Crean el mayor mapa de sueños
El proyecto DREAM reúne los sueños de más de 500 personas para responder una pregunta que la neurociencia lleva un siglo evitando
La base de datos más grande del mundo sobre sueños podría revelar los secretos del cerebro dormido
Con más de 2.600 registros de sueño, el proyecto DREAM database abre una ventana inédita al universo onírico —y al misterio de la conciencia humana.
Cuando cerramos los ojos y nos sumergimos en el sueño, una parte de nosotros parece permanecer despierta. Ahora, gracias a la recopilación de datos del DREAM, científicos de 37 instituciones en 13 países han comenzado a mapear esa frontera donde vigilia y sueño se entrelazan.
DREAM es un ambicioso proyecto que reúne, por primera vez, más de 2.643 episodios de despertar durante la noche (conocidos como “awakenings”) registrados en sistemas de electro-/magnetoencefalografía (M/EEG) junto con informes de sueños. Los datos proceden de 505 participantes y 20 estudios diferentes.
El objetivo: poner orden en décadas de investigación fragmentada, homogeneizar protocolos y abrir la puerta al análisis en gran escala de lo qué ocurre en el cerebro mientras soñamos.
Lo que ya han descubierto
Uno de los primeros hallazgos revela que no solo en la fase REM (la más conocida para los sueños) ocurre la experiencia onírica: también durante NREM —es decir, etapas de sueño profundo— se registran sueños. Lo inquietante es que, en esos casos, la actividad cerebral se asemeja más a la vigilia que a un sueño profundo.
En otras palabras: mientras dormimos, una parte del cerebro permanece vigilante.

También se han aplicado algoritmos de inteligencia artificial capaces de predecir, con cierto margen, si un sujeto estaba soñando o no en el momento previo al despertar, utilizando únicamente los datos del EEG. PubMed Esto plantea preguntas tan profundas como perturbadoras: ¿podremos algún día saber exactamente qué sueñas? ¿Y qué implicará para nuestra privacidad, nuestra identidad y la definición misma de “consciente”?
Dormimos un tercio de nuestra vida, y una buena parte de ese tiempo la dedicamos a soñar. Aunque muchos creen que los sueños son meros residuos mentales o subproductos de la memoria, esta base de datos sugiere que podrían ser clave para entender la conciencia, los trastornos del sueño, la memoria y quizá incluso lo que significa existir.
Por ejemplo: en el ámbito clínico, podría ayudar a detectar cuándo un paciente inconsciente está, de hecho, experimentando algo subjetivo; en investigación básica, permite aproximarse a una pregunta filosófica antigua: ¿qué ocurre cuando el cerebro sueña?
Y lo más inquietante: si parte del cerebro se comporta como despierto en plena oscuridad, ¿cuánto sabemos realmente de lo que sucede dentro de nuestra cabeza cuando dormimos?

Los retos por delante
A pesar del avance, persisten dilemas críticos. Los sueños siguen siendo informes retrospectivos sujetos al olvido, a la distorsión y a la subjetividad. Las etapas del sueño que generan experiencias varían, y aún no se comprende por qué algunas personas recuerdan sus sueños cada noche y otras apenas los retienen.
La base de datos, aunque la mayor de su tipo, representa solo un primer corte que espera seguir creciendo.
Ahora, con datos, algoritmos y colaboración global, se vislumbra la posibilidad de cartografiar los paisajes internos que recorremos cada noche. Y aunque todavía no sabemos si encontraremos respuestas imposibles o descubriremos silencios nuevos, lo cierto es que hemos iniciado un viaje hacia el misterio más cercano: el que nos habita al cerrar los ojos.








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