Una esfera de piedra desconcierta a los arqueólogos
Una esfera pulida de piedra hallada en un yacimiento neolítico de Azerbaiyán, no tiene ningún paralelo conocido en toda la región del Cáucaso Sur.
Un equipo de arqueólogos que excava el yacimiento prehistórico de Pasha Tepe, en el distrito de Jalilabad (sur de Azerbaiyán), ha desenterrado una esfera de piedra pulida que, según los propios investigadores, carece de paralelos conocidos en el registro arqueológico del Cáucaso Sur. El hallazgo se produjo durante los trabajos dirigidos por Vafa Mahmudova, investigadora principal del Instituto de Arqueología y Antropología de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán, y ha sido descrito como uno de los artefactos de piedra pulida más relevantes identificados hasta la fecha para el periodo neolítico de la región.
La esfera pesa aproximadamente 1,87 kilogramos y mide alrededor de 10 centímetros de diámetro. Lo que más ha llamado la atención del equipo es precisamente lo que la pieza no tiene: ninguna perforación, ninguna marca de impacto, ningún indicio de desgaste que permita reconstruir cómo se usó. Es, en palabras de los propios arqueólogos, un objeto mudo: perfectamente esférico, perfectamente pulido, y perfectamente silencioso sobre su propósito.
"La esfera de piedra tiene una importancia científica particular tanto por su tecnología de fabricación como por su posible función", declaró Mahmudova al medio azerí Report. "Ofrece una nueva fuente de información para entender las conexiones entre el Levante, Anatolia y el Cáucaso Sur durante el periodo neolítico."

Un objeto sin función confirmada
Los investigadores manejan dos hipótesis principales, ninguna de ellas confirmada: que la esfera cumpliera una función ritual, o que funcionara como una especie de peso estandarizado, quizá vinculado a algún sistema primitivo de intercambio o medida. Están previstos nuevos análisis científicos y la consulta con especialistas externos para intentar determinar cómo fue fabricada y para qué se empleó.
Las excavaciones en Pasha Tepe se han ampliado recientemente hacia nuevas áreas, con sondeos a profundidades de entre 45 y 50 centímetros. Entre los hallazgos adicionales figuran tramos de una tubería cerámica que podría haber formado parte de un sistema medieval de gestión de agua o drenaje, cuya datación precisa está aún por determinar. En paralelo, y en colaboración con el Departamento Regional de Salyan del Servicio Estatal de Protección, Desarrollo y Restauración del Patrimonio Cultural de Azerbaiyán, el equipo ha revisado los archivos históricos del cercano yacimiento de Alikomektepe para redefinir con precisión los límites de su zona protegida.
Las esferas de piedra de Malta
El caso de Pasha Tepe no es el único en el que aparecen esferas de piedra junto a construcciones megalíticas. En Malta, varios de los grandes complejos de templos —Ggantija, Mnajdra, Ħaġar Qim y Tarxien, todos ellos anteriores en varios siglos a las pirámides de Egipto— han proporcionado esferas de piedra caliza de tamaño y forma similares. La interpretación más extendida entre los arqueólogos es que se emplearon como una suerte de rodamientos: colocadas bajo los grandes bloques de piedra, habrían permitido desplazarlos rodando durante la construcción de los templos.
La hipótesis, sin embargo, no está exenta de objeciones. Sin un canal, una guía o algún tipo de pared de contención, las esferas colocadas bajo un bloque no rueda en línea recta: rueda hacia donde la lleva el terreno, el peso y la más mínima irregularidad de la superficie. Trasladar con precisión un megalito de varias toneladas sobre bolas sueltas, sin ningún sistema que las mantuviera alineadas, es una operación mucho más difícil de lo que la imagen del "rodamiento neolítico" sugiere a simple vista.

A la lista de yacimientos con esferas de piedra asociadas a arquitectura megalítica se suma también Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía, uno de los complejos monumentales más antiguos conocidos. La coincidencia —esferas de piedra ligadas a algunos de los primeros grandes proyectos constructivos de la humanidad, separados entre sí por miles de kilómetros y, en algunos casos, por milenios— alimenta una pregunta que de momento no tiene respuesta arqueológica firme: ¿estamos ante soluciones técnicas que distintas culturas alcanzaron de forma independiente, o ante el eco de una tradición constructiva compartida y mucho más antigua de lo que se admite?

DESCONCERTANTE: Algunos de estos esferoides han sido hallados en yacimientos de Europa, Asia y África. Incluso en el yacimiento granadino de Barranco León (Orce). En Israel, por ejemplo, se han encontrado esferas de roca caliza que se remontan a 1,4 millones de años. Desentrañar su misterio podría decirnos algo más sobre la complejidad cognitiva de sus creadores. Las hipótesis del ritual y del peso estandarizado son, por ahora, conjeturas de trabajo, no conclusiones.
Por ahora, la esfera de Pasha Tepe queda catalogada como lo que es: una pieza excepcional, técnicamente depurada, y completamente muda sobre el propósito para el que fue tallada. Los próximos análisis de laboratorio podrían empezar a darle voz.








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