Adze: un vampiro europeo en África
Adze es un monstruo mítico cuyo temor surgió a partir de la colonización del continente africano. Este vampiro pervive en el folclore y las creencias de algunas comunidades.
Existe un ser en África Occidental (Ghana, Togo, Benín y Nigeria) que puede parecernos temible. Pero curiosamente se volvió terrorífico tras la llegada de la colonización europea. Dicen que, transformado en insecto, se introduce a las casas por el cerrojo y una vez dentro, chupa la sangre de sus víctimas causando una horrible muerte por enfermedad. Pero esta historia no empieza así.
El Adze, en origen, no era cualquier insecto, sino una luciérnaga que protegía a las comunidades. Las leyendas antiguas afirman que se trataba de un acto de hechicería en donde brujos y brujas podían emanar su energía por las noches expulsando una luciérnaga de la boca, mientras ellos quedaban inmóviles en su ritual.
Adze, debía entrar a las casas para alimentarse con la energía de quienes no le rendían respeto. Por eso se le dejaba agua de coco o aceite de palma a cambio de que protegiera a la comunidad y robara la energía de los pueblos enemigos.
Como todo ser mitológico ancestral, posee dualidad. Así, mientras se entiende como un ente que con ayuda de su luz fomenta la creatividad o el poder espiritual, también les causa daño. Cualquiera que sufriera la ira de Adze era propenso a la infertilidad, las adicciones o las enfermedades mentales.

¿Por qué entonces si se le ofrendaban alimentos, las tribus de África seguían teniendo enfermos en sus propias comunidades?
Al paso del tiempo se forjó la idea de que el Adze no solo atacaba enemigos de tribu, sino personas al interior que pecaran de celos y envidia. Así se controlaba la moral de la tribu por medio de la superstición. Entonces llegó el colonialismo.
Para los evangelizadores cristianos, Adze era una suerte de bruja que se transformaba en insecto
Mientras en la cosmovisión africana la hechicería era aceptable y necesaria en la vida diaria, el trauma cristiano europeo vio con horror la existencia del ser. Para ellos, Adze era una bruja que se transformaba en insecto. Surgió la leyenda de una mujer que en busca de la inmortalidad fue castigada transformada en una sabandija peligrosa que sobrevivía a costa de la salud de sus víctimas.
No solo provocaba enfermedades como la malaria, sino que incluso podría poseer los cuerpos de otras personas, principalmente las mujeres que empezaron a ser vistas como propagadoras del mal.
Acusadas de brujería, poseídas por el insecto, Adze dejó de ser una luciérnaga para convertirse en un escarabajo negro, un mosquito enorme y una representación del diablo que lejos de robar energía, succionaba la sangre de sus víctimas alineándose al contexto occidental. Así Jakob Spieth, misionero alemán, se convirtió en el primer occidental en describir al ser como un vampiro en 1906.

A principios de siglo XX, las ofrendas cesaron y se buscó un método para erradicarlo. La leyenda decía que una vez que la alimaña entraba a la casa por las grietas o debajo de la puerta, había que iniciar una serie de oraciones acompañadas de un ritual antes de que su diminuta trompa de elefante estuviera en contacto con la víctima. En ese instante, Adze tomaría la forma de una criatura jorobada, demoniaca e indefensa que buscaría dar todo tipo de riquezas a cambio de no morir. La idea es asesinarla, dejando a la hechicera descubierta en su casa; pero el folclore africano permite aún hacer tratos con la criatura.
Hoy los Adze siguen arraigados en el occidente de África como unos seres peligrosos. Incluso hablar de ellos puede provocar mala suerte, perdida de negocios, trabajos o buena posición social. Los hechiceros y hechiceras actuales acusados de Adze, son asociados al canibalismo y las principales víctimas son niños. Se cree que atacan invocados por la envidia contra personas de carisma, atractivo o posición económica. Y el mito afirma que siguen entrando por las hendiduras de las casas provocando altas tasas de mortalidad en la región.








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