Un portaviones nuclear como señuelo para ovnis
Funcionarios del gobierno de EEUU diseñaron una operación para atraer ovnis utilizando como cebo un portaviones nuclear en una zona caliente en avistamientos
Funcionarios de inteligencia del Pentágono diseñaron una operación para usar una gigantesca huella nuclear como cebo y atraer fenómenos anómalos no identificados (UAP) a una zona de alta mar donde ya se habían producido numerosos avistamientos. El plan nunca llegó a ejecutarse, pero demuestra hasta dónde estaban dispuestos a llegar para detectarlos, seguirlos y caracterizarlos. Incluso se discutió qué hacer si surgía la oportunidad de derribar uno.
Los artífices del plan fueron Jay Stratton, alto cargo de inteligencia naval que después sería el primer director de la UAPTF (Grupo de Trabajo sobre Fenómenos Aéreos No Identificados), y Luis Elizondo, exresponsable del AATIP (el Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas del Pentágono). El UAPTF fue anunciado por el Departamento de Defensa en 2020 como la primera investigación de todo el Gobierno estadounidense sobre estos fenómenos, con miembros de distintas agencias de inteligencia y ramas militares.

Un plan nacido de 22 incidentes
Elizondo cuenta en su libro Imminent (2024) que, en 2015, Stratton recibió una serie de correos de mandos del Fleet Forces Command, el mando de la flota de la Armada estadounidense con base en Norfolk (Virginia). Esos correos detallaban incursiones de ovnis en el grupo de ataque del portaaviones USS Roosevelt.
A partir de 22 incidentes con testigos y vídeos, relata Elizondo, Stratton dedicó semanas a redactar un plan de operaciones (OPLAN) con nombre en clave Interloper. Incluía fechas, lugares, indicativos de llamada, nombres de los buques implicados y datos de radar que respaldaban el testimonio de pilotos y tripulaciones.

La trampa: una huella nuclear en alta mar
La lógica, explicó Elizondo en una entrevista con UAP Check tras publicar su libro, partía de lo que el programa consideraba un interés por parte de los UAP por la tecnología nuclear (tanto de propulsión como de armamento): «Sabíamos, tras años, incluso décadas, de observación, que existía una fuerte correlación entre los UAP y la tecnología nuclear —ya fueran sistemas de propulsión o de armamento—, así como con las masas de agua. Sabíamos que nuestros grupos de ataque de portaaviones, en ocasiones, eran acechados e incluso acosados por UAP, a veces en zonas de combate» -cuenta Elizondo
Los grupos de portaaviones, añadía, llegan a tener una huella nuclear mayor que la de todo el estado de Nueva York. Colocar esa presencia en pleno océano sería el señuelo; en las inmediaciones, medios de recogida de información no declarados esperarían a que algo apareciera.
La idea era tender una trampa -dice Elizondo. Una vez que los UAP aparecieran, tendríamos medios para recoger información crítica sobre ellos
El objetivo que describe el propio Elizondo era detectar y caracterizar. Telemetría, velocidad, puntos de origen y de salida, cualquier tipo de emisión (en referencia a firmas infrasónicas o ultrasónicas) y, con todo ello, construir lo que llama un «patrón de vida» de esos objetos.
El plan que nunca zarpó
Para sacarlo adelante, Stratton y Elizondo eludieron la vía habitual y presentaron Interloper mediante un proceso ACCM (medidas de control compensatorias alternativas, un sistema de compartimentación de información) directamente ante el Estado Mayor Conjunto.
«Jay me había presentado al nuevo gerente del Programa de Acceso Controlado (CAP) de la Marina, que era amigo suyo» -recuerda. Se trataba de un oficial de inteligencia con credencial de seguridad GS-14 en ese momento. «Pronto se convirtió en una parte confiable de nuestro equipo y era particularmente hábil para navegar por el bosque de sistemas de clasificación. De hecho -continúa explicando-, creo que fue él quien tuvo la idea original de coordinar la Operación Interloper a través del Estado Mayor Conjunto. Algunas de estas reuniones -confiesa- se llevaron a cabo en el Pentágono, mientras que otras se realizaron en otras agencias. Con la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia fuera de escena, creí que teníamos una buena oportunidad de revitalizar la Operación AATIP.»
Pero antes de que terminara 2016, el Estado Mayor Conjunto rechazó otorgar esa designación. Tenían las acreditaciones listas, a los mejores preparados y a otras agencias en espera, y alguien dijo «no» sin dar explicaciones. En ese relato sostiene que la negativa llegó «hasta lo más alto».

La pregunta incómoda: ¿y si aparecía uno?
En una entrevista de mayo de 2026 en el pódcast UAP Unidentified Alien, de Stephen Dean, Elizondo añadió un matiz: durante las reuniones sobre el plan alguien planteó si, de presentarse la oportunidad, habría que derribar uno. Según su versión, él se opuso.
Lue Elizondo says shooting down UAP “would be a mistake and a provocation”
— UAP James (@UAPJames) August 15, 2026
“Project Interloper, OPLAN, Operational Plan Interloper was a very real plan that was being developed. I wouldn’t be surprised if other plans very similar to that have been executed.”
Source: @RBIIS pic.twitter.com/6xZojbiVDZ
Elizondo asegura que esa opinión la compartían otras personas en el Pentágono, «pero no todas», y que hubo quien recordó que se había intentado en el pasado. Ojo al matiz: derribar un UAP aparece como una posibilidad discutida en las conversaciones, no como el fin operativo de Interloper. Y Elizondo no ha confirmado que se llegara a intentar nada parecido.
Lo que sabemos y lo que no
Elizondo sitúa este patrón en otros lugares de Imminent: recuerda, por ejemplo, la base aérea de Malmstrom (Montana) en 1967, donde según su relato objetos luminosos sobrevolaron los silos mientras varios misiles balísticos Minuteman quedaban fuera de servicio. Si esa afinidad de los UAP por lo nuclear es real, Interloper era la apuesta más directa para comprobarlo y, sin embargo alguien lo paró.
Cronología
Lo confieso, esta historia me transporta a los anales de la ufología cuando el mayor Donald E. Keyhoe, fundador del Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (NICAP). En su libro Aliens from Space (1973), describió la operación señuelo (u Operation Lure en inglés), una propuesta civil e independiente formulada por el propio Keyhoe para atraer e incitar a los seres extraterrestres a aterrizar abiertamente en la Tierra en una zona segura y controlada. Proponía cesar los intentos de intercepción militar aérea y, en su lugar crear un área de bienvenida pacífica y monitorizada por científicos para forzar el contacto directo. Vamos, una suerte de Encuentros en la Tercera Fase, pero en la realidad. Qué cosas.
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