Científico de la NASA detecta 35 posibles OVNIs en placas de los años 50
Un investigador de la NASA ha identificado decenas de objetos transitorios en placas astronómicas europeas anteriores al lanzamiento del Sputnik
Un científico retirado de la NASA acaba de publicar un trabajo en ArXiv que confirma, de forma independiente, la existencia de transitorios de corta duración, en placas fotográficas astronómicas de los años 50.
Se valida así el proyecto VASCO (Vanishing & Appearing Sources during a Century of Observations, es decir, Fuentes que desaparecen y aparecen durante un siglo de observaciones) liderado por la astrónoma Beatriz Villarroel.
El nuevo trabajo, firmado por Ivo Busko, figura en el repositorio científico de ArXiv. No parte de los datos del observatorio de Palomar, como el estudio previo de Beatriz Villarroel, sino de un archivo completamente distinto: placas fotográficas europeas digitalizadas dentro del proyecto APPLAUSE. Y aquí es donde la historia se vuelve especialmente interesante. Porque lo que Busko encuentra, analizando placas tomadas en el observatorio de Hamburgo entre 1954 y 1957, no solo es compatible con los resultados de VASCO… sino que los refuerza de forma inquietante.

La clave está en lo que los investigadores denominan transitorios rápidos. Son destellos que aparecen en una placa y desaparecen en otra tomada apenas 30 minutos después, sin dejar rastro. Fenómenos efímeros, imposibles de rastrear en catálogos estelares y que, por su propia naturaleza, escapan a las explicaciones tradicionales. En este nuevo estudio, tras analizar 41 placas, se identificaron 70 candidatos iniciales, de los cuales 35 fueron considerados “buenos candidatos” tras un filtrado manual.
Pero lo verdaderamente revelador no es el número, sino su firma física. Estos objetos presentan un perfil más “afilado” que el de las estrellas, una característica técnica conocida como FWHM estrecho, que sugiere que no se trata de fuentes luminosas convencionales. Según el propio estudio, este tipo de señal encaja con la hipótesis de destellos subsegundo producidos por superficies reflectantes en rotación, posiblemente objetos en órbita que reflejan la luz solar durante fracciones de segundo.
Y aquí surge la gran anomalía: estas placas son anteriores al lanzamiento del Sputnik en 1957. Es decir, anteriores a cualquier satélite artificial oficialmente reconocido. ¿Qué era entonces lo que reflejaba la luz del Sol sobre la Tierra en los años 50?

La importancia de este nuevo trabajo no reside solo en su resultado, sino en su metodología completamente independiente. A diferencia del equipo VASCO, que partía de catálogos astronómicos para identificar objetos “desaparecidos”, Busko utiliza un enfoque basado exclusivamente en la comparación directa entre placas consecutivas del mismo campo celeste. Dos caminos distintos que, sin embargo, conducen al mismo destino: la detección de fenómenos transitorios inexplicados.
Es precisamente esta convergencia lo que ha despertado el entusiasmo de la propia Villarroel, quien reaccionaba así al conocer los resultados: “¡Qué sorpresa tan maravillosa esta mañana! Detecciones independientes de transitorios similares en archivos europeos: exactamente el tipo de validación cruzada que este campo necesita. Así que ya no es solo Palomar. Así es como una señal comienza a emerger del ruido.”
What a lovely surprise this morning! ☀️Independent detections of similar transients in European plate archives — exactly the kind of cross-validation this field needs. So it’s not just Palomar anymore.
— Beatriz Villarroel (@DrBeaVillarroel) March 24, 2026
The study was carried out by a retired NASA scientist.
This is how a signal… pic.twitter.com/GAgPUB6LFA
La frase no es menor. Porque en ciencia, una anomalía aislada puede descartarse. Pero cuando distintos equipos, con métodos distintos y datos distintos, empiezan a observar el mismo fenómeno… el “ruido” comienza a parecerse peligrosamente a una señal real.
Aun así, el propio estudio reconoce que el trabajo está en una fase preliminar. El número de placas analizadas es todavía reducido y los criterios de identificación siguen afinándose. Pero la hoja de ruta está clara: ampliar el análisis, cruzar datos con los eventos detectados por VASCO y buscar patrones, alineamientos o correlaciones entre estos misteriosos destellos.
¿Estamos ante un fenómeno natural aún desconocido… o frente a una anomalía inexplicable que pone en cuestión la narrativa oficial sobre lo que orbitaba nuestro planeta antes de la carrera espacial? ¿Se trata de UAPs (Fenómenos Anómalos no Identificados?









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