Los archivos UAP prometían respuestas… y solo multiplican preguntas
La cuarta entrega de documentos desclasificados del programa PURSUE vuelve a dejar la sensación de que las pruebas más reveladoras siguen fuera del alcance público
El pasado 10 de julio, la administración Trump hizo público, a través del Departamento de Guerra, el cuarto lote de documentación sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP) dentro del programa PURSUE (Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters). Son cuarenta archivos nuevos: catorce documentos que cubren un arco cronológico de 1948 a 2020, diecinueve vídeos de sensores militares, cuatro grabaciones de audio y tres fotografías. El material no procede solo del Departamento de Guerra: también firman la NASA, la CIA, el FBI y el Departamento de Energía, agencias que van de la vigilancia por satélite a la custodia del arsenal nuclear estadounidense.
El "fantasma oscuro" del Atlántico
Empecemos por el vídeo que más ruido ha generado desde el viernes. Ha sido bautizado por los medios de comunicación como "el fantasma oscuro" porque tiene una forma bien extraña. Fue grabado en enero de 2020 por un sensor infrarrojo a bordo de una plataforma militar estadounidense y muestra un objeto sobrevolando el océano Atlántico bajo la referencia DOW-UAP-PR116.
Some of the highlights of videos from todays UAP Files Drop 4, i've shortened some of the longer bits down, and cut some of the muck out. pic.twitter.com/POalxMOEc3
— That UFO Podcast (@ufouapam) July 10, 2026
Según el informe que acompaña al material —elaborado por el Comando Norte de Estados Unidos (NORTHCOM) y remitido a la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO, por sus siglas en inglés)— el objeto se describe de color marrón oscuro y con una altura aproximada de entre tres metros y medio y cuatro y medio. Se desplaza con el viento, no cambia de dirección, y el propio informe lo compara con un globo grande y deformado.
Fijaos bien en esa descripción, porque es la clave de todo lo que viene después: ni acelera, ni maniobra, ni hace nada que grite "tecnología avanzada". Y sin embargo, sigue figurando como no identificado. ¿No es un contrasentido? ¿Por qué habría de clasificarse un globo? Aunque sinceramente no hay globos con esta forma.
La polémica de la imagen comparativa
En X, la cuenta @TheLastHopeUSA publicó una imagen comparativa, atribuida al usuario @patrickriitaaho, que presenta como solución del caso: un globo grande, de tono granate, de entre tres y cinco metros, derivando pasivamente con el viento.
A usuária @TheLastHopeUSA postou essa imagem comparativa apresentada pelo usuário @patrickriitaaho como solução ao caso DOW-UAP-PR116.
— Ovniologia 🛸 (@Ovniologia01) July 11, 2026
Mas a pergunta "de onde ele conseguiu essa imagem do balão" é valida. Não há problema em desmascarar equívocos, isso é importante. Desde que… pic.twitter.com/Tu3WRrF9bL
El problema es que no hay globos de esta guisa. Ha sido creado con IA para acallar las voces que hablan de tecnología no humana.
La sensación es que siguen dándonos migajas. No proporcionan evidencias incontestables sino material que todavía infunde más dudas. Lo pone de manifiesto el periodista de News Nation, Ross Coulthart: «La cuarta tanda de la publicación de archivos sobre ovnis-UAP es más de lo mismo. No se le está mostrando al público los datos más convincentes. La mejor imagen en alta resolución aún se está reteniendo».
Fourth tranche UFO-UAP files release is more of the same. The public is not being shown the most convincing data. The best resolution imagery is still being held back. But @POTUS's decision to mandate declassification is to be applauded. Clearly @DeptofWar knows a lot more about…
— Ross Coulthart (@rosscoulthart) July 10, 2026
Una de las cosas que, personalmente, más me ha llamado la atención es el cambio de narrativa del astrónomo Avi Loeb. Desde que anunció su incorporación al Consejo Asesor Científico para los ovnis impulsado por la Casa Blanca, ha pasado de un discurso incómodo para el poder a estar del lado de los «guardianes» de la información. De valorar a 'Omuamua o el 3I/ATLAS como naves de origen interplanetario, o buscar esférulas de un meteoríto como material artificial no humano, a mostrarse absolutamente complacido con este Release 04. ¿Es un Caballo de Troya?

En su blog de Medium,Loeb confirma la composición exacta del lote —tres fotografías de la NASA, catorce documentos de 1948 a 2020, diecinueve vídeos de sensores militares y cuatro grabaciones de audio de la NASA— y pide que estos datos se analicen sin necesidad de conocer de dónde ni cómo se recopilaron, simplemente para confirmar si estamos ante objetos genuinamente anómalos. «Es la diferencia entre especulación y ciencia» -dice.
En la línea contraria está el administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien en una entrevista previa con FoxNews, confirmó que la agencia espacial ha tomado imágenes de UAP que no puede explicar. Meses atrás decía que no había nada de nada en la Agencia. Curioso.

El objeto que fotografió el Columbia
Uno de los casos más interesantes de esta entrega, precisamente por venir de la NASA, corresponde a la misión STS-80 del transbordador espacial Columbia, que estuvo en el espacio entre el 19 de noviembre y el 7 de diciembre de 1996. Durante esa misión, la tripulación capturó tres fotografías de un objeto no identificado en órbita baja terrestre. En la segunda imagen, el objeto aparece cerca del centro del encuadre, junto al limbo de la Tierra, y parece haber rotado sobre su propio eje: un comportamiento compatible con un objeto flotando libremente en el espacio, sin propulsión activa.
Treinta años después, en 2026, ese objeto sigue sin explicación oficial. El propio Loeb apunta una hipótesis prosaica —podría tratarse de un fragmento de basura espacial, de origen humano, de los miles que orbitan la Tierra desde satélites rotos— pero "podría ser" no es lo mismo que "está confirmado". Insisto: ¿Se ha vendido Loeb a los intereses del sistema?
La NASA tiene los negativos originales, tiene el contexto orbital exacto y tiene la posibilidad de compararlo con su propio catálogo de basura espacial. Si no ha encontrado explicación será porque no se corresponde con nada de eso ¿no?
El calendario de las entregas
La reunión secreta de Los Álamos
Y llegamos,a uno de los documento más fascinante de toda la entrega: la transcripción completa de una conferencia secreta celebrada en febrero de 1949 en Los Álamos (Nuevo México), convocada por Edward Teller, el físico teórico conocido como el padre de la bomba de hidrógeno y una de las mentes clave del Proyecto Manhattan, el programa que desarrolló las primeras armas nucleares estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.
El motivo de la reunión: las llamadas bolas de fuego verdes, avistadas de forma reiterada cerca de instalaciones atómicas sensibles. Entre los asistentes había representantes del Ejército, del FBI, de la Comisión de Energía Atómica, de la Universidad de Nuevo México y del grupo de la Universidad de California en Los Álamos. Entre esos científicos estaba Fred Reines, que años más tarde, en 1995, recibiría el Premio Nobel de Física. El astrónomo Lincoln LaPaz, especialista en meteoritos, contrastó los avistamientos con las caídas normales de meteoritos y describió uno de los episodios, el de Starvation Peak, como un destello súbito, amarillo verdoso, casi horizontal y de apenas dos segundos de duración. La clave está justamente ahí: horizontal. Los meteoritos no suelen desplazarse en línea horizontal.

El resumen ahora desclasificado deja claro que el grupo no llegó a un consenso. Se planteó la hipótesis de una entrada atmosférica rasante, pero no llegó a cerrarse como explicación definitiva. Quien cerró la conferencia fue Norris Bradbury, entonces director del laboratorio de Los Álamos, reconociendo que ni el silencio de aquellas bolas de fuego ni sus trayectorias horizontales tenían, a esa fecha, explicación. Setenta y siete años después, seguimos sin saber del todo qué vieron aquella noche los hombres que construyeron la bomba atómica.
Constatamos, en cualquier caso que desde el principio, el enigma ovni se ha prodigado en instalaciones nucleares y de energía atómica.
VÍDEOS DE BAJA CALIDAD

Aproximadamente la mitad de los archivos de esta entrega son de 2010 en adelante, y buena parte son vídeos infrarrojos de baja calidad grabados por cámaras militares, con encuentros sin explicar repartidos por medio mundo: el Pacífico occidental, el Atlántico, Oriente Medio. Son los típicos vídeos granulados de entregas anteriores que, por sí solos, dicen poco, pero que en conjunto dibujan un patrón: esto no ocurre en un solo sitio ni en un solo tipo de misión. Entre ellos destaca un objeto de contorno inquietante presentado por el Comando de Estados Unidos para el Indo-Pacífico: 18 segundos de vídeo obtenidos por un sensor infrarrojo en 2025, en los que el área de contraste se asemeja a una estrella de seis puntas, manteniéndose generalmente centrada en la pantalla. Nos recuerda al llamado "Candelabro" que filtró el Jeremy Corbell de un dron que filmó en el Golfo Pérsico.
Lo que no llegó el 8 de julio
En enero, el cineasta británico Mark Cristopher Lee sugería que Trump tenía preparado un discurso para el 8 de julio de 2026, aniversario del incidente Roswell. La Casa Blanca no emitió ningún comunicado oficial. No lo hubo. Pasó la fecha sin que nadie dijera nada. La tropa se cansa... Y no es un detalle menor, porque las expectativas no las hemos inflado nosotros desde los medios especializados: las ha ido marcando el propio Congreso de Estados Unidos. Fue Anna Paulina Luna quien, semanas atrás, aseguraba sin matices que «el fenómeno es real» e insinuó un próximo comunicado, dejando entrever que lo que viniera a continuación iba a suponer un salto cualitativo. No ha sido así.
Hay una distancia abismal entre lo que se dice en las audiencias del Congreso —recuperación de materiales no humanos, programas encubiertos— y lo que aparece en estas entregas
Hay una distancia preocupante entre lo que se dice en las sesiones del Congreso —recuperación de materiales, programas encubiertos, insinuaciones sobre entidades no humanas— y lo que efectivamente aparece después en estas entregas: vídeos granulados e información antigua que plantea más dudas que certezas. Cuatro releases y, de momento, ningún expediente que sostenga con pruebas las afirmaciones más fuertes que hemos escuchado en el Capitolio.
¿Es que ese material extraordinario existe y sigue retenido, como apunta el propio Coulthart? ¿O es que la desclasificación, tal y como está diseñada —agencia por agencia, mes a mes, con redacciones incluidas—, nunca iba a poder alcanzar el listón que pusieron los propios testigos y congresistas? Sea cual sea la respuesta, hay algo que a estas alturas parece evidente: si el Release 05 repite el patrón —material legítimo, pero siempre por debajo de lo prometido—, el problema ya no será solo la falta de transparencia. Será la credibilidad de quienes llevan meses anunciando una revelación que, entrega tras entrega, seguimos sin ver.








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