La tumba de una chamana guarda la clave de Göbekli Tepe
Hace más de 11.000 años, algo detuvo a los nómadas en Anatolia. ¿Religión, miedo, sabiduría ancestral?
Hace unos 11.600 años, tribus nómadas se detuvieron a poco menos de 20 kilómetros de Sanliurfa, en la actual Turquía, para erigir la primera estructura monumental levantada por el homo sapiens.
Resulta muy difícil saber por qué se produjo este cambio de mentalidad. Cuál fue la razón por la que estas gentes decidieron abandonar su vida nómada, basada en la caza y la recolección para asentarse en este lugar y organizarse para erigir los templos más antiguos de la Humanidad. Me refiero a Göbekli Tepe
Su descubrimiento en 1994 ha cambiado la percepción que teníamos hasta ahora del ser humano y ha adelantado el salto al Neolítico en unos cuantos milenios.
El impacto para los visitantes es brutal. Las estructuras de Göbekli Tepe son mucho más que toscos bloques apilados. Son estructuras circulares de piedra caliza con pilares finamente tallados y adornados con bajorrelieves de animales: gacelas, serpientes, zorros, escorpiones y feroces jabalíes.

Estos animales son, para algunos expertos, emblemas de las tribus que aquí se reunieron pero, a mi juicio, expresan su alimento y también sus miedos. Sí, porque en el verano, en esta región mesopotámica todavía hoy abundan las serpientes y los escorpiones cuyo temor ha alimentado cultos para exhortar el miedo desde la más remota antigüedad; las gacelas, zorros, jabalíes y hasta algún que otro leopardo, son testimonio de una biosfera muy distinta a la actual.
Tal vez pueda arrojar luz sobre el misterio el hallazgo de la tumba de una chamana en el yacimiento de Çemka Höyük (que significa el "montículo junto al agua"). Se trata de un pequeño asentamiento del situado 1 Km al suroeste de la presa de Ilısu.

En el suelo de un edificio de adobe fue hallado el esqueleto de una mujer de 25 o 30 años que falleció por causas naturales pero su tumba había sido cubierta con un gran bloque de piedra caliza, algo que resultaba muy inusual en un entierro del Epipaleolítico Final - Neolítico Temprano.
Pero había más. Sobre el cuerpo de esta mujer colocaron el cráneo de un uro (un buey primitivo) con la mandíbula separada y descansando a sus pies. También hallaron en la fosa el ala de una perdiz, la pata de una marta y los restos de una oveja o una cabra.
El arqueólogo Ergül Kodaş, de la Universidad Mardin Artuklu, señaló que todos estos animales debieron ser salvajes pues el entierro de esta “chamana” tuvo lugar antes de la domesticación de los animales.
Por lo tanto, según Kodaş las características extrañas del entierro podrían deberse a otras prácticas rituales, incluido el culto a los animales, la metonimia (como la idea de que un hueso del ala de un pájaro podría provocar el vuelo) o los festines durante los entierros, en lugar del chamanismo.

Un arqueólogo británico asegura que los severos cambios sociales y ambientales durante este período podrían haber aumentado la importancia de las personas que podían comunicarse con poderes invisibles.
“La gente experimentaba con nuevas formas de vida —como el sedentarismo, el cultivo de plantas y el pastoreo de animales— y nuevas tecnologías”, afirma Steve Mithen, de la Universidad de Reading en el Reino Unido: “Sus niveles de inseguridad e incertidumbre se habrían acentuado, lo que habría dado lugar a una mayor intensidad de las prácticas chamánicas”.
¿Fue esto lo que les detuvo? ¿Fue la creencia, el principio de una religión, la que impulsó a organizarse para levantar los templos? ¿Quién les instruyó entonces en la domesticación de los animales? ¿Quién les enseñó a cultivar? Son preguntas fascinantes de muy difícil respuesta.








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