Arqueología
30/03/2022 (12:31 CET) Actualizado: 06/04/2022 (12:50 CET)

Enigmas del arte prehistórico

A pesar de la cantidad de ejemplos y estudios, el significado certero del arte prehistórico sigue siendo un misterio

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

30/03/2022 (12:31 CET) Actualizado: 06/04/2022 (12:50 CET)
Enigmas del arte prehistórico
Enigmas del arte prehistórico

Los prehistoriadores llevan más de cien años estudiando "oficialmente" los distintos ejemplos de arte paleolítico descubiertos en toda Europa, y especialmente en Francia y la cornisa cantábrica, lugares donde se concentra el mayor número de ejemplos. Hasta 1903, los especialistas ni siquiera aceptaban la autenticidad de tales muestras de arte prehistórico. En aquel año, un estudioso francés, Emile Cartailhac, publicaba un artículo titulado La gruta de Altamira. Mea culpa de un escéptico. En el texto, Cartailhac pedía disculpas por su enconado rechazo hacia las hoy célebres pinturas cántabras, cuyo hallazgo en 1879 por parte del español Marcelino Sanz de Sautuola había calificado durante varios años de falsificación moderna.

Marcelino Sanz de Sautuola
Marcelino Sanz de Sautuola, naturalista y prehistoriador español, y el descubridor científico de la cueva de Altamira.

Eran aquellos los primeros tiempos de una disciplina que no contaba con los medios científicos actuales y que, para mayor dificultad, carecía de ejemplos similares con los que comparar. Además, aquellas pinturas mostraban figuras animales magistralmente trazadas, por lo que parecía una obra imposible para los "salvajes" hombres prehistóricos, a quienes se consideraba carentes de cualquier sentido estético y artístico. Esas fueron, principalmente, la razones de que las célebres pinturas de Altamira fueran inicialmente rechazadas, para disgusto de su descubridor y principal defensor, Sanz de Sautuola, que murió en 1888 sin ver reconocido su descubrimiento.

Los investigadores han planteado distintas hipótesis para intentar explicar el significado de las pinturas rupestres

Desde aquellos días hasta hoy han pasado más de un siglo. El número de cuevas decoradas con pinturas rupestres que se han descubierto es abundante, y los estudios científicos al respecto se cuentan por miles. Sin embargo, hay algo que sigue prácticamente en el mismo punto que cuando Cartailhac y sus colegas aceptaron al fin la autenticidad del arte parietal: nuestro conocimiento sobre el significado y la función de dichas pinturas.

Prácticamente desde el inicio de los estudios sobre el arte paleolítico, los investigadores han planteado distintas hipótesis para intentar explicar su significado. Durante los primeros años de estudio se planteó que los habitantes del paleolítico realizaron aquellas pinturas, que representan distintos tipos de animales, signos geométricos, manos en negativo y otros motivos, por mero sentido estético. Eran, según los expertos, simples muestras de "arte por el arte", realizadas por nuestros antecesores como simple pasatiempo. Sin embargo, esta interpretación no tardó en ser desechada, entre otras cosas porque resultaba difícil creer que aquellos primitivos artistas se tomaran tantas molestias, accediendo a lugares peligrosos y de complicado acceso, simplemente para satisfacer un capricho estético.

Altamira
Representaciones de caballos y bisontes en la cueva de Altamira

MAGIA Y CHAMANISMO

Poco después llegaba otra interpretación. El investigador Salomon Reinach propuso que aquellas pinturas cumplían una función mágica. Según Reinach, las pinturas paleolíticas eran capaces, para la mente del hombre prehistórico, de favorecer y propiciar la caza de las especies animales representadas. Esta hipótesis de la "magia simpática" tuvo cierto éxito durante algún tiempo, aunque finalmente también fue desechada, pues en muchos casos se descubrieron pinturas de animales que no eran cazados por el hombre del paleolítico.

En los últimos años, los investigadores parecen coincidir en atribuir algún tipo de significado religioso a las pinturas, aunque su sentido concreto y su funcionalidad sigan siendo un misterio

El siguiente en realizar su aportación fue otro experto prehistoriador, el también francés André Leroi-Gourhan. Ya en la década de los años 60 del siglo pasado, Leroi-Gourhan planteó la hipótesis estructuralista. Siguiendo la línea de una corriente filosófica de moda en aquellos años planteada por el filósofo Claude Lévi-Strauss, y que sugería que la mente del hombre está diseñada para pensar en "oposiciones" binarias (bien-mal, masculino-femenino, etc.) Leroi-Gourhan propuso que las pinturas paleolíticas podían seguir este esquema, de modo que algunos animales fueran representaciones masculinas, mientras otras eran femeninas. Con el tiempo, la hipótesis estructuralista quedó también descartada, pues las evidencias demostraban que las imágenes están distribuidas de forma más azarosa.

¿Representaron los artistas prehistóricos aquello que 'veían' durante trances chamánicos?

En los últimos años, los investigadores parecen coincidir en atribuir algún tipo de significado religioso a las pinturas, aunque su sentido concreto y su funcionalidad sigan siendo un misterio. Dentro de esta interpretación, una de las hipótesis que ha ganado más aceptación es la chamánica. Aunque es una idea que ya se planteó hace décadas, fue un libro publicado hace poco más de diez años, Los chamanes de la prehistoria (Ariel, 2001), el que popularizó notablemente esta interpretación. A lo largo de sus páginas, sus autores, Jean Clottes y David Lewis-Williams, planteaban las similitudes entre las visiones que experimentaban los chamanes de las tribus primitivas actuales y las distintas representaciones pictóricas halladas en las cuevas de época paleolítica. De este modo, los artistas prehistóricos habrían plasmado aquello que "veían" durante trances chamánicos.

Aunque la hipótesis de Clottes y Lewis-Williams ha recibido algunas críticas, lo cierto es que ciertos hallazgos realizados en los últimos años parecen confirmar la práctica de rituales chamánicos entre algunas comunidades prehistóricas. Uno de estos descubrimientos se dio a conocer en marzo de 2011. La revista Economic Botany publicaba un estudio que parece demostrar el uso de hongos alucinógenos por parte de los habitantes de la Península Ibérica hace más de 6.000 años, a juzgar por las pinturas halladas en Selva Pascuala (Cuenca), en las que aparecen representadas figuras que podrían identificarse con ejemplares de Psilocybe hispanica, un tipo de hongo alucinógeno. De ser cierta esta interpretación, estaríamos ante el ejemplo europeo más antiguo de representación de este tipo de hongos (el más antiguo conocido se encuentra en Argelia, en las célebres pinturas de Tassili).

Selva Pascuala
Figuras que podrían identificarse con ejemplares del hongo Psilocybe hispanica en Selva Pascuala (Cuenca)

Para otros autores, sin descartar la hipótesis chamánica, las pinturas prehistóricas podrían haber tenido una función que hoy podríamos calificar de "multimedia", como sucede con las pinturas del Valle de Valcamonica, en Italia.

CINE PREHISTÓRICO

Durante miles de años, entre finales del Paleolítico y la llegada de los romanos, los habitantes del Valle de Valcamonica (Italia) realizaron y convivieron con una singular muestra de arte prehistórico en forma de grabados sobre las rocas. Dichos relieves muestran distintos temas, dependiendo de la época de su realización pero, para algunos investigadores, como el arqueólogo y cineasta Frederick Baker, todos cumplían una función similar: relatar historias a quienes convivieron con ellas.

Los habitantes de la región aprovecharon la luz solar para aportar dinamismo a aquellos grabados, convertidos en un primitivo 'cine' con ayuda de las luces y sombras

Si bien, como hemos visto, el significado del arte paleolítico sigue siendo un misterio hoy en día, Baker y sus colegas creen que los grabados de Valcamonica, mucho más recientes, ofrecen menos dudas. "La gente que habitó estos valles contaba historias con estas imágenes", declaró Frederick Baker. En la Edad del Cobre, las imágenes hablaban de dioses, mientras que en la Edad del Hierro los grabados parecen representar los complejos rituales de paso de la infancia a la edad adulta. En uno y otro caso, aseguran Baker y su colega Angelo Fossati –miembro de la Cooperativa Arqueológica Las Huellas del Hombre–, las imágenes no estaban estáticas y mudas, como podría parecer. Según estos investigadores, los habitantes de la región aprovecharon la luz solar del amanecer o el atardecer para aportar dinamismo a aquellos grabados, que se convertirían en un rudimentario y primitivo "cine" con ayuda de las luces y sombras, quizá acompañados por la voz de brujos o chamanes que pondrían sonido a la historia, pues se ha comprobado que la acústica es mucho mejor en los lugares donde se hallan las figuras.

Valle Camónica
Representaciones del Valle de Valcamónica (Italia)

Baker ha llegado a esta conclusión al comprobar que los grabados son apenas visibles con la fuerte luz del mediodía, mientras que adquieren un dramatismo e impacto visual mucho más notable con la débil iluminación del Sol al salir o al ponerse. Todo un "cine prehistórico" que habría servido para transmitir creencias y tradiciones de forma oral, y que ahora pretenden reproducir con una iniciativa que lleva el nombre de Prehistoric Picture Project, en el que darán vida de nuevo a estos grabados, en este caso aprovechando las nuevas tecnologías.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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