Historia
25/06/2026 (14:05 CET) Actualizado: 25/06/2026 (14:05 CET)

Hallan en Guatemala el altar de los niños

Descubren en las selvas de Petén un edificio circular de 2.000 años que conserva intactos los restos de dos niños dispuestos estratégicamente como ofrendas de fundación, junto a un personaje de alto rango sepultado con el instrumento del autosacrificio.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

25/06/2026 (14:05 CET) Actualizado: 25/06/2026 (14:05 CET)
Hallan en Guatemala una estructura ritual maya con entierros de infantes como ofrendas
Hallan en Guatemala una estructura ritual maya con entierros de infantes como ofrendas

En las selvas del norte de Guatemala, en un rincón del departamento de Petén que hasta hace apenas dos temporadas de campo permanecía inexplorado, un equipo científico internacional acaba de abrir una ventana única al lado más oscuro de la civilización maya. Lo que encontraron en el sitio prehispánico de El Tigre no es solo una estructura extraordinariamente bien conservada: es un escenario de ritual en el que los huesos de dos niños —uno de apenas tres meses de edad, otro de entre siete y nueve años— fueron colocados con precisión milimétrica en los cimientos de un edificio que debía durar para siempre.

El hallazgo, presentado el 22 de junio en el Palacio Nacional de la Cultura de Ciudad de Guatemala, corresponde al Proyecto Arqueológico Lechugal Norte-El Tigre, dirigido por el arqueólogo Julien Hiquet, de la Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne, con la participación de especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá. La estructura ha sido bautizada Okox, que en idioma q'eqchi' significa 'hongo', en alusión a su singular planta.

El director del Proyecto Arqueológico Lechugal Norte, Julien Hiquet presenta el hallazgo de la singular estructura ritual maya
El director del Proyecto Arqueológico Lechugal Norte, Julien Hiquet presenta el hallazgo de la singular estructura ritual maya

Una forma que no se había visto antes

La arquitectura de Okox es en sí misma un enigma. La plataforma circular mide 2,2 metros de altura y cinco metros de diámetro, y está asociada a un cuerpo rectangular; en conjunto alcanzan cerca de diez metros de longitud y adoptan una planta que los investigadores describen como de "ojo de cerradura", una morfología sin paralelos conocidos en el registro maya de este periodo.

Los grandes bloques de piedra caliza que la conforman fueron labrados con un esmero inusual para un asentamiento de "monumentalidad mediana", en palabras del propio Hiquet. Sobre las superficies se conservan molduras perimetrales y vestigios de pintura roja, elementos decorativos que subrayan la dimensión sagrada del edificio. Y lo más excepcional: nadie volvió a construir sobre ella. Okox no fue sepultada bajo capas de remodelación, sino que llegó hasta nosotros casi tal como fue concebida hace dos milenios.

Es una estructura con características únicas que nos permite avanzar en el entendimiento de las prácticas rituales del periodo.

La estructura Okox es un edificio circular de 2000 años que conserva los restos de dos niños
La estructura Okox es un edificio circular de 2000 años que conserva los restos de dos niños

El periodo en que fue construida, el Preclásico Terminal (100 a.C.–150 d.C.), es uno de los más complejos y menos comprendidos de la historia maya: el momento en que las primeras dinastías comenzaban a consolidarse, en que los modelos de poder se diversificaban y en que la arquitectura ritual empezaba a servir como instrumento político tanto como religioso.

Los niños de la ofrenda

Pero lo que ha sacudido a los investigadores —y lo que convierte a Okox en un caso de estudio sin precedentes— es lo que encontraron en su interior. Dispuestos con una lógica espacial deliberada, los arqueólogos hallaron los restos de dos infantes cuya muerte está vinculada a la construcción del propio edificio.

El bebé del norte

Menos de tres meses de vida. Sepultado en el lado norte de la estructura, directamente bajo un cuenco de cerámica decorado con efigies zoomorfas —figuras de animales— que actuaba como cubierta o señalizador del entierro.

El niño del oeste

Entre siete y nueve años. Depositado en el lado oeste, también en el relleno del basamento. Su posición en el eje cardinal opuesto al primero sugiere una disposición simbólica, no casual, que correspondería a un mapa ritual del espacio.

Ambos entierros se encontraban integrados en el relleno constructivo del basamento, lo que los arqueólogos identifican como ofrendas de fundación: sacrificios rituales realizados en el momento de la edificación para consagrar el espacio y garantizar la potencia sagrada de la estructura. No es la primera vez que se documentan este tipo de prácticas en el mundo maya, pero la claridad con que aparecen en Okox, y la antigüedad del contexto, aportan datos de una calidad excepcional.

El señor del autosacrificio

En el centro geométrico de la estructura yacía un tercer individuo, radicalmente distinto. Un hombre de entre 30 y 40 años, sepultado en posición sedente —sentado, como corresponde a los personajes de alto estatus en el ritual funerario maya— bajo un recipiente cerámico de gran diámetro. A su lado, los arqueólogos encontraron un objeto que condensa toda la cosmología de poder del periodo: un punzón fabricado a partir de una espina de mantarraya.

La espina de mantarraya y el autosacrificio

En la cosmovisión maya del Preclásico Terminal, el autosacrificio era el acto ritual por excelencia de la élite gobernante. Reyes, sacerdotes y señores de alto rango se perforaban la lengua, los lóbulos de las orejas o los genitales con instrumentos de hueso, obsidiana o espinas de raya, vertiendo su propia sangre para alimentar a los dioses y mantener el orden cósmico. La sangre del linaje tenía un valor sobrenatural que no podía ser sustituido por ningún otro sacrificio: era la moneda de intercambio entre el mundo de los vivos y el de las fuerzas primordiales.

La espina de mantarraya hallada junto al adulto de Okox es un marcador inequívoco de rango y función religiosa. Su presencia en el entierro central de la estructura indica, según Hiquet, que este individuo desempeñaba «un papel religioso o político de alto rango» en la comunidad que construyó y utilizó el edificio.

El recipiente cerámico hallado en la estructura Okox
El recipiente cerámico hallado en la estructura Okox

Un sitio para miles de habitantes

El Tigre no es un enclave menor. Los investigadores estiman que funcionó como un asentamiento residencial y administrativo de considerable envergadura, capaz de albergar a miles de personas durante el Preclásico Terminal. En ese contexto, la estructura Okox no sería un altar aislado sino el epicentro ritual de una comunidad organizada, el lugar donde la élite local negociaba su legitimidad con lo sobrenatural.

La viceministra de Patrimonio Cultural y Natural de Guatemala, Rossina Cazali, subrayó en la presentación del hallazgo que el descubrimiento constituye una auténtica ventana hacia una etapa trascendental de la historia maya. Pero hay algo más: la propia historia de la estructura sugiere que sus constructores tenían una conciencia aguda de lo que estaban creando. Al final de su vida útil, Okox fue parcialmente desmantelada en un acto deliberadamente simbólico. No la abandonaron ni la dejaron caer: la clausuraron. Como si supieran que lo que guardaba dentro no debía ser profanado por el tiempo ordinario.

Recreación digital de la estructura hallada
Recreación digital de la estructura hallada

El contexto que hace único el hallazgo

Lo que distingue a Okox de otros sitios mayas del mismo periodo no es solo la singularidad de su forma o la calidad de su construcción. Es la combinación de factores que raramente coinciden: un edificio intacto, no remodelado; un contexto de entierros en posición primaria perfectamente conservados; una secuencia ritual legible que articula ofrenda infantil, autosacrificio de élite y arquitectura sagrada; y una clausura voluntaria que parece haber sellado el registro arqueológico como en una cápsula del tiempo.

100 a.C. – 150 d.C.

Periodo Preclásico Terminal. Construcción de la estructura Okox en el sitio de El Tigre, Petén. Deposición de los entierros infantiles y del personaje de alto rango durante o inmediatamente después de la edificación.

Época indeterminada

La estructura es parcialmente desmantelada por sus propios pobladores en un acto simbólico de clausura ritual. Ninguna construcción posterior la cubre.

250 – 900 d.C.

Periodo Clásico. Apogeo de la civilización maya. El Tigre permanece sepultado bajo la selva de Petén.

2025 – 2026

El Proyecto Arqueológico Lechugal Norte-El Tigre excava la zona y localiza Okox. Los resultados se presentan el 22 de junio de 2026 en el Palacio Nacional de la Cultura de Guatemala.

Para Julien Hiquet y su equipo, el trabajo apenas comienza. Las muestras orgánicas de los entierros permitirán dataciones de radiocarbono que precisarán la cronología; el análisis osteológico de los infantes aportará datos sobre su salud, origen y posible relación de parentesco con el adulto central; y la iconografía del cuenco zoomorfo que cubría al bebé podría revelar qué deidades o fuerzas cósmicas se invocaron en aquel momento de fundación.

Por ahora, lo que sabemos es esto: hace dos mil años, alguien en las selvas de Petén construyó un edificio con forma de hongo, lo llenó de muertos elegidos con precisión, y lo clausuró para siempre. Y nosotros acabamos de abrirlo.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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