MK Ultra: 40 Cajas de secretos que no quieren que veas
Un denunciante de la CIA asegura que los archivos de MK-Ultra no fueron destruidos. La CIA los recuperó en silencio. Y ahora el Congreso exige que los devuelva.
Hay una frase que Richard Helms se llevó a la tumba convencido de que era verdad: "Los archivos de MK-Ultra no existen. Los destruimos todos". Durante más de cincuenta años, esa fue la versión oficial. El problema es que el 13 de mayo de 2026, un oficial de operaciones en activo de la propia CIA se sentó ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado y desmontó esa versión pieza por pieza.
Su nombre es James E. Erdman III. Oficial superior de operaciones con casi dos décadas de carrera dentro de la agencia. No un disidente, no un fugitivo, no un teórico de la conspiración: un hombre del sistema que compareció bajo citación judicial del senador Rand Paul. Y lo que dijo debería haberlo interrumpido todo.
Erdman había dirigido el Grupo de Iniciativas del Director (DIG), la célula de investigación que operaba bajo la autoridad de la Directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard para investigar los orígenes del COVID-19. Eso ya era explosivo de por sí. Pero lo que nadie esperaba era que en mitad de su testimonio sobre Fauci y el encubrimiento del laboratorio de Wuhan, Erdman lanzara una granada de fragmentación sobre la mesa.
Erdman informó a los senadores que la CIA había recuperado cuarenta cajas de archivos sobre JFK y MK-Ultra que la directora Gabbard tenía bajo custodia para su procesamiento y desclasificación. Describió esta recuperación como parte de "esfuerzos documentados para eludir la supervisión", según informa International Business Times.
🚨ÚLTIMA HORA | Un denunciante de la CIA asegura que los archivos de MK-Ultra no fueron destruidos. La CIA los recuperó en silencio. Y ahora el Congreso exige que los devuelva. 👇https://t.co/xUsyNa5Ie6 pic.twitter.com/4L1eIkuFWc
— Josep Guijarro (@josepguijarro) May 14, 2026
Cuarenta cajas. Cuarenta cajas de documentos que la CIA lleva décadas asegurando que no existen.
Erdman también declaró ante el Senado que "la CIA monitoreó ilegalmente el uso de computadoras y teléfonos del personal del DIG, sus investigaciones y los contactos con los denunciantes". Y añadió que un contratista de la CIA que colaboraba con la investigación del DIG fue despedido por la agencia al día siguiente de reunirse con el grupo.
Dicho de otro modo: mientras el equipo de Gabbard revisaba documentos por orden directa del presidente, alguien dentro de la CIA los estaba espiando. Como resumió el propio Erdman: "Estos eran estadounidenses siendo espiados ilegalmente mientras cumplían con deberes ordenados por el Presidente y bajo la autoridad del Directora de Inteligencia Nacional".
Given the nature of docs in question, we are sending a preservation notice. Docs need to be returned to ODNI given that ODNI was given direction and authority by the President to declass RFK, MLK, & JFK. Regarding MKULTRA, these were documents specifically requested by my Task… pic.twitter.com/uBnt5RqjDD
— Rep. Anna Paulina Luna (@RepLuna) May 13, 2026
La audiencia que lo desencadenó todo
La jornada del 13 de mayo había comenzado con la audiencia que el Grupo de Trabajo para la Desclasificación de Secretos Federales, presidido por la representante republicana Anna Paulina Luna (R-Florida), había convocado específicamente sobre MK-Ultra. Era la sesión que anticipamos en espaciomisterio y cuyo contexto histórico ya explicamos: el programa que funcionó entre 1953 y 1964 bajo 144 subproyectos que usaron drogas, hipnosis, privación sensorial, electroshock y abuso para intentar controlar la mente humana. El programa cuyos archivos Helms ordenó quemar en 1973. El programa del que, según la versión oficial, no quedaba nada.
Lo que nadie había calculado es que en otra sala del Capitolio, ese mismo día, un testigo iba a revelar que esos archivos no solo existían, sino que la CIA acababa de apoderarse de ellos.
La reacción de Anna Paulina Luna fue inmediata y sin ambages. En declaraciones a NewsNation, Luna describió su alarma: "Acabamos de ser notificados de que la CIA entró y sacó documentos de la ODNI. Múltiples cajas relativas a los archivos JFK y también a MK-Ultra. Esto es preocupante porque existe una orden ejecutiva por la que el presidente dirigió la desclasificación total de JFK. Pero además, la CIA ha dicho famosamente que todos los documentos fueron publicados y otros habían sido destruidos".
Luna no tardó en lanzar su ultimátum: "La CIA tiene 24 horas para devolver los documentos a la oficina de Tulsi Gabbard o de lo contrario presentaré una moción para emitir una citación judicial. Estos documentos han sido solicitados por el Congreso". Y añadió: "Alguien en la CIA está socavando activamente una orden ejecutiva. Les sugiero que averigüen quién, y rápido. Se acercan medidas punitivas".
The CIA has 24 hours to return the documents to Tulsi Gabbard’s office or else I will make a motion to issue a subpoena. These documents have been requested by Congress. @DNIGabbard @CIADirector https://t.co/Y5lMw8AYK5
— Rep. Anna Paulina Luna (@RepLuna) May 13, 2026
Luna fue aún más lejos con una notificación de preservación formal enviada directamente al director de la CIA, John Ratcliffe, en la que dejó constancia por escrito de que los documentos relacionados con los asesinatos de JFK, RFK y MLK se encuentran bajo la autoridad de la ODNI para su desclasificación, y que los archivos de MK-Ultra estaban siendo utilizados activamente por su Grupo de Trabajo en la investigación parlamentaria.
El presidente del Comité de Supervisión, James Comer (R-Kentucky), firmó junto a Luna una carta formal a Ratcliffe solicitando la preservación de todos los registros relacionados con el asesinato de Kennedy y el Proyecto MK-Ultra, citando expresamente el testimonio de Erdman ante el Senado como fundamento de la petición.

La respuesta de la CIA: teatro político
La portavoz de la CIA, Liz Lyons, salió al paso con una declaración que lejos de calmar las aguas, las encendió todavía más. Lyons afirmó que Erdman "no comparece como denunciante en busca de la verdad" sino en respuesta a una citación, y calificó el proceso de "teatro político deshonesto disfrazado de audiencia parlamentaria".
El problema con esa respuesta es que no niega nada sustancial. No desmiente que las cajas existan. No desmiente que fueron recuperadas. Se limita a atacar al mensajero.
El antiguo oficial de la CIA John Kiriakou, en declaraciones a Fox News, fue tajante: "La CIA no puede contradecir al presidente. La CIA ni siquiera puede contradecir al director de inteligencia nacional. Estos documentos deben ser desclasificados por mandato. Los ciudadanos americanos tienen derecho a saber qué hay en esos archivos".
El representante Tim Burchett (R-Tennessee) lo resumió con una contundencia que vale como epitafio de la versión oficial: "La CIA mintió sobre la existencia de MK-Ultra".

Lo que las cajas podrían contener
Si los archivos de MK-Ultra que la CIA decía haber destruido en 1973 en realidad sobrevivieron, la pregunta lógica es: ¿qué hay en ellos que justifica medio siglo de mentiras?
Los 20.000 documentos que se conocen actualmente —los que sobrevivieron de milagro en un almacén de registros financieros en Rockville, Maryland— ya revelaron atrocidades suficientes: experimentos con LSD sobre soldados, presos y pacientes psiquiátricos sin su consentimiento, colaboración con instituciones universitarias que ni siquiera sabían para quién trabajaban, técnicas de tortura psicológica diseñadas para borrar la voluntad humana.
Pero siempre se supo que lo que sobrevivió era solo un fragmento. Que lo peor de MK-Ultra, lo más operativo, lo que pasó de los experimentos de laboratorio a las aplicaciones en el mundo real, fue lo que Helms quemó.
Si esas cuarenta cajas contienen lo que algunos investigadores llevan décadas sospechando, podría haber material que vincule el programa no solo con experimentos, sino con operaciones. Con personas. Con nombres. Con eventos que la historia oficial ha archivado como casos cerrados.
Un hilo que conecta demasiados nudos
No puede pasarse por alto que la misma audiencia que investigaba MK-Ultra se celebró el mismo día en que un denunciante revelaba que la CIA también había interferido en la investigación sobre los orígenes del COVID-19, lo que fue aprovechado por el senador Rand Paul como "munición" para validar su teoría de que los funcionarios actuales (como Fauci) operan con la misma falta de ética que los del siglo pasado.
Today, a CIA whistleblower sat before my committee and confirmed what I've said for years: government officials, including Dr. Fauci, deliberately misled the American people about the origins of COVID-19. This is not a conspiracy theory. This is sworn testimony. 🧵
— Rand Paul (@RandPaul) May 13, 2026
Al parecer, las mismas cuarenta cajas contienen archivos sobre el asesinato de Kennedy; Que el mismo Grupo de Trabajo de Luna también investiga los asesinatos de Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy.
Son demasiados frentes abiertos para ser casualidad. Son, en todo caso, los mismos frentes que llevan décadas señalando hacia el mismo agujero negro: la existencia de un aparato de inteligencia que no rinde cuentas ante nadie, que opera según sus propias reglas, y que cuando se ve acorralado, sencillamente recupera las pruebas antes de que alguien pueda leerlas.
El 13 de mayo de 2026 no fue solo una audiencia más sobre historia oscura. Fue el día en que un oficial de la propia CIA, desde dentro del sistema, puso nombre y número a algo que muchos llevamos años escribiendo en condicional: los archivos de MK-Ultra existen. La agencia los tiene. Y no quiere que los veáis.
La cuenta atrás de veinticuatro horas que lanzó Anna Paulina Luna ya ha pasado. El Congreso espera. Nosotros también.








Comentarios
Nos interesa tu opinión