Ovnis y vida extraterrestre
28/04/2026 (16:25 CET) Actualizado: 28/04/2026 (16:25 CET)

Los ángeles caídos fueron la primera invasión alienígena

Anna Paulina Luna desentierra el Libro de Enoc y afirma que esa historia bíblica sobre ángeles caídos describe, en realidad, extraterrestres invadiendo la Tierra

Josep Guijarro

Periodista y escritor

28/04/2026 (16:25 CET) Actualizado: 28/04/2026 (16:25 CET)
Un revisión del libro de Enoc hace que veamos extraterrestres en los ángeles caídos
Un revisión del libro de Enoc hace que veamos extraterrestres en los ángeles caídos

Cuatro palabras. Solo cuatro. «Lean el libro de Enoc». Con esa escueta instrucción, anclada como publicación fijada en la parte superior de su perfil de X, la congresista republicana por Florida Anna Paulina Luna —presidenta en funciones de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes y, por tanto, la persona al frente del proceso de desclasificación de secretos federales en el Capitolio— ha desatado uno de los debates más apasionantes de los últimos meses en el universo de los UAP.

No era un mensaje casual ni una cita de buenas noches. Era una señal.

Enoc y los vigilantes 

El Libro de Enoc es un texto judío escrito entre los siglos IV y I antes de Cristo, atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. No fue incluido en el canon bíblico por judíos, protestantes ni católicos, aunque sí forma parte de las escrituras sagradas de la Iglesia ortodoxa etíope y eritrea. Durante siglos permaneció casi olvidado en Occidente hasta que, en el siglo XVIII, el explorador escocés James Bruce trajo manuscritos desde Etiopía.

Su primera sección, conocida como el «Libro de los Vigilantes», es la que ha captado la atención de Luna y, con ella, de miles de usuarios en las redes. El texto narra cómo un grupo de doscientos ángeles —los Vigilantes o Guardianes— descendieron a la Tierra, se unieron con mujeres humanas y engendraron una raza de gigantes llamados los Nefilim. Pero ahí no acaba la historia: estos seres también transmitieron a la humanidad conocimientos prohibidos, desde metalurgia hasta astrología, pasando por el arte de la guerra.

Para Luna, la lectura no es teológica sino literal en un sentido muy diferente al religioso. En una aparición reciente en el pódcast de Joe Rogan, la congresista afirmó no haber visto «una nave espacial personalmente», pero sí «documentación fotográfica de aeronaves que creo que no fueron fabricadas por la humanidad». Y añadió: «¿Hay múltiples eventos que se remontan a, yo diría, quizás incluso antes de la época de Cristo, que han sido documentados en textos? Sí».

La conclusión que se desprende de sus palabras es demoledora en su sencillez: los Vigilantes del Libro de Enoc no eran ángeles. Eran visitantes de otro mundo. Y la Biblia, o al menos los textos que no llegaron a ella, los registró con la mejor tecnología descriptiva disponible en la Antigüedad.

Una pintura florentina como prueba del Renacimiento

Minutos después de ese primer post, Luna publicó una imagen de la pintura renacentista «Madonna e San Giovannino», atribuida al taller de Domenico Ghirlandaio y datada en torno a la década de 1480. La obra, que puede contemplarse en el Palazzo Vecchio de Florencia, muestra a la Virgen María con el Niño Jesús... y en el cielo, un objeto luminoso de forma discoidal del que emanan rayos de luz. Un perro en primer plano parece mirarlo. Un hombre, al fondo, lo señala con la mano o se protege de la luminosidad.

Para los historiadores del arte, se trata de un elemento simbólico del espíritu santo pero se parece poco a una paloma. Para la comunidad ufológica, es uno de los ejemplos más citados de lo que se ha dado en llamar «arte de contacto»: representaciones antiguas que, según sus defensores, documentan encuentros con tecnología no humana mucho antes de que existiera la palabra «ovni». La pieza tiene incluso un sobrenombre en los foros: «la Madonna del OVNI».

La Madonna con el Niño y San Giovannino, en el Palazzo Vecchio de Florencia
La Madonna con el Niño y San Giovannino, en el Palazzo Vecchio de Florencia

La conjunción de los dos posts —el texto apócrifo y la pintura flamígera— no fue casualidad. Luna lo dejó claro en publicaciones posteriores: «La verdad está a la vista de todos».

La elección de la «Madonna e San Giovannino» como segunda pieza del rompecabezas tiene su lógica propia: el artista pintó lo que vio, sin saber que estaba documentando algo que tardaría siglos en tener nombre.

Lo fascinante, en cualquier caso, no es si el objeto es una nave o un símbolo. Lo fascinante es que una congresista con acceso a los archivos clasificados del Congreso estadounidense haya decidido que esa pintura florentina merece estar fijada en su perfil de X. No un informe del Pentágono. No una imagen de radar. Una obra del Renacimiento.

El contexto: cuando Washington habla de ángeles

Los mensajes de Luna no surgen en el vacío. Forman parte de una corriente que, en los últimos meses, ha ido impregnando los despachos del poder en Washington con una pregunta que antes habría sonado absurda: ¿y si los ovnis son, en realidad, algo sobrenatural?

Ya hemos informado en este portal cómo el vicepresidente J.D. Vance declaró públicamente no estar seguro de si los UAP son tecnología extraterrestre o «manifestaciones de fuerzas espirituales que actúan en el mundo físico». Una disyuntiva que, viniendo del segundo hombre más poderoso de Estados Unidos, tiene un peso específico considerable. También del comentarista Tucker Carlson, que en el pódcast de Steve Bannon llegó a afirmar que la tecnología nuclear podría haber sido «entregada por fuerzas demoníacas» al gobierno de EE. UU. Una afirmación que, por descabellada que parezca, revela la textura del imaginario que se está tejiendo en ciertos círculos de poder.

Tucker Carlson en un momento del podcast de Steve Bannon
Tucker Carlson en un momento del podcast de Steve Bannon

El patrón es coherente: figuras vinculadas al movimiento de desclasificación UAP están reencuadrando el fenómeno. Lo sacan del terreno puramente tecnológico —la ingeniería inversa, los hangares secretos, las aleaciones imposibles— y lo trasladan a un plano donde la teología y la exopolítica se confunden. Los Vigilantes de Enoc y los UAP de los radares de la Marina se convierten, en este relato, en capítulos distintos de la misma historia.

«La Biblia es bastante clara: la humanidad no fue su única creación»

En declaraciones más recientes, Luna ha ido concretando su posición. Ha afirmado que «la Biblia es bastante clara en que la humanidad no fue su única creación» y que «cuando leemos sobre Enoc, gran parte de esta tecnología avanzada fue referenciada». También ha defendido que el Libro de Enoc fue excluido del canon bíblico precisamente para ocultar evidencias de interacciones extraterrestres: la misma lógica de ocultamiento que, a su juicio, opera hoy cuando el Pentágono incumple los plazos para entregar los 46 vídeos de UAP prometidos al Congreso.

Anna Paulina Luna dirige el grupo de trabajo de secretos federales
Anna Paulina Luna dirige el grupo de trabajo de secretos federales

Porque Luna no solo publica sobre ángeles caídos y pinturas renacentistas. Simultáneamente, y desde su posición institucional, presiona activamente por la desclasificación. A mediados de abril, acusó al Pentágono de no haber cumplido el plazo del 15 de abril para entregar esos vídeos al Congreso, rechazando la excusa de un «error administrativo» con visible irritación. «Al parecer, alguien no pasó la carta a las autoridades correspondientes. Qué conveniente», escribió en X. «No obstante, conseguiremos la lista solicitada».

La imagen que emerge es la de una política que mueve dos palancas a la vez: la institucional, exigiendo documentos clasificados, y la cultural, sembrando marcos interpretativos en las redes para que el público sepa, cuando lleguen las revelaciones, dentro de qué historia situarlas.

El escepticismo y la fe

No todo el mundo ha aplaudido la iniciativa. Entre las críticas más repetidas, la de quienes señalan que el Libro de Enoc es un texto apócrifo sin respaldo canónico: «Un cómic escrito miles de años después de que Enoc fuera tomado por Dios», escribió un usuario. «No hay ninguna prueba de atribución de autoría a Enoc. Por eso no fue canonizado en la Biblia. Bien podría pedir a la gente que lea Infinity War».

Los vigilantes de la humanidad
Los vigilantes de la humanidad

Otros, en cambio, han recibido los mensajes de Luna como una confirmación de lo que ya intuían: «Me alegra que estés sacando esto a la luz. Ya había visto todas estas pinturas y sabía todo esto desde hace un tiempo», escribió uno. «Leonardo Da Vinci lo sabía», afirmó otro, seguido de una hilera de emojis alienígenas.

La división es casi perfecta. Y eso, paradójicamente, es lo que hace tan relevante el episodio: no es un debate marginal en un foro especializado. Es una discusión que se está produciendo en el perfil de X de la presidenta de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes de la primera potencia mundial, y que está generando millones de interacciones.

¿Tiene razón Anna Paulina Luna? ¿Los Vigilantes del Libro de Enoc fueron la primera ola de una presencia no humana en la Tierra, registrada por testigos que solo podían describirla con el vocabulario de su tiempo? ¿La «Madonna e San Giovannino» es un documento histórico disfrazado de devoción mariana?

Son preguntas abiertas, y lo seguirán siendo hasta que llegue —si llega— la información que los vídeos clasificados del Pentágono podrían contener. Mientras tanto, hay algo difícilmente discutible: una persona con acceso a los secretos más sensibles del Estado norteamericano considera que la respuesta a las preguntas más antiguas de la humanidad podría estar escondida en un texto que no llegó a la Biblia y en una pintura florentina de finales del siglo XV.

Lean el Libro de Enoc, decía ella.

O, al menos, empiecen a preguntarse por qué alguien que sabe lo que sabe se toma la molestia de recomendarlo.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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