3I/ATLAS muestra inmensos chorros: ¿Propulsión artificial?
Nuevas observaciones de 3I/ATLAS muestran potentes chorros de materia. Mientras Avi Loeb sugiere un origen artificial sus críticos piden cautela.
El 9 de noviembre de 2025, un conjunto de imágenes tomadas por los astrofotógrafos Frank Niebling y Michael Büchner reveló algo que ha sacudido los cimientos del debate científico: el visitante interestelar 3I/ATLAS muestra inmensos chorros de material expulsados hacia el Sol y en dirección opuesta, con extensiones que —según los cálculos iniciales— alcanzarían un millón de kilómetros hacia el Sol y tres millones en sentido contrario.
Para la mayoría de astrónomos, se trata de un espectáculo de desgasificación extrema, una especie de “erupción cósmica” típica en objetos helados que se aproximan a la radiación solar. Pero para Avi Loeb, astrofísico de Harvard y una de las voces más polémicas de la astronomía contemporánea, podría ser algo mucho más inquietante.
3I/ATLAS podría estar fragmentándose de manera 'no natural', como si liberara energía o material interno al aproximarse al Sol
Loeb vuelve a la carga
En un artículo publicado en Medium, titulado Did 3I/ATLAS just break up near the Sun?, Loeb sostiene que las nuevas observaciones no se ajustan al patrón de un cometa natural. Argumenta que los chorros no parecen surgir de una superficie uniforme, sino de puntos localizados, lo que sugiere una estructura irregular o incluso mecánica. “El patrón de eyección —escribe— es caótico, no una desgasificación suave. Podría reflejar un proceso artificial o la desintegración de un artefacto interestelar”, afirma el científico, redoblando así su tesis de que algunos de estos objetos podrían ser tecnologías alienígenas obsoletas o sondas interestelares.
Loeb, que ya levantó una tormenta mediática en 2018 con su hipótesis sobre el origen artificial del misterioso ‘Oumuamua, parece decidido a no abandonar la frontera entre ciencia y especulación. En su texto, cita a Niebling y Büchner como fuentes de las imágenes más recientes y sugiere que 3I/ATLAS podría estar fragmentándose “de manera no natural”, como si liberara energía o material interno al aproximarse al Sol.

La réplica escéptica
El entusiasmo de Loeb no ha quedado sin respuesta. El astrónomo Jason Wright, de la Universidad Estatal de Pensilvania, publicó casi de inmediato una refutación titulada Loeb’s 3I/ATLAS anomalies explained, en la que ofrece interpretaciones más convencionales. Según Wright, los “chorros” observados pueden explicarse por una rotación rápida del núcleo y por efectos de perspectiva, que amplifican visualmente la extensión de las colas cometarias cuando se observan en ángulo.
“El hecho de que los chorros parezcan apuntar en direcciones distintas no implica un diseño inteligente —escribe Wright—. Lo que vemos puede ser el resultado del calentamiento desigual del cometa o de su ruptura natural bajo la presión del viento solar”. El astrónomo añade que fenómenos similares se han observado antes en cometas de nuestro propio sistema solar, sin necesidad de recurrir a hipótesis exóticas.
#3IATLAS ha un'interazione anomala con la radiazione solare, suggerendo un materiale altamente riflettente o artificiale e una luminosità variabile. pic.twitter.com/33xrKNOJwp
— Il Nostro Insolito Universo - Our Unusual Universe (@NRivelato) November 11, 2025
La ciencia, la especulación y la frontera difusa
El intercambio entre Loeb y Wright refleja un pulso ya habitual en la astronomía moderna: el de quienes buscan expandir los límites de lo posible y quienes prefieren mantener los pies en la física comprobable. Loeb no niega su propia tendencia a la conjetura, pero defiende que “cada anomalía es una oportunidad para descubrir algo que no esperamos”.
El problema, señalan sus críticos, es que ese entusiasmo por lo desconocido puede desdibujar la frontera entre la ciencia y el espectáculo mediático. Su Proyecto Galileo, creado para investigar objetos anómalos en el espacio cercano, ha sido acusado por algunos colegas de alimentar expectativas desmesuradas en torno a la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Aun así, el caso de 3I/ATLAS no deja indiferente a nadie. Las imágenes muestran una actividad inusual, y aunque la explicación más probable sigue siendo natural, el mero hecho de que un astrofísico de Harvard plantee la hipótesis artificial mantiene viva la fascinación.

Loeb tiene para todos
Por ahora, no hay pruebas concluyentes de que 3I/ATLAS sea algo distinto a un cometa interestelar que se deshace al acercarse al Sol. En una nueva entrevista con Ben de Caspersight, Loeb respondió directamente a una afirmación realizada por el físico teórico Michio Kaku sobre que 3I/ATLAS es solo una “roca de 7 mil millones de años cubierta de basura espacial”. Loeb no se anduvo con rodeos y dijo que Kaku “no ha escrito ni un solo artículo científico sobre esto; simplemente está intentando caer bien y popularizar la ciencia”.









Comentarios
Nos interesa tu opinión