Historia oculta

El linaje genético desconocido de las momias andinas

Pocas momias andinas han dado tanto que hablar como la conocida Juanita, la dama del Ampato de Arequipa, pero ahora esta otra, que fue encontrada en la montaña Pirámide de Argentina en 1985, y que pertenece a un niño de apenas 7 años que fue sometido al ritual del copacocha, parece que quiere hacerle la competencia a la peruana.

8 de Septiembre de 2020 (09:22 CET)

linaje genetico desconocido momia andina
linaje genetico desconocido momia andina

La momia se encuentra actualmente en la localidad de Cuyo, en Mendoza, y fue ofrecida a los dioses en este tipo de ceremonias que perseguían terminar con las hambrunas que desencadenaban las sequias, o cualquier otro infortunio como por ejemplo, la llegada de un cometa. No en vano el inca recorría distancias extraordinarias para llevar a cabo sus sacrificios, hasta que encontraba el lugar sagrado adecuado; para ellos era capital, como decían, «sembrar muertos para cosechar vivos». Por eso, según afirma uno de los responsables que formó parte de esta investigación, «la ceremonia de la capacocha era un ritual muy especial para los incas. No se consideraba algo malo, sino una forma de conectar con el más allá». La conclusiones del equipo hispano-argentino se dieron a conocer en la revista Scientific Reports, y entre ellas destacaba que la biopsia que realizaron al pulmón para secuenciar su genoma mitocondrial ya ha dado unos resultados cuanto menos sorprendentes. Y es que el análisis ha permitido saber que su linaje genético o haplogrupo no se corresponde al de las poblaciones contemporáneas.

El genetista y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, Antonio Ellacuriaga, aseguró que este genoma mitocondrial lo transmiten las madres a sus hijos, y creen que pudo surgir en esta parte del planeta hace 14.000 años, cuando los prehistoriadores consideran que se produjeron las primeras llegadas de seres humanos al continente americano. Lo que ocurre es que es un enigma por qué se extinguió, más allá de explicaciones sin argumentación que aluden a la llegada de los europeos y a la proliferación de terribles pandemias entre las poblaciones nativas. Por eso los investigadores se lanzaron a la búsqueda de individuos con este haplogrupo, y llegaron hasta los restos de un miembro del imperio Wari.

Ellacuriaga aseguró que «los wari surgieron antes que los incas, pero coincidieron en espacio y tiempo con ellos así que los incas podían tener cierto parentesco con ellos. No es casual que hayamos analizado sólo un individuo wari y tenga un perfil afín con ese linaje. Por eso creemos que debió ser frecuente».

Sea como fuere, lo interesante de esta información, más allá de que apareciese un tipo de origen desconocido, o por lo menos que no se correspondía con las comunidades autóctonas a nivel genético, claro está, es que por vez primera se realizó un estudio genético a una momia andina.

No en vano, el siguiente paso es secuenciar el genoma completo de este niño, lo que ofrecería una información extraordinariamente valiosa sobre sus hábitos de vida, patologías o sus propias características físicas. Pues eso, un milagro, respecto al cual Antonio Ellacuriaga aseguraba que «los indígenas e incas murieron debido a epidemias, por patógenos, así que estudiar el microbioma de una muestra arcaica nos permitiría ver su arquitectura. El pulmón es un tejido que no es estéril. Tenían una fauna y flora que nos gustaría caracterizar porque puede arrojar datos muy interesantes sobre los patógenos y cómo se producían las infecciones».

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