El misterio del apagón: ¿Dónde están los 15 gigavatios perdidos?
El blackout del 28 de abril dejó sin luz ni respuestas a millones de personas. Entre hipótesis atmosféricas, ciberataques y silencios incómodos, el misterio crece.
La Península Ibérica se recupera lentamente de un blackout energético.
A las 12.33 h. del 28 de abril, España, Portugal, Andorra y el sur de Francia sufrían un apagón total que sumió en el caos a las grandes ciudades. Sin semáforos y cortes en algunas vías, el apagón causó problemas en los transportes, desde las carreteras a los aeropuertos, pasando por el metro y los trenes. Miles de personas quedaron atrapadas.
Sin cobertura móvil, además, los ciudadanos hicieron un viaje en el tiempo en busca de baterías y transistores con los que mantenerse informados a través de la radio que ayer interrumpió su programación habitual para dar información de servicio. Un escenario distópico sobre el que, «por casualidad» las autoridades nos habían prevenido y nos alentaban a hacernos con un kit de emergencias que nos diera autosuficiencia por 72 horas. ¿Estaba esto planeado o es pura coincidencia?
La ausencia de respuestas oficiales ha propiciado la difusión de fake news y desinformación interesada
La comparecencia del Gobierno llegó tarde y no aclaró las causas de este grave incidente que hizo circular toda clase de rumores, desde un ciberataque a una eyección solar que afectó a suministro pasando por una avería en la red de distribución. Lo cierto es que, a estas alturas, seguimos sin respuestas oficiales. Un entorno propicio para la desinformación interesada y las fake news conspiracionistas.
Durante la mañana, la agencia de noticias Reuters atribuyó el apagón a «un fenómeno atmosférico raro» ocasionado por un cambio brusco en la temperatura en el centro de la península.
También explicó que el gran apagón pudo ser consecuencia de una «vibración atmosférica inducida». «El viento ha soplado cables de alta tensión y torres eléctricas, generando fuerzas alternas. Cuando la frecuencia de las fuerzas alternas coincide con la del cable se producen unas vibraciones muy intensas. Eso ha hecho que el sistema caiga»
Sin embargo los meteorólogos no están de acuerdo. Mario Picazo explicaba a través de X que, a pesar de llevar dos meses con mucho vaivén meteorológico, de tratarse de «una vibración atmosférica inducida tendría que haber bastante viento o cambios bruscos térmicos y de momento no es el caso.»
Las autoridades portuguesas hablan de que el apagón se debe a una vibración atmosférica inducida pero sería muy extraño. Para ser una vibración atmosférica inducida tendría que haber bastante viento o cambios bruscos térmicos y de momento no es el caso. Cierto que llevamos 2… pic.twitter.com/mgvwex4QGy
— Mario Picazo (@picazomario) April 28, 2025
Los servicios de Inteligencia e Información mantienen silencio oficial, pero el eurodiputado Alvise Pérez afirmó en telegram que la versión del clima es «un globo sonda», exigió una auditoría externa de la RED y aseguró tener fuentes que off-the-récord hablaban de un ataque ciber-terrorista.
El Centro Criptológico Nacional, dependiente del Centro Nacional de Inteligencia detectó una «gran actividad inusual procedente del Norte de África» días antes del apagón eléctrico, pero no obstante, la del ciberataque es la hipótesis menos probable a nivel oficial. De hecho, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, compareció pasadas las 11 de la noche para ofrecer la última hora.
🔴Pedro Sánchez : "A las 12:33h de esta mañana, 15 gigavatios de generación se han perdido súbitamente del sistema en apenas cinco segundos. Esto no ha ocurrido jamás"
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) April 28, 2025
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«A las 12:33h de esta mañana -dijo el presidente-, 15 gigavatios de generación se han perdido súbitamente del sistema en apenas cinco segundos. Esto no ha ocurrido jamás»
Pero, ¿cómo es posible que se evaporen 15 gigavatios en cinco segundos? ¿Dónde está esa energía?
Quince gigavatios son el equivalente al 60% de la energía que se estaba consumiendo en ese momento. Es mucha energía. «Es algo que los especialistas aún no han podido aclarar, pero que lo harán», reconocía ante los medios Pedro Sánchez en una rueda de prensa en la que no aceptó preguntas.
Y mientras expertos, portavoces y analistas buscan una explicación técnica a lo ocurrido, la sensación de muchos ciudadanos es que algo no encaja. Que no nos están contando toda la verdad.
¿Una vibración atmosférica capaz de apagar medio continente sin previo aviso? ¿Una anomalía técnica nunca antes vista que casualmente se produce justo después de campañas institucionales que nos advertían de un gran apagón? ¿O quizá —y esto solo lo saben unos pocos— una prueba encubierta de algo mucho más grande?
Porque no se trata solo de 15 gigavatios. Se trata de la confianza en el sistema. De nuestra fragilidad tecnológica. De lo fácil que resulta apagar un mundo que presume de estar siempre conectado.
El apagón terminó. Las luces han vuelto. Pero la sombra de lo que pasó ayer sigue proyectándose sobre nosotros.
Y quizás, lo más inquietante no sea el apagón en sí…
sino quién pudo encender el interruptor.








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