Lugares mágicos
01/11/2005 (00:00 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

Lima, ciudad insólita

Las ciudades del continente americano están llenas de misterio, pero muy pocas gozan del atractivo y la larga historia a sus espaldas que posee Lima, capital de Perú. En esta ocasión, realizamos un apasionante recorrido por una gran urbe que nos desvela los más inquietantes enigmas que en ella se esconden: espíritus errantes en una casa encantada, cráneos descomunales, la inquietante presencia de extrañas luces no identificadas que surcan sus cielos y otros muchos sucesos sorprendentes.

01/11/2005 (00:00 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
Pimera década del siglo XX. En la Avenida Wilson, zona céntrica de Lima, una familia numerosa habitaba en la primera planta de un edificio comercial. El inmueble era inmenso, más que suficiente para dar cobijo al señor de la casa, un acaudalado árabe afincado en Perú, su esposa, su suegra y cuatro hijos de edades diversas. Una tarde, el árabe descubrió que su mujer tenía un amante y, ciego de ira, asesinó salvajemente a toda su familia, emparedándolos después en la misma vivienda. Poco después, consciente de la atrocidad que acababa de cometer, se quitó la vida cortándose las venas con el mismo cuchillo que había utilizado para degollar a sus más allegados. La policía fue alertada por los vecinos, a causa del mal olor que desprendía el cadáver del asesino. Tras encontrar su cuerpo y hacer un minucioso registro de la casa, descubrieron con pavor el dantesco espectáculo de aquellos seis cuerpos mutilados y ocultos tras la pared, todos ellos con un terrible rictus en el rostro. Desde aquel espeluznante suceso, el vecindario asegura que el edificio está maldito y, como veremos, no faltan razones para creer en ello…

Casa Matusita

Según la leyenda popular, los espíritus de aquella familia asesinada todavía penan hoy en día, en busca de venganza, entre los muros de la casona –conocida desde hace años como Casa Matusita–, moviendo los pocos objetos que en ella se encuentran de forma violenta, emitiendo terribles gritos en mitad de la noche, dejando ver formas fantasmagóricas pasando de un lado a otro de las ventanas, encendiendo y apagando luces a pesar de que no hay electricidad… y un largo etcétera. Incluso cuentan, y así pudo confirmarse en varias ocasiones, que la «energía» que hay allí es capaz de atacar sin miramientos a todo aquel que se atreve a adentrarse en sus habitaciones.
«En la primera planta habitan fuerzas endemoniadas. Cuando estás ahí te maltratan, te golpean, te empujan, te tiran del pelo, te hieren, te lanzan cosas… Todas las personas que han subido a la casa Matusita han sufrido agresiones misteriosas, y nadie soporta estar allí ni cinco minutos. Entiende que no pueda dejarte pasar, pero así evito problemas mayores», me explicó uno de los vecinos.

Cierta vez, un sacerdote quiso bendecir la casa, pero como nadie estaba dispuesto a acompañarle al interior del inmueble, realizó el ritual desde la calle. Nada más comenzar, empezaron a escupirle desde arriba, sin que se viera a nadie, ya que además la casa estaba cerrada con llave. La saliva era espumosa y verde. El sacerdote huyó de allí despavorido, y tuvo que recibir tratamiento psicológico.

Muy conocido es también el caso del presentador de radio y televisión peruano Humberto Vílchez Vera quien, participando en un concurso televisivo de desafíos, tuvo como prueba pasar una noche entera en el interior de la «casa maldita». Según los rumores, convertidos hoy en leyenda, tras dos horas totalmente solo en el edificio y armado con su cámara de vídeo, Vílchez salió enloquecido, gritando y echando espuma por la boca. En la grabación de vídeo que se asegura posee la cadena televisiva, se veía a Humberto gritar que no podía más, que estaba viendo espíritus y demonios, mientras diversas sombras etéreas pasaban por delante del objetivo. Se oían también otras voces, a la vez que la suya, que proferían gritos horribles, gritos de hombres y mujeres, sobrenaturales, tenebrosos, tan anormales que no parecían humanos. A la vez se podían percibir ruidos, golpes y cosas que se rompían. Aquellas escenas jamás fueron emitidas y aún se custodian en la cadena de televisión.

Cráneos descomunales

Estaba advertido. La investigadora Rose Marie Paz Wells me había hablado de unos extraños hallazgos que antaño se mostraban en las vitrinas de los museos limeños, pero que con el paso del tiempo acabaron custodiados en salas inaccesibles al público. Y es que las extrañas formas de unos cráneos habían causado cierto revuelo entre los arqueólogos peruanos.

Es bien cierto que en muchos museos de la ciudad se exhiben calavera de características similares a estos. Pero lo realmente fascinante radica no en la forma de los cráneos, sino en el lugar donde se hallaron gran cantidad de ellos: en las ruinas de Pachacámac. ¿Por qué tantas deformidades en una zona tan reducida?
Gran parte de las malformaciones en cráneos antiguos de todo el mundo han sido consideradas como resultado de ceremonias rituales, llegándose a esas formas a través de manipulaciones artificiales de las cabezas desde la infancia. Pero esta cuestión, al menos en algunos cráneos, como los hallados en Pachacámac, no encaja con la forma de pensar de algunos arqueólogos, que encuentran sumamente extrañas diversas formaciones cónicas que poco o nada tienen que ver con cultos rituales. Particularmente, los cientos de cráneos que se conservan en las salas privadas del Museo de Arqueología de Lima presentan unas anomalías de perfecta simetría que, según los expertos, sería casi imposible de imitar en nuestros días mediante fuerzas mecánicas externas. Algunos de esos cráneos son de tal dimensión que sólo podrían entenderse si aceptáramos que aquellas personas vivieron bastante más de cien años.
«Estos cráneos descomunales siguen siendo un misterio –me explicó Rose Marie Paz–. No sabemos por qué están ocultos, ni cuál es su procedencia. En mis indagaciones con los directores de los museos sólo conseguí el silencio y el rechazo. Ni siquiera he logrado saber quién los descubrió ni cuándo».
¿Qué relación existe entre esos cráneos «antinaturales» encontrados en Pachacámac y aquella mítica deidad a la que todos veneraban? El ídolo representa en los grabados a un ser con dos rostros: una divinidad del fuego y el hijo del Dios Sol. ¿Existió aquel ser físicamente, llegando a inspirar la deidad a la que posteriormente se veneró? En tal caso, ¿quién era y de donde procedía? Sin llegar a conclusiones personales, que poco o nada aportarían al respecto, tan sólo pretendo dejar plasmado el incómodo silencio que ante esta situación fomentan determinadas instituciones y arqueólogos peruanos. ¿Quizá temen que se reescriba la historia?

Oleada OVNI

En cuestiones ufológicas y de avistamientos OVNI, podríamos decir que Perú resulta paradigmático, dados los frecuentes sucesos extraordinaros que ocurren en este país. En Lima, por ejemplo, el cielo es surcado habitualmente por objetos no identificados, que causan asombro y perplejidad entre sus habitantes. Sería imposible resumir en tan poco espacio la amplia casuística de esos insólitos fenómenos «celestes» que se ha acumulado a lo largo del tiempo, por lo que resumiremos sólo la oleada OVNI del año 1999 en la capital andina.

La parte más activa de esta fenomenología tuvo lugar entre los meses de enero y marzo de dicho año. Los testimonios son tan numerosos y variados que el propio gobierno y las Fuerzas Aéreas se vieron forzados a emitir un comunicado negando cualquier relación con los misteriosos objetos que surcaban el firmamento. Durante mi estudio posterior pude localizar testigos, así como corroborar los hechos con investigadores, historiadores y técnicos de importantes cadenas de televisión.

Uno de los testimonios más importantes procede de Jaime Vidal Torres, cámara del Canal 2 de la televisión peruana. En la madrugada del 22 de enero, Vidal se encontraba realizando unos reportajes, junto con sus compañeros Carlos Vargas, Edwin Bedoya y Carlos Angulo. En ese momento circulaban en una furgoneta por la Avenida San Felipe. «En un determinado momento mis compañeros advirtieron un objeto en el cielo, aunque debido a mi posición en la parte trasera de la furgoneta, y sin ventanas, me era imposible ver nada», nos explicó Vidal. Tras varios minutos, el objeto se fue haciendo más visible, hasta el punto de que se veían perfectamente sus focos de luz, así como la estructura. Por ello, a la altura del distrito de Pueblo Libre, cerca del centro urbano, el chófer detuvo el vehículo, y Jaime salió al exterior, enfrentándose a lo insólito. Rápidamente, su cámara se puso en acción, grabando uno de los avistamientos más increíbles de todos los tiempos. «Aquello no hacía ningún ruido y se mantenía estático en el cielo; era improbable que se tratase de un avión o un helicóptero. Al cabo de un rato, cuando los vecinos de la zona ya habían salido a contemplar el prodigio, otro objeto apareció por el sur y se ubicó junto al primero, comenzando a danzar de manera pendular. Finalmente, desaparecieron», rememora el operador de cámara del Canal 2.

La propia cadena televisiva, tras visualizar el vídeo, inició una investigación, consultando a las compañías aéreas y a los radares del aeropuerto. La respuesta fue contundente: ningún avión ni helicóptero había surcado el cielo ese día y a esa hora.

Aquello fue el prólogo de una oleada como nunca se había conocido en el país, con cientos de avistamientos de diverso tipo, numerosas fotografías y más de cincuenta horas de filmaciones caseras de dichos objetos. ¿A que se enfrentó el pueblo peruano en la oleada OVNI de 1999? ¿Qué habían visto los limeños en el transcurso de poco menos de tres meses? La respuesta más plausible quizá sea la más irritante para los científicos ortodoxos…

La mansión de las gárgolas

Barranco es conocido como el barrio «bohemio» de Perú. En esta zona urbana se encuentra una de las casonas más temibles, que junto con la famosa «Casa Matusita», ha sido motivo de pesadillas de niños y adultos. Nos referimos a la mansión más antigua que podemos encontrar en la Avenida Grau. «Si eres malo, te encerraré en la Casa de las Gárgolas». Este es uno de los métodos más usuales utilizados por los padres desde hace décadas para asustar a los niños rebeldes y traviesos.
«El primer misterio de la casa es el relativo a su origen. Nadie sabe quién construyó la mansión, ni quiénes fueron sus primeros dueños. Pero lo que sí pensamos es que cuando erigieron la casona, no imaginaron el terror que sus gárgolas iban a producir en el barrio, llegando a provocar terribles leyendas que se mantendrían vivas en la memoria de todos los barranquinos», nos explicó uno de los vecinos del distrito. Se cuenta que, por aquel entonces, más de un siglo atrás, y sobre todo durante las noches, las gárgolas se movían, gesticulando ante los transeúntes que tenían el valor de pasar por allí a altas horas de la madrugada. Muchos afirman haber sido testigos, décadas atrás, de cómo las gárgolas llegaban a desaparecer durante las horas de oscuridad, descolgándose de su lugar de asentamiento y apareciendo de nuevo a la mañana siguiente, con los primeros rayos del sol.

Pero eso no es lo más extraño. En aquella época solían desaparecer habitantes de la zona, sobre todo mendigos que dormían a la intemperie, algunos de los cuales amanecían muertos, con extrañas mordeduras en el cuello, como atacados por un feroz animal. A esas terribles historias se unía la declaración de ciertos testigos. Éstos afirmaban que, después de la muerte de alguno de esos vagabundos, a la mañana siguiente se podían observar restos de sangre entre las fauces de aquellas misteriosas gárgolas de piedra.

El padre sin cabeza

La aventura del «padre sin cabeza» describe una historia acaecida en el mismo distrito de Barranco. Nada más traspasar el «Puente de los Suspiros», se tropieza con una capilla, conocida como la «Iglesia de la Ermita». Es uno de los edificios más antiguos de todo el barrio. A finales del siglo XIX, este templo estaba ocupado por un sacerdote de conocidas malas tendencias, con un carácter agrio y una vida visiblemente desordenada. Un personaje frívolo que no destacaba precisamente por su carisma, por lo que los habitantes del barrio no le tenían gran simpatía.

Por aquellas fechas un fuerte terremoto sacudió Lima. Mientras el párroco se encontraba en el patio de la ermita ocupado en sus tareas, el movimiento sísmico provocó que una de las cúpulas se derrumbara. El suceso le cogió desprevenido, con tan mala suerte que la campana se desprendió y la masa de acero le destrozó la cabeza. No se sabe de qué manera le golpeó, pero el caso es que le fracturó por completo el cráneo. La cabeza quedó tan dañada que hubo muchas dificultades para encontrar restos de ella. Sólo quedó una mancha de sangre, masa encefálica y algunos pedazos de huesos esparcidos por la zona.

Como durante su existencia terrenal había sido malvado, la leyenda asegura que Dios le impuso como castigo vagar descabezado para siempre. Se cuenta que este cura sigue «penando» durante las noches. Desde la época del accidente, a los niños que se portan mal se les asusta diciéndoles: «Que te va a llevar el padre sin cabeza». Son muchos los vecinos barranquinos que afirman haber visto de noche a un hombre caminando por la avenida, vestido de sacerdote, pero sin cabeza.

La casona de Drácula

Pocos días después, y en mitad de la noche, puse rumbo a otro de los lugares fundamentales del misterio en el propio distrito de Barranco, en la paralela a la Avenida Grau, un inmueble conocido como «La Casona de Drácula», nombre asignado más bien por su aspecto tétrico que por su relación con el famoso vampiro.

El edificio es una vivienda de grandes dimensiones, con más de dos siglos de antigüedad, de dos plantas y una especie de ático, cuyas habitaciones hace tiempo que se convirtieron en apartamentos independientes. Décadas atrás, todo perteneció a un hombre muy adinerado. Curiosamente, en la actualidad sólo un ala está habitada, la derecha, mientras la otra ha sido condenada al olvido.
«Verás que en la parte izquierda, las habitaciones están tapiadas por completo. Nadie vive ahí. Y eso se debe a que desde hace mucho tiempo han tenido lugar una serie de fenómenos paranormales. Incluso actualmente se pueden escuchar de madrugada ruidos, golpes y gritos que, aparentemente, proceden de su interior», nos explicó uno de los vecinos, acostumbrado desde hace décadas a las manifestaciones extrañas. Los testimonios fueron llevándome a curiosos paraderos. Me hablaban de la antigua creencia en demonios que habían hecho del ala izquierda su hogar, quizá por sucesos luctuosos del pasado. De ahí la idea de tapiar las habitaciones, para evitar que escapen y contagien el resto de la casa.
«También sabemos muchos inquilinos que al pasar por esta calle, de madrugada, a las dos o a las tres, se ve en la terraza superior de esta casa a una mujer vestida de negro, paseando de un lado a otro. Somos muchos los testigos de esa extraña aparición. Parece estar esperando a que alguien pase por la calle de noche para hacerse ver justo en el momento en que uno levanta la vista», me contó un anciano del lugar.

Como había comprobado anteriormente, intentar acceder a la terraza era una tarea muy complicada, ya que su estado era prácticamente ruinoso. También resultaba curioso que las apariciones de la misteriosa dama de negro se produjeran en noches especialmente frías.

Nadie sabe quién es o quién fue esa mujer, ni si guarda relación con la casa o con algún antiguo habitante muerto o asesinado en ella. Pero el caso es que su presencia continúa paseando durante las noches por la tétrica terraza de la inquietante Casona de Drácula.
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