Ciencia
25/06/2025 (08:00 CET) Actualizado: 25/06/2025 (08:00 CET)

Las ballenas tratan de comunicarse con los humanos

Un estudio analiza una docena de eventos donde las ballenas intentaron comunicarse con los humanos. Los anillos de burbujas que emplearon pueden enseñarnos sobre la comunicación extraterrestre

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25/06/2025 (08:00 CET) Actualizado: 25/06/2025 (08:00 CET)
Recreación de IA de cómo una ballena ha creado un anillo de burbujas
Recreación de IA de cómo una ballena ha creado un anillo de burbujas

Cuando un grupo de ballenas jorobadas comenzó a soplar anillos de burbujas en dirección a barcos y nadadores humanos, los científicos no lo interpretaron como una simple curiosidad marina. Lo que a primera vista podría parecer un juego acuático tiene, según una reciente investigación publicada por el proyecto WhaleSETI, características que sugieren intencionalidad, estructura y, sobre todo, un intento de interacción. En doce encuentros diferentes, once ballenas emitieron 39 anillos de burbujas que parecían estar dirigidos a los humanos. La escena recuerda a un gesto de saludo, un tanteo del otro.

Y no es la primera vez. Otro estudio anterior del equipo de WhaleSETI logró establecer una especie de "conversación" acústica con una ballena jorobada llamada Twain, reproduciendo sus llamadas y recibiendo respuestas. ¿Estamos asistiendo a una forma primitiva de comunicación inter-especies?

Unaballena jorobada
Una ballena jorobada

Esta pregunta trasciende la biología marina y toca el corazón de uno de los mayores desafíos científicos de nuestro tiempo: la comunicación con inteligencias extraterrestres. Desde mediados del siglo XX, el SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) ha dirigido radiotelescopios hacia el espacio en busca de señales artificiales que delaten la existencia de otras civilizaciones. Pero detectar una señal no es lo mismo que comprenderla. En palabras del astrofísico Frank Drake, creador de la famosa ecuación que lleva su nombre, "el gran reto no es escuchar, sino saber qué estamos escuchando".

Si no somos capaces de comunicarnos con otras especies inteligentes en la Tierra, ¿cómo aspiramos a entender un mensaje extraterrestre?

Aquí es donde WhaleSETI adquiere una relevancia inesperada. Dirigido por un equipo interdisciplinario de biólogos, lingüistas, expertos en inteligencia artificial y astrobiólogos, el proyecto parte de una hipótesis tan simple como revolucionaria: si no somos capaces de decodificar los sistemas de comunicación de otras especies inteligentes en la Tierra, ¿con qué autoridad aspiramos a entender un mensaje alienígena? La idea, que podría parecer provocadora, está fundamentada en un principio epistemológico básico: la interpretación de signos requiere un marco de referencia compartido.

Los anillos de burbujas de las ballenas, observados con drones y sensores hidroacústicos, parecen cumplir con varios de los criterios que se usarían para identificar una señal extraterrestre: repetición, direccionalidad, patrones estructurados y contexto social. Las ballenas no emiten estos anillos al azar ni en presencia de depredadores o alimento. Lo hacen específicamente cuando están cerca de humanos, en condiciones no agresivas y con una notable regularidad formal. Esa regularidad sugiere una lógica interna, un posible "código" o al menos un protocolo de acción que podría ser aprendido. Al estudiar estos comportamientos, los científicos están entrenando modelos de inteligencia artificial capaces de reconocer intencionalidad sin necesidad de lenguaje humano, un enfoque que podría ser crucial en el análisis de señales SETI.

Los anillos de burbujas documentados en cada uno de los 12 episodios del estudio
Los anillos de burbujas documentados en cada uno de los 12 episodios del estudio

Este tipo de investigación está alineada con una nueva corriente dentro del SETI conocida como "agnotólogica", que estudia no solo qué sabemos, sino qué ignoramos y por qué. El reconocimiento de patrones no humanos en contextos no humanos implica una renuncia parcial a los esquemas de comprensión clásicos. De ahí que WhaleSETI represente no solo una apuesta tecnológica, sino también filosófica.

Pero las ballenas no son el único espejo en el que mirarse. Algunos investigadores sugieren que la prehistoria humana ofrece otro campo de pruebas: el arte rupestre. Las pinturas paleolíticas, ricas en simbolismo pero pobres en contexto, plantean un dilema similar al de un posible mensaje extraterrestre: ¿qué nos está intentando decir una mente que no comparte nuestro tiempo, cultura ni lenguaje? A diferencia de los textos escritos, que operan con sistemas semánticos convencionales, las pinturas rupestres son testimonio de pensamientos e intenciones sin traductor. El proceso de interpretación de estas obras requiere una mezcla de inferencia, arqueología y teoría de la mente, herramientas que también podrían emplearse ante una señal alienígena.

Esta pintura rupestre es la representación del un sueño de un chamán sobre una cacería
Esta pintura rupestre es la representación del un sueño de un chamán sobre una cacería

La inteligencia artificial se presenta como una tercera vía prometedora. Proyectos como los de WhaleSETI están entrenando algoritmos que no solo reconocen patrones, sino que aprenden a establecer correlaciones entre acciones y reacciones. En otras palabras, buscan no solo entender, sino interactuar. En escenarios experimentales, algunas IAs han comenzado a predecir la aparición de anillos en función del comportamiento humano previo, como el movimiento de una embarcación o la emisión de sonidos determinados. Si una inteligencia extraterrestre decidiera "soplar burbujas" a nuestra manera—es decir, emitir una señal compleja pero sin traducción evidente—, estos modelos podrían ayudarnos a discernir si hay intención detrás del ruido.

Algunos expertos, como la astrobióloga Nathalie Cabrol, defienden que el verdadero reto de SETI es psicológico: prepararnos para reconocer una mente no humana sin deformarla con nuestras expectativas. Desde este punto de vista, el trabajo con ballenas y arte rupestre no es una analogía, sino un campo de entrenamiento cognitivo para la humanidad. Entrenamos nuestra capacidad de extraer significado en condiciones de máxima ambigüedad, una habilidad que podría marcar la diferencia en el momento de un eventual primer contacto.

El gran desafío de SETI no es solo tecnológico, sino epistemológico: ¿podremos reconocer una mente sin conocer su cuerpo ni su historia? Las ballenas nos recuerdan que la inteligencia no siempre se expresa en palabras, que un gesto puede ser un mensaje y que el juego, a veces, es la forma más pura de comunicación. En el fondo del mar o en las profundidades del espacio, la pregunta sigue siendo la misma: ¿hay alguien allí? Y si lo hay, ¿sabremos escucharlo sin imponer nuestro idioma?

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Espacio Misterio es la web de la revista Año/Cero, especializada en enigmas, anomalías, historia oculta, ovnis y mucho más. Un punto de encuentro de referencia para descubrir y analizar los misterios que nos rodean.

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