Mujeres vampiro
Lilith, Empusa, Lamia, Bruxsa, Loogaroo Todos estos nombres comparten un mismo sexo, el femenino, y un mismo apetito, la sangre. Y es que todas ellas son vampiros, algunas de las muchas que, en distintos lugares de la Tierra, atemorizan a los hombres, a quienes seducen, y a las madres, a quienes arrebatan sus retoños sin un ápice de piedad. Se encuentran en los bosques, en los caminos, en los cementerios, en los pueblos, quizás en tu propio lecho
Servido de esclavas sexuales con las que atraer a las víctimas masculinas. Monstruos secundarios, al fin y al cabo, pero el mundo de la noche en el que pululan criaturas de toda forma, conoce otras hembras poderosas que no necesitan del macho sino para alimentarse de ellos. El folclore y la mitología están repletos de abominaciones femeninas, atractivas al ojo humano si se lo proponen, con una capacidad de embaucar sorprendente. Demonios, espíritus, brujas… una suerte de entes malignos que gozan cuando la sangre tibia chorrea por sus gargantas. Todas las culturas han conocido –y conocen– alguna mujer vampiro –o vampiro mujer–, provocadora de catástrofes en la comunidad en la que opera. Estas malditas rompen matrimonios, echan a perder las cosechas, asesinan a los niños… Destrozan al colectivo como una mortífera peste y las puertas de las casas, y sobre todo las cunas de los bebés, se llenan de amuletos con los que poder protegerse de ellas. Aquí, reunidas en estas páginas que siguen, se encuentran varias de las más sanguinarias "chupasangres" de todos los tiempos, vampiras legendarias a las que deberíamos temer. Ahora cuélguense al cuello una ristra de ajos antes de continuar leyendo.
(continúa en ENIGMAS 147).
José Manuel Serrano Cueto







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