Ocultismo
14/02/2022 (11:32 CET) Actualizado: 14/02/2022 (15:53 CET)

Invocando a los demonios. Habla un Mago Negro (III)

Durante tres años, la periodista Teresa Porqueras ha vivido como una más dentro del movimiento satánico español, conociendo a satanistas, luciferinos, brujos y magos negros. Fruto de ese trabajo es "Yo, satanista" (Cydonia, 2020), un libro que desvela los entresijos de un mundo secreto y fascinante en el que se dan cita personajes muy poderosos y del que tomamos el texto del siguiente reportaje

14/02/2022 (11:32 CET) Actualizado: 14/02/2022 (15:53 CET)
Invocando a los demonios
Invocando a los demonios

Tras adentarnos en una habitación repleta de objetos variopintos, mis ojos analizaron la figura oscura y tenebrosa de Baphomet, principal protagonista del altar. Miré y remiré la talla, oscura como el tizón, con sumo detenimiento. Todo en ella anunciaba secretos herméticos.

–El altar lo preside Baphomet –dije yo.

–Por supuesto, no podía ser de otra forma. Él es la representación satánica por excelencia. Esta figura es el Baphomet descrito por Éliphas Lévi. Simboliza todo aquello por lo que nos iniciamos, nada que ver con la representación de algo maligno.

Baphomet
Baphomet empleado por el mago negro en algunos de sus ritos. De cuerpo andrógino, exhibe sus pechos desnudos de mujer y una cabeza y patas de macho cabrío.

El Baphomet, de cuerpo andrógino, exhibía impudoroso sus pechos desnudos de mujer y mostraba su cabeza y patas de macho cabrío, al tiempo que desplegaba unas portentosas alas negras. Se hallaba coronado por una antorcha que simboliza que porta la luz a la humanidad y a los iniciados. El ídolo estaba sentado sobre una especie de piedra o esfera, que significa el iniciado en estado bruto. En su frente vi un pentáculo invertido con la estrella de cinco puntas simbolizando la supremacía del poder del espíritu y del poder del hombre sobre los elementos. Una vara situada en lugar de los genitales simboliza la vida eterna. Al llegar a sus miembros superiores, observé cómo éstos estaban dispuestos estratégicamente. Su brazo derecho se doblaba y miraba hacia arriba mostrando juntos y erectos sus dos dedos índice y medio. El brazo izquierdo, por su parte, se mantenía estirado hacia abajo, a la altura de la cadera, marcando con sus dedos el mismo signo anterior.

–¿Te has fijado en lo que tiene escrito el Baphomet en los brazos? –me preguntó el satanista.

Leí la palabra latina solve grabada en su brazo izquierdo. En el derecho se leía claramente et coagula.

Solve et coagula –dije en alto–. ¿Qué quiere decir?

–Significa "disuelve y coagula" la energía. Equivale a la transmutación, al trabajo interno que debe realizar todo adepto para eliminar o desintegrar todos los aspectos que estorban para llegar al conocimiento. Nada puede ser creado si previamente no se ha destruido lo viejo. En términos esotéricos equivale al paso de un hombre pagano a un hombre iluminado.

En el universo las cosas realmente no son opuestas, sino que se complementan en perfecto equilibrio. La luz y la oscuridad, el bien y el mal, no son aspectos opuestos

–Entonces, Baphomet es un ser andrógino.

–Sí, Teresa, todo en él nos habla del binomio de los opuestos: lo que está arriba y lo que está abajo; lo masculino y lo femenino; la noche y el día; la naturaleza humana y la animal. Representa que en el universo las cosas realmente no son opuestas, sino que se complementan en perfecto equilibrio.

–Entonces, ¿no crees en la eterna guerra del bien contra el mal?

–¡Pantomimas cristianas! –respondió el satanista sin titubear–. La luz y la oscuridad, el bien y el mal, no son aspectos opuestos. Más bien son complementarios. Esa eterna lucha que las religiones nos han querido inculcar es absurda. El universo, lo creas o no, está compuesto de caos, destrucción y creación. Este es el verdadero equilibrio que no debemos alterar.

EL ESPEJO NEGRO

Cautivada por la presencia del Baphomet, empecé a enumerar los elementos que componían el altar.

–Casi todo está como lo recordaba de la fotografía que me enviaste: el Baphomet, las velas, la pluma de… –Rubén acabó mi frase por mí:

–Es una pluma de buitre. Tócala si lo deseas.

Con sumo cuidado, como si de un objeto sagrado se tratase, la tomé entre mis manos.

–¡Es auténtica!

–Pues claro. A su lado tienes un cuervo negro, el que se dice es el portavoz entre los mundos, y aquí tienes la representación de un fauno.

A pocos centímetros del altar, y apoyada en la pared, asomaba una imponente cornamenta que parecía vigilarnos.

–¿Esto qué es? –indagué.

–Son los cuernos de un ciervo.

–¿Los utilizas en los rituales?

–A veces.

Estaba fascinada y sorprendida a partes iguales. Señalando con mi dedo índice, pregunté a Rubén:

–¿Esas pequeñas figuritas rojas son demonios?

–Así es. Esta es Pomba Gira – dijo señalando una de ellas–, un demonio del sexo; y el que está a su lado es Tranca Ruas, una especie de protector contra los enemigos.

Pomba
Pomba Gira

Mis ojos se detuvieron en un exótico ornamento que ocupaba un lugar de honor en el altar.

–¿Y este colgante de calaveras? –inquirí.

–Es el collar de la diosa Kali, una divinidad hindú con fama de despiadada y sanguinaria, pero también es la madre que da la vida a costa de su sacrificio.

Rubén retiró una pieza de su altar y me la plantó delante.

–¿Te has fijado en mi espejo negro?

El espejo puede servir como instrumento de adivinación. También lo utilizamos para transmutar y para poder entrar en otra dimensión

–No estaba en la fotografía que me mostraste. ¡Pero si es completamente negro! –exclamé con sorpresa–. Nada se puede reflejar en él.

–No es un espejo al uso. Este que ves no es un espejo normal, propiamente dicho; está hecho de obsidiana, un mineral que te ayuda a sacar tu lado oscuro, tu 'otro yo'.

–Deja que adivine. Con él realizas trabajos de magia negra.

–¡Ajá! –confirmó el satanista–. El espejo negro siempre se ha utilizado en magia negra, hechicería o magia ceremonial. Todo mago negro necesita uno y este el mío.

–¿Cómo funciona? –quise saber.

–El mago debe concentrarse a través de él practicando scrying. Este término inglés se traduce como 'mirar a través'. Se usa para evocar visiones o, incluso, puede servir como instrumento de adivinación, entre otras cosas. También lo utilizamos para transmutar y para poder entrar en otra dimensión. Pero en magia también se pueden emplear otros instrumentos evocadores, como la esfera de cristal, el cuenco de agua o el humo del incienso.

Espejo
 

INVOCANDO A LOS DEMONIOS

–¿El espejo negro sirve para llamar a los demonios?

–Sí, también puedes evocarlos a través del espejo, todo depende de la entidad. Por cierto, ¿sabes que el otro día me preguntaron por qué vestimos de negro?

–¿Y qué respondiste?

–Contesté que vestir de negro repele la energía negativa. Hoy en día es un color muy usado. Es discreto y al mismo tiempo logra captar la máxima atención. El negro hace que no te fijes en el vestuario, sino en quien lo lleva. Los cantantes, cuando salen al escenario y van vestidos de negro, consiguen que te fijes más en su cara, en su expresión, lo que hace que prestemos mas atención al contenido y no al continente. Para todo integrante del Sendero de la Mano Izquierda, el color negro posee un valor simbólico que se relaciona con el misterio y la magia. La mayoría de los objetos de poder de todo satanista suelen ser de esta gama cromática.

Reflexioné sobre cuál puede ser el motivo: el negro es la ausencia de todo color y al mismo tiempo condensa a todos los demás. La oscuridad, lo opaco, la negrura, implican lo oculto y secreto, todo aquello no perceptible a simple vista por los sentidos físicos, pero que de alguna forma nos conecta con algo superior, invisible, metafísico e intangible. Durante la noche los sentidos animales se agudizan. En ese preciso instante, en los momentos de peligro, es cuando se despierta el coraje, la valentía y el alma guerrera de todo ser vivo. El calificativo negro también equivale a lo no discernible para los no iniciados. Es más, representa la fuerza oculta de la naturaleza, los poderes de las tinieblas y las fuerzas oscuras.

Amuleto
 

Seguí recorriendo con atención todo lo que me rodeaba. Me fijé en un colgante de metal con un extraño eneagrama iniciático.

–¿Y este collar? –pregunté.

–Este es mi collar de sumo sacerdote, el de mi templo. A poca distancia del colgante se hallaba un diminuto recipiente custodiado por la esfinge del Baphomet y varios demonios afrocubanos. El pequeño contenedor transparente escondía en su interior una mezcla sanguinolenta que instintivamente me repugnó.

Esto que ves forma parte de mi protección. En este mundo estamos en guerra constante

–¿Y ese pequeño tarro qué es?

El sacerdote me lanzó una mirada que hablaba por sí sola y en mi mente obtuve la respuesta.

–¿Es lo que pienso que es?

–Sí. Te aseguro que es muy efectivo. Hay quien quiere que mi mujer y yo nos separemos. Esto que ves forma parte de mi protección.

–¿Te atacan por envidias?

–De todo un poco. En este mundo, como podrás comprobar Teresa, estamos en guerra constante.

Portada
Portada del libro Yo, Satanista (Cydonia, 2020), de la periodista Teresa Porqueras

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