Ciencia
13/10/2026 (11:00 CET) Actualizado: 13/10/2026 (11:07 CET)

Divulgan las primeras imágenes del Planeta X

Divulgan las primeras imágenes del Planeta X, un cuerpo astronómico entre 5 y 10 veces el tamaño de la Tierra que podría estar actuando como una apisonadora cósmica

Josep Guijarro

Periodista y escritor

13/10/2026 (11:00 CET) Actualizado: 13/10/2026 (11:07 CET)
En 2025 el satélite AKARI logró fotografiar un 'planeta' masivo
En 2025 el satélite AKARI logró fotografiar un 'planeta' masivo

Astrónomos que analizan datos históricos infrarrojos de IRAS (1983) y AKARI (2006) han identificado evidencia fotográfica directa de un cuerpo masivo que se desplaza 47,5 minutos de arco a través del cielo profundo durante un período de 23 años.

¿Está confirmándose por fin la hipótesis del Planeta X / Nibiru mediante telemetría cruda?

El planeta X también conocido como «Noveno Planeta» tendría entre cinco y diez veces la masa de la Tierra y orbitaría alrededor del Sol una vez cada 15.000 años. Su existencia ha sido cuestionada, especialmente, por su vinculación con Nibiru, un cuerpo celeste asociado con el dios sumerio Marduk. Se hizo famoso cuando Zecharia Sitchin publicó El 12.º planeta, basándose en la idea de que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y su desarrollo gracias a hipotéticos contactos con extraterrestre de Nibiru significa "lugar que cruza" o "lugar de transición".

La noticia ha vuelto a circular con fuerza a raíz de un vídeo de Thiago que en YouTube aparece como Dobsonian Power, que habla de "evidencia fotográfica directa" de un cuerpo masivo, estimado según él en 7 a 17 masas terrestres.

Su planteamiento va más allá: ese gigante invisible podría estar actuando como una apisonadora cósmica, alterando órbitas del sistema solar exterior y redirigiendo cometas hacia trayectorias cercanas a la Tierra.

¿Estamos ante el Planeta X que tanto se ha buscado?

Vamos por partes, porque aquí hay tres capas distintas y conviene no mezclarlas: lo que dice el estudio, lo que dicen sus críticos y lo que es pura especulación (que también tiene su gracia).

Los dos satélites

IRAS (Infrared Astronomical Satellite). Lanzado en 1983, fue el primer telescopio espacial que rastreó todo el cielo en infrarrojo, la luz que emiten los objetos fríos o cubiertos de polvo y que no vemos a simple vista. Dejó un catálogo de cientos de miles de fuentes que sigue siendo material de consulta cuatro décadas después.

AKARI. Satélite infrarrojo japonés (su nombre significa "luz" en japonés), activo entre 2006 y 2011. Repitió el barrido del cielo en infrarrojo lejano 23 años después que IRAS, lo que permite comparar ambos catálogos y buscar objetos que hayan cambiado de sitio.

Lo que realmente dice el estudio

El trabajo se titula A Search for Planet Nine with IRAS and AKARI Data y está liderado por Terry Long Phan, doctorando de la Universidad Nacional Tsing Hua (Taiwán), con colegas de Taiwán, Japón y Australia. Entre los firmantes figura Tomotsugu Goto, profesor de esa misma universidad. Se publicó en 2025 (no ahora) en una revista de Cambridge University Press y puede leerse en abierto en arXiv.

Su método es sencillo de explicar y laborioso de ejecutar. IRAS (el Infrared Astronomical Satellite, el primer telescopio espacial que barrió el cielo en infrarrojo) observó en 1983. AKARI (el satélite infrarrojo japonés cuyo nombre significa "luz") lo hizo en 2006. Entre uno y otro hay 23 años. Un planeta lejano se movería muy despacio, unos 3 minutos de arco al año según el artículo, así que los autores buscaron fuentes que aparecieran en una posición en IRAS y en otra ligeramente desplazada en AKARI.

El filtro automático dejó 13 pares candidatos. Tras revisarlos uno a uno, solo sobrevivió uno: una fuente que en 23 años se habría desplazado unos 47,5 minutos de arco, algo más de una vez y media el diámetro de la Luna llena. De ahí sale la cifra que circula por las redes.

Cronología de la mota
1983
IRAS registra en infrarrojo lejano la fuente en una posición.
2006
AKARI detecta una fuente a unos 47,5′ de distancia, y no en la posición original.
2016
Konstantin Batygin y Mike Brown, astrónomos de Caltech, proponen formalmente el Planeta Nueve.
2021
Michael Rowan-Robinson, del Imperial College de Londres, señala otro candidato en datos de IRAS (3–5 masas terrestres, a unos 225 UA) que AKARI no ha confirmado.
2025
Phan y su equipo publican el nuevo par candidato IRAS–AKARI.

Lo que NO dice el estudio

Aquí es donde el vídeo se pasa de frenada. Los propios autores advierten de que dos detecciones, una de IRAS y otra de AKARI, no bastan para calcular una órbita, y Goto lo ha dicho expresamente: solo con una órbita bien acotada se podría confirmar si el candidato es de verdad el Planeta Nueve. La esperanza del equipo es seguir el objeto con la cámara de energía oscura (DECam) del telescopio Blanco, en Chile.

"Evidencia fotográfica directa" es, por tanto, una expresión muy generosa. Lo que existe son dos puntos de luz débil en dos catálogos separados por 23 años. Tampoco he encontrado, en las fuentes que he podido consultar, el rango de "7 a 17 masas terrestres" que menciona el vídeo: la lectura que repiten los medios es que, por su brillo, el objeto sería más masivo que Neptuno (unas 17 masas terrestres), y de hecho los autores señalan que un planeta bastante por debajo de ese umbral habría sido demasiado tenue para IRAS y AKARI.

AKARI (conocido previamente como ASTRO F o IRIS InfraRed Imaging Surveyor) es la segunda misión espacial japonesa para la astronomía infrarroja
AKARI (conocido previamente como ASTRO F o IRIS InfraRed Imaging Surveyor) es la segunda misión espacial japonesa para la astronomía infrarroja

El giro que el vídeo no cuenta

Y llegamos a lo más jugoso. Mike Brown, el propio padre de la hipótesis del Planeta Nueve, ha reaccionado al estudio con una frialdad deliciosa. Según recogió la revista Science, Brown señala que el movimiento del candidato sugiere una órbita muy inclinada y ligeramente retrógrada, casi perpendicular al plano del sistema solar, y afirma, en traducción libre, que eso no significa que no esté ahí, pero sí que no es el Planeta Nueve. Más aún: en sus declaraciones llega a decir que, si el objeto fuese real, vendría a demostrar que su equipo se equivocó desde el principio.

Dicho de otro modo: el supuesto "descubrimiento" encaja mal con el planeta que la comunidad lleva diez años buscando. O es otra cosa, o es un artefacto, o es un mundo distinto. Ninguna de las tres opciones es "Nibiru confirmado".

Planeta Nueve, Planeta X y Nibiru: tres cosas distintas

Conviene aclararlo porque el titular del vídeo las funde. El Planeta Nueve de Batygin y Brown es una hipótesis astronómica formal, nacida para explicar el agrupamiento y la inclinación de las órbitas de varios objetos transneptunianos, entre ellos Sedna. El Planeta X es el nombre histórico de las búsquedas de un planeta más allá de Neptuno, anterior al descubrimiento de Plutón. Y Nibiru es un concepto popularizado en los años noventa, con raíces en las lecturas de la mitología sumeria de Zecharia Sitchin y en los mensajes de Nancy Lieder, que lo asociaba a una colisión inminente con la Tierra. La NASA lleva años desmintiéndolo.

DEBATE: ¿Una apisonadora cósmica?

La idea de que un cuerpo masivo y oscuro pueda desviar cometas hacia el sistema solar interior no es descabellada en abstracto: la gravedad de un planeta lejano perturba, en teoría, a los objetos del cinturón de Kuiper y de la nube de Oort. Es, de hecho, parte del atractivo de la hipótesis del Planeta Nueve. Otra cosa es que este candidato concreto lo esté haciendo.

Si el objeto de IRAS/AKARI existe y tiene la masa de un Neptuno en una órbita casi perpendicular al plano de los planetas, sería un mundo que nadie esperaba. Y eso, para quienes disfrutamos del misterio, es mejor que cualquier confirmación de Nibiru: un planeta del tamaño de Neptuno escondido en nuestro vecindario durante décadas, a plena vista en dos catálogos infrarrojos.

Hay además una lección de humildad. Un candidato anterior en datos de IRAS, el de Rowan-Robinson en 2021, nunca se vio refrendado por AKARI. Los datos antiguos hacen espejismos con facilidad: motas débiles, ruido de fondo, galaxias lejanas. Por eso el siguiente paso, la observación moderna en la posición que correspondería hoy, es lo único que puede zanjar la cuestión.

Una mota, tres lecturas

Dos satélites separados por 23 años dejaron registrado un punto de luz que, según el estudio de Phan, se comporta como lo haría un objeto muy lejano y muy lento. Para algunos será el Planeta Nueve. Para otros, incluido el propio Mike Brown, no encaja con él. Y para el youtuber que ha encendido la mecha, es el indicio de un gigante que reordena el sistema solar exterior. Tres lecturas para una misma mota.

La que decidirá será la más sencilla: apuntar un telescopio moderno hacia donde debería estar hoy. El equipo de Phan quiere hacerlo con DECam, la cámara de energía oscura del telescopio Blanco, en Chile. Si el objeto aparece, tendremos un mundo nuevo en el patio trasero del Sol, y su órbita podría obligar a replantear lo que creíamos saber. Si no aparece, la pregunta seguirá donde estaba hace diez años: ¿qué mantiene así de torcidas las órbitas de Sedna y compañía?

Seguiremos esta historia. Y tú, ¿qué crees que hay ahí fuera? 

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Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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