Enigmas y anomalía

Un gato insumergible

Durante la Segunda Guerra Mundial, los gatos combatían los roedores de las embarcaciones y ofrecían compañía a los marineros en sus largos viajes. Este gato sobrevivió hasta tres naufragios...

Josep Guijarro

Periodista y escritor

6 de Mayo de 2020 (11:00 CET)

Un gato insumergible
Un gato insumergible

Dice la tradición que los gatos tienen siete vidas y da fe del dicho un gato de navío que logró sobrevivir conviviendo primero con el ejército nazi y después con el británico, durante toda la II Guerra Mundial. Y, lo que es más sorprendente, logró salvar la vida en tres hundimientos de barcos militares en apenas seis meses. Su nombre fue Oskar, aunque se le conoce con el sobrenombre del insumergible Sam.

Comenzó su «carrera» como felino de navíos en la flota del régimen nazi. El papel de estos gatos consistía en ayudar a combatir los roedores a bordo de las embarcaciones y ofrecer compañía a los marineros en sus largos viajes lejos de casa.  Fue «alistado» el 14 de febrero de 1939 a bordo del acorazado Bismarck, un inmenso navío de 241 metros de eslora y 41.700 toneladas de peso. El gato no sabía dónde se metía.

El acorazado solo estuvo en servicio ocho meses porque en mayo de 1941, durante la una única operación ofensiva en la que participó, conocida como la batalla del Estrecho de Dinamarca, recibió tres ataques, en tres días consecutivos, que terminaron hundiéndolo en las frías aguas del Mar del Norte. De los más de 2.000 hombres que componían la tripulación, solo alrededor de un centenar logró sobrevivir. Flotando sobre una tabla, los británicos hallaron a Oskar… Y el gato cambió de bando.

El felino fue encontrado por un contingente que pertenecía al HMS Cossack, uno de los 16 destructores que prestaron servicio en la Marina Real Británica durante la Segunda Guerra Mundial. Los marinos lo adoptaron como mascota. En los meses siguientes, el destructor llevaría a cabo tareas de escolta de convoyes entre el Mediterráneo y el Atlántico Norte. Durante la noche del 23 de octubre de 1941, mientras el buque escoltaba al convoy HG75 desde Gibraltar hasta el Reino Unido, un torpedo disparado por el submarino alemán U-563 impactó sobre el barco partiéndolo en dos. Alrededor de 150 tripulantes murieron en el acto. El barco –presa de un devastador incendio— terminó hundiéndose días más tarde, el 27 de octubre, al oeste de Gibraltar.

Durante esos cuatro días, el destructor HMS Legion prestó su ayuda a los supervivientes pero nuestro insumergible gatito no estaba entre ellos, llegó sano y salvo a las costas del Peñón arrastrado por la marea, flotando sobre un pedazo del destructor. En tierra, los ingleses que formaban parte del acorazado hundido reconocieron a Oskar por el collar con su nombre. No podían creer que se tratara del mismo gato que rescataron del hundimiento del navío alemán y, tras este segundo naufragio, le bautizan como el insumergible Sam.

Aún le quedaban más vidas

Fue trasladado al portaaviones HMS Ark Royal, de todas, todas, una ironía del destino, pues se trataba del buque del que zarparon los aviones que destruyeron al Bismarck alemán donde comenzó su aventura como gato de navío. En el enorme portaaviones, el felino vive sus mejores días aunque no exentos de riesgo ya que el HMS Ark Royal sufrió varios ataques aéreos y a algún que otro conato de accidente. Los marinos –siempre tan supersticiosos— atribuyeron la «suerte» al «lindo y afortunado» gatito… Hasta que el 13 de noviembre de 1941, un submarino alemán U 81 torpedeó el portaaviones y doce horas más tarde terminaría hundiéndose en el fondo del océano.

En esta ocasión Sam no tuvo que «remar». Sería rescatado sano y salvo junto a la tripulación del portaaviones –menos uno que murió del impacto del torpedo— y trasladado a las oficinas del gobernador de Gibraltar como un héroe de guerra. Más tarde sería enviado al Reino unido donde, al parecer, vivió el resto de sus días junto a uno de los soldados que sirvió en la guerra en una casa a orillas del mar, en Belfast.

El insumergible Sam moriría en 1955. El gato –incluso— tiene su propio cuadro el National Maritime Museum, en la localidad de Greenwich, bajo el título de Oskar, the Bismarck’s Cat.

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