Historia

La estirpe secreta del rey Salomón

En el corazón de las Tierras Altas de Etiopía, en la región de Amhara, se encuentra a 2630 metros de altitud una ciudad impresionante y que guarda uno de los grandes misterios de Etiopía: la ciudad de Lalibela, en donde la construcción de sus iglesias monolíticas excavadas en la roca apenas es mencionada en las fuentes escritas.

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Periodista e Historiadora

21 de mayo de 2021 (13:33 CET)

Lalibela: las estirpe secreta del rey Salomón
Lalibela: las estirpe secreta del rey Salomón

Hasta hace relativamente pocos años, Lalibela (Etiopía) era un lugar prácticamente inaccesible, lo que sumaba más exotismo y misterio al lugar y a la verdadera naturaleza de sus iglesias excavadas en la roca. Se requerían cuatro días para poder realizar el recorrido en mula desde Dessie, el último lugar al que llegaba la carretera. Hasta 1950, no fue posible acceder en coche al lugar. Aunque Lalibela no mantenga su aspecto tradicional, con casas circulares de piedra y techo de paja, todavía sigue existiendo allí una marcada dualidad entre las viviendas cuyas paredes están hechas de adobe y cubiertas de chapa y los edificios más altos, destinados especialmente al turismo.

Pero, sin lugar a duda, lo que más impresiona de Lalibela son sus imponentes iglesias que, además, se encuentran completamente intactas. Este lugar, ya en el siglo XVI, era una auténtica zona de peregrinación etíope y, sin embargo, resultaba prácticamente desconocido para los europeos. El primero que vio estas iglesias fue el religioso portugués Francisco Álvares (1521). En su obra, Preste Juan de las Indias, describió así a las iglesias: "Me cansaba escribir más de estas maravillas, puesto que me parecía que me acusarían de falsedad (…) hay mucho más de lo que he escrito, y lo he dejado para que no me acusen de decir mentiras". Sin embargo, la eclosión cultural, arqueológica, litúrgica y turística del lugar no se produjo hasta 1960.

La historia de sus gobernantes nace del mito del rey Salomón y la reina de Saba

LA DINASTÍA DE SALOMÓN

Aunque se sepa poco de su realización, las iglesias están vinculadas directamente con la monarquía etíope y sus orígenes. Como establece Mario Sanz Elorza, en su artículo Las iglesias monolíticas de Lalibela en Etiopía, Patrimonio de la Humanidad, "La historia de sus gobernantes es en buena parte inventada, y nace del mito del rey Salomón y la reina de Saba. Sin embargo, la creencia en la existencia de una dinastía salomónica, que ha perdurado casi hasta nuestros días, sigue estando profundamente arraigada en el imaginario colectivo. El supuesto origen divino de los monarcas etíopes ha hecho que política y religión fueran de la mano durante siglos". Una mezcla de realidad y mito conforman los orígenes de Etiopía, en donde el cristianismo ortodoxo egipcio determinó completamente su historia y ayudó posteriormente a que Etiopía no fuese ocupada durante el periodo colonialista europeo, a excepción de la ocupación italiana (entre 1936 y 1941, cuando pasó a llamarse Abisinia).

Los etíopes consideran que el auténtico Arca de la Alianza se encuentra en la iglesia de Santa María de Sión, en Aksum

La monarquía, por consiguiente, integra todos estos aspectos de Etiopía. Su primer rey fue Menelik I, cuya historia no deja indiferente a nadie. A Menelik se le ofreció el reino de Israel, por ser, como hemos dicho, el primogénito de Salomón, pero lo rechazó y volvió a Etiopía, acompañado de un séquito conformado por los hijos mayores de los altos comisionados del rey judío. Uno de sus acompañantes, Azarías, tuvo un sueño en el que se le reveló que Menelik tenía que llevarse hasta Etiopía el objeto más sagrado de la fe judía: el Arca de la Alianza. Salomón, ante este hecho, mandó a sus soldados que persiguieran a Menelik, pero, también en un sueños, se le reveló que su hijo tenía que llevarse el arca. Desde ese momento, los etíopes consideran que el auténtico arca está en Etiopía, en la iglesia de Santa María de Sion (Aksum).

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iglesia de Santa María de Sion, en Aksum

La dinastía salomónica gobernó en Etiopía hasta 1974, cuando Haile Selassie, el último emperador, acabó siendo apartado del poder, siendo de obligada recomendación la obra del periodista Ryszard Kapuscinski, El emperador. Sin embargo, la dinastía Zagwe también intentó demostrar que procedían de Salomón a través del reforzamiento de la cristiandad en Etiopía. Dentro de esta dinastía, el rey Lalibela, con cierto carácter legendario, es el más destacado, ya que, durante su reinado, se llevó a cabo la construcción de estas enigmáticas iglesias en Roha, en aquel entonces la capital del reino. Según algunos historiadores, esto se produjo entre los siglos X y XIII, pero son fechas aproximadas, puesto que algunas iglesias han llegado a localizarse en torno al siglo VII. Aunque la dinastía trajo estabilidad en Etiopía, fueron considerados unos usurpadores que mentían acerca de su vinculación con Salomón. El propio Haile Selassie aseguró que las crónicas hablaban de este período como un momento oscuro de la historia etíope, ya que los monarcas no pertenecían a la etnia de la tribu de Israel.

¿CUÁL ES LA VERDADERA HISTORIA DE ESTAS IGLESIAS?

Muchas leyendas a lo largo del tiempo han aportado distintas versiones sobre la construcción de estas iglesias excavadas en la roca. Según la primera leyenda, Lalibela era hermano del monarca de Etiopía. De joven, fue atacado por un enjambre de abejas y esto fue interpretado por su madre como una señal divina, como una muestra de que sería el futuro rey. Esto no le gustó al primogénito, por lo que intentó envenenar a su hermano. Sin embargo, no consiguió matarlo, simplemente le durmió durante tres días. En el sueño, Lalibela ascendió al cielo y allí se le mostró una ciudad que tenía diez iglesias excavadas en la roca y que debía reproducir en el mundo terrenal. Entonces su hermano, mediante una visión, recibió la orden de Jesucristo de abdicar en favor de Lalibela.

Se han establecido paralelismos entre la construcción del Primer Templo de Jerusalén con las iglesias de Lalibela

En la obra del siglo XV denominada Gadla Lalibela se menciona esta historia. Por lo general, su vida es comparada con la del propio Salomón, estableciéndose también un fuerte paralelismo entre la construcción del Primer Templo de Jerusalén con las iglesias de Lalibela, de las cuales, según el mito, se construyeron diez en tan solo una noche, con la ayuda de los ángeles. Por ello, aunque estas construcciones tengan una indudable dimensión religiosa, también poseen su parte política: con ellas, el centro de autoridad se movió de Aksum a Lalibela (Roha). El mensaje que el rey quería mostrar es claro: nuestra dinastía es legítima y por ello, Dios nos encomendó fundar esta nueva Jerusalén.

La siguiente leyenda reincide de nuevo en la creación de una nueva Jerusalén hecha de roca en la ciudad de Roha. El rey Lalibela fue a Jerusalén y allí recibió la inspiración para sus creaciones. Tras la vuelta a Etiopía, contrató a los mejores canteros y escultores para este fin. Según los expertos, para poder esculpir estas iglesias, debió ser necesario el trabajo de 40.000 personas, por lo que el mito cae por su propio peso.

CONSTRUCCIONES CELESTIALES

Estas iglesias están dispuestas en dos zonas distintas, dividas por el río Jordán, un río artificial que fue excavado sobre las rocas precisamente en el momento en el que estas iglesias se estaban esculpiendo. Cuenta, a su vez, con un origen legendario, ya que la idea general es que recibió su nombre con posterioridad a la vuelta de Lalibela de Jerusalén. En la zona norte, encontramos seis iglesias, las cuales se considera que siguen una alineación este-oeste, lo que teológicamente, las relaciona con la encarnación y la redención; mientras que, en el sudeste, se localizan otras cuatro iglesias más. Sin embargo, la más impresionante de todas es la iglesia de Bete Giyorgis (Iglesia de San Jorge), que se encuentra separada de las demás.

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La iglesia de San Jorge, la iglesia mejor conservada de todo el conjunto 

Esta iglesia es la única que posee una forma cruciforme simétrica. Según Mario Sanz Elorza, "de acuerdo con la leyenda, fue la última iglesia en ser construida, ya que se hizo a instancias del propio san Jorge, enojado por no habérsele dedicado ninguna de ellas". Por ello, en el Sancta Santorum de esta iglesia, se puede encontrar una pintura de San Jorge matando al famoso dragón. Pero sin duda, lo más curioso de esta construcción es que es la que mejor conservada está, puesto que las demás, a lo largo del tiempo han sufrido filtraciones de agua de las que la Unión Europea y la UNESCO se han encargado de proteger.

La Iglesia de Bete Medhani Alem contiene en su interior la cruz de Lalibela, de 800 años de antigüedad, el objeto más preciado de la Iglesia etíope después del arca

Sin embargo, la más grande de todas las iglesias monolíticas excavadas en roca del mundo es la de Bete Medhani Alem (Iglesia del Salvador del Mundo). Su interior es bastante austero, pero contiene una auténtica reliquia en su interior: la cruz de Lalibela, de 800 años de antigüedad, el objeto más preciado de la Iglesia etíope después del arca. En 1997, la cruz fue robada y no se supo nada de ella hasta 1999, momento en el que apareció dentro del equipaje de un anticuario belga que viajaba desde Etiopía hasta Bruselas.

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Bete Medhani Alem o la iglesia del Salvador del Mundo posee la cruz de Lalibela, el segundo objeto más preciado del cristianismo etíope

Excepcionalmente, Bete Medhani Alem es la única iglesia de la cual se tienen evidencias históricas de su construcción. En las demás, parece que nadie hubiera intervenido nunca en su realización. El misterio de estas construcciones hace que, además de la belleza que presentan, se sume un interés mayor por intentar ubicarlas cronológicamente y por entender cómo se construyeron. De lo que no hay duda es que, auténticas maravillas así, más allá de todo lo que ocultan sus leyendas, merecen la pena ser visitadas. 

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Nº 373, Agosto de 2021