Ovnis y vida extraterrestre
17/03/2011 (12:40 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

SIOANI: ARCHIVOS PERDIDOS DEL EJÉRCITO BRASILEÑO

Pablo Villarrubia Seres de extraña morfología que suplican un poco de agua a los atónitos testigos; humanoides que disparan y paralizan a grupos de campesinos; docenas de avistamientos de objetos voladores con forma de sombrero, que provocan cortes del suministro eléctrico… Éstos y muchos otros fueron los casos OVNI investigados por un grupo de militares del Ejército del Aire brasileño entre finales de los años 60 y 1972. Ahora, dichos «Expedientes X» han sido localizados por un ufólogo. google_ad_client = "ca-pub-5337588033202877"; google_ad_slot = "4290309979"; google_ad_width = 200; google_ad_height = 90;

17/03/2011 (12:40 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
SIOANI: ARCHIVOS PERDIDOS DEL EJÉRCITO BRASILEÑO
SIOANI: ARCHIVOS PERDIDOS DEL EJÉRCITO BRASILEÑO
Madrugada del 26 de septiembre de 1968. Alrededor de las 4: 30 horas. Hospital de Lins (estado de São Paulo, Brasil). La enfermera María José Cintra acababa de levantarse y estaba preparándose el desayuno. De pronto, escuchó un ruido muy extraño procedente del exterior, semejante a un frenazo de automóvil. Al levantar la persiana de su habitación, vio a una mujer de pie, estática. María le preguntó: «¿Viene para internarse? Espere un momentito, que ya le abro la puerta…». La enfermera se puso su bata blanca de trabajo y salió para atender a la desconocida. De nuevo trató de averiguar si pretendía ingresar en el hospital, pero ésta se limitó a pronunciar unas palabras ininteligibles. Entonces, la enfermera se percató que aquella mujer de poco más de 1,60 metros de altura no era normal: vestía una capa azul clara, brillante, de mangas largas, como si fuera una túnica. La cintura estaba ceñida por un cinturón de color plúmbeo y la cabeza tocada por una especie de gorro similar al de los de los nadadores. En ese momento, ante la mirada atónita de María Cintra, la mujer extendió su brazo y mostró una suerte de recipiente «muy bonito», de unos 20 centímetros, brillante y labrado. La enfermera interpretó que le estaba pidiendo agua. Acto seguido, ambas caminaron hasta un surtidor situado en el zaguán del hospital, a una distancia de 30 metros. Allí se detuvieron, y la desconocida se fijó en unos vehículos que se encontraban allí estacionados, el del administrador y el del médico de guardia. Mientras tanto, la enfermera llenó de agua el curioso recipiente y se lo entregó a la visitante, cuya respuesta fue: «Embaura, Embaura».
Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

AC 415

Nº 415, marzo de 2026

Geopolítica del mal, cárceles secretas, enclaves malditos y lugares prohibidos. Último número ya en el quiosco.