Desaparece el enlace militar de Tom DeLonge
El enigma de William Neil McCasland: la desaparición de un general clave en la historia moderna de los ovnis
A finales de febrero de 2026, el rastro de William Neil McCasland, general retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y antiguo responsable de algunos de los programas científicos más sensibles del Pentágono, se desvaneció en Albuquerque, Nuevo México. Desde entonces, su desaparición ha activado una intensa operación de búsqueda y ha despertado inevitablemente preguntas en una comunidad —la que sigue el fenómeno OVNI— que conoce bien su nombre.
Las autoridades insisten en que se trata de una desaparición vinculada a un problema médico. Sin embargo, el perfil del militar desaparecido y su historial en algunas de las instalaciones más sensibles de la investigación aeroespacial estadounidense han convertido el caso en algo más que una simple alerta de persona desaparecida.
Una desaparición en el desierto de Nuevo México
Según confirmó la Oficina del Sheriff del Condado de Bernalillo, McCasland fue visto por última vez a finales de febrero de 2026 en su residencia situada en Quail Run Court, en la zona norte de Albuquerque.
Desde entonces, las autoridades mantienen abierta una búsqueda activa que incluye el despliegue de drones, equipos terrestres y rastreos en las áreas desérticas que rodean la ciudad.
De forma oficial, los investigadores han explicado que el general retirado padece “una condición médica que requiere medicación”. No se han facilitado más detalles por motivos de privacidad, pero la familia ha sido clara en sus comunicaciones públicas: no se trata de demencia ni de Alzheimer.
Este matiz ha sido repetido en redes sociales y comunicados para evitar interpretaciones erróneas sobre su estado de salud.
Un general en el corazón de la investigación aeroespacial
Más allá de la desaparición en sí, el nombre de McCasland resulta especialmente relevante para quienes siguen de cerca los debates sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP).
Durante su carrera militar, McCasland fue comandante del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL) en la base de Wright-Patterson, en Ohio. Se trata de una instalación con un peso histórico singular dentro de la cultura ufológica.
Durante décadas, Wright-Patterson ha sido señalada en innumerables investigaciones como el lugar donde supuestamente se trasladaron restos del famoso incidente de Roswell de 1947, además de haber sido sede del Proyecto Libro Azul, el programa oficial de la Fuerza Aérea dedicado al estudio de los ovnis durante la Guerra Fría.

Neil McCasland tuvo una breve asociación con la comunidad ovni a través de Tom DeLonge, ex líder de Blink-182 y fundador de la organización To The Stars Academy (TTSA). "Neil trabajó un poco con Tom poco después de su retiro de la Fuerza Aérea como consultor sin pagar (a elección de Neil) en asuntos militares y técnicos/científicos para dar verosimilitud al libro de ficción de Tom y a las actividades mediáticas" -asegura su esposa, Susan McCasland Wilkerson a través de una publicación en Facebook. También su nombre se conoció en relación con el mundo ovni a partir de las filtraciones de WikiLeaks de 2016. Me explicaré.
En varios correos electrónicos enviados al entonces asesor político John Podesta, el músico Tom DeLonge , mencionaba a McCasland como una figura clave dentro del entramado científico-militar que le había ayudado a comprender la realidad del fenómeno y es que, en efecto, su posición al frente del AFRL lo situaba al mando de uno de los centros científicos más avanzados del Departamento de Defensa.

DeLonge llegó a describirlo como uno de los contactos de alto nivel que facilitó el acercamiento entre investigadores civiles y antiguos responsables de programas clasificados.
Aquellos mensajes contribuyeron a consolidar una narrativa dentro del mundo UAP: la de McCasland como uno de los posibles puentes entre la investigación militar y los esfuerzos de divulgación que, años después, terminarían impulsando el debate público sobre los llamados Fenómenos Aéreos No Identificados.
Albuquerque, Kirtland y un viejo escenario del misterio
La ciudad donde desapareció el general tampoco es un escenario cualquiera.
Albuquerque alberga la Base de la Fuerza Aérea de Kirtland, una instalación estratégica vinculada históricamente a programas avanzados de defensa, investigación energética y sistemas de armas. En tiempos modernos, David Wilcock, Corey Goode y Laura Eisenhower, bisnieta del Presidente de los EE.UU han denunciado la existencia de un Programa Espacial Secreto (SSP) allí.
Kirtland también aparece en numerosos episodios controvertidos de la ufología moderna, incluido el célebre caso de Paul Bennewitz, un empresario que en los años ochenta afirmó haber interceptado señales de origen extraterrestre procedentes de la base y que acabó convirtiéndose en uno de los ejemplos más citados de operaciones de desinformación en el contexto de la Guerra Fría.
McCasland estuvo vinculado profesionalmente a esa base durante distintas etapas de su carrera, lo que añade otra capa de interés para quienes examinan el contexto geográfico y tecnológico del caso.

Entre la urgencia médica y la seguridad nacional
Por el momento, las autoridades mantienen el enfoque estrictamente policial del caso: localizar a una persona desaparecida cuya salud podría depender de medicación regular.
Sin embargo, el perfil del general introduce un elemento adicional que rara vez aparece en desapariciones ordinarias.
McCasland ocupó durante décadas puestos con acceso a información clasificada de alto nivel dentro del sistema de investigación militar estadounidense. En un escenario hipotético en el que una persona con ese historial se encontrara desorientada o vulnerable, el problema no sería únicamente su seguridad personal, sino también el riesgo potencial de exposición involuntaria de información sensible.
Se trata de un factor que, aunque raramente se menciona de forma pública, forma parte de los protocolos habituales cuando desaparecen antiguos responsables de programas estratégicos. No obstante, el desaparecido se retiró hace casi 13 años, "parece bastante improbable que lo secuestraran para extraerle secretos muy anticuados" -subraya su esposa.

Un silencio que alimenta preguntas
Por ahora, no existe ninguna evidencia que vincule la desaparición de McCasland con cuestiones relacionadas con el fenómeno UAP o con programas clasificados.
Sin embargo, la coincidencia temporal con un clima político particularmente sensible —marcado por nuevas promesas de transparencia gubernamental sobre los ovnis— ha provocado que su nombre vuelva a circular con fuerza en círculos especializados.
En ausencia de respuestas, el caso permanece suspendido entre dos posibilidades muy distintas: la de un incidente personal que aún no ha sido resuelto… o la de una desaparición que involucra a una de las figuras más discretas —y potencialmente mejor informadas— del complejo científico-militar estadounidense.
Por ahora, en el desierto de Nuevo México solo hay una certeza: el general McCasland sigue sin aparecer. Y con él, muchas de las preguntas que su carrera dejó abiertas.









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