el silencio absoluto.

Sobre el autor
Mario Yaír TS

Titulado en Comunicación Audiovisual por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Ha colaborado con Time Out México, Warp y Atlas Obscura. Es autor de la Guía Ciudad de México Insólita y Secreta de Editorial Jonglez. Es impulsor del proyecto digital Mapa del Muralismo Mexicano. Actualmente se dedica a la divulgación de la cultura y la recuperación de la memoria histórica por medio de la escritura y la fotografía. Lleva a cabo un proyecto de visitas guiadas por la Ciudad de México conocido como Tours Papiro. En su tiempo libre se dedica al arte y a la creación de obras relacionadas a los temas histórico sobrenatural.

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