Ovnis y vida extraterrestre
19/06/2012 (09:16 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

EXTRATERRESTRES INFILTRADOS EN NUESTRA SOCIEDAD

Salvador FreixedoUno de los asuntos más fascinantes y a la vez polémicos en el campo de la ufología, se refiere a la posibilidad de que seres de otros mundos vivan entre nosotros, ocultos bajo falsas identidades. Salvador Freixedo, uno de los grandes investigadores del fenómeno OVNI, tuvo la oportunidad de estudiar varios de estos casos, que desgrana en la reciente reedición ampliada y revisada de «La granja humana» (Ushuaia Ediciones, 2012), uno de sus libros clásicos del cual extractamos el siguiente reportaje.

19/06/2012 (09:16 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
EXTRATERRESTRES INFILTRADOS EN NUESTRA SOCIEDAD
EXTRATERRESTRES INFILTRADOS EN NUESTRA SOCIEDAD
Después de una de mis intervenciones en un conocido programa radiofónico, recibí la llamada de Mario, un joven estudiante que se las había ingeniado para que en la emisora le facilitaran mi número de teléfono. En realidad, manteníamos un parentesco familiar lejano entre la familia de mi abuelo y la del suyo. De hecho, lo había visto por última vez en casa de sus padres veinte años atrás, cuando era un bebé.

En nuestro primer encuentro me confesó los verdaderos motivos que lo habían impulsado a ponerse en contacto conmigo: desde hacía un año venía recibiendo mensajes telepáticos de unas entidades que se identificaban como extraterrestres, y hasta en una ocasión tuvo la oportunidad de observar un OVNI por indicación de sus comunicantes. A partir de entonces, quedamos en diversas oportunidades, conociendo así sus experiencias más pormenorizadamente. Sin embargo, un día su historia dio un vuelco, pues, según me dijo, había mantenido una conversación con uno de esos seres, el cual estaba «infiltrado» en nuestra sociedad, viviendo como un humano normal y corriente.

Sucedió como sigue. Se encontraba una tarde esperando su turno para certificar un paquete en una sucursal de Correos en Madrid, cuando trabó conversación con un joven que estaba detrás de él, y que dijo llamarse Andru. La conversación fue sobre un tema intrascendente y el hombre no tenía nada de particular, excepto que demostraba muy buenas maneras y era de apariencia agradable. Cuando terminó, se despidió del joven, pero éste le dijo que si quería ir a El Corte Inglés de la calle Castellana él podría llevarlo. Efectivamente, Mario pensaba pasarse por esos grandes almacenes. No fue ningún acto de telepatía, ya que en la conversación que habían mantenido se lo había dicho. Por el camino, y cuando Mario menos lo esperaba, su acompañante le espetó:
– ¿Tú crees que los humanos son los únicos seres inteligentes de este planeta?
A Mario se le agolpó toda la sangre en la cabeza. Miró fijamente a su acompañante y le contestó con otra cuestión:
– ¿Por qué me dices eso?
Debió preguntárselo de una manera brusca y sobresaltado, porque Andru se sonrió largamente hasta que, volviéndose hacia él, con lentitud, le soltó mirándole a los ojos:
– Tú estás oyendo voces. No temas. Yo conozco todo lo que te está pasando.

Me contó cosas generales que iban encaminadas a darme tranquilidad, y me dijo que nos íbamos a volver a ver pronto. Llegamos a la esquina de Marqués de Villaverde con la calle Orense y nos despedimos con un apretón de manos. Cuando me bajé, ni se me ocurrió tomar la matrícula del coche… (Continúa en AÑO/CERO 263).

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