Ciencia

EL DESPERTAR DE LOS ROBOTS

Recientemente, un robot superó por vez primera una prueba de consciencia de sí mismo. Curiosamente, la noticia pasó desapercibida. Sin embargo, constituye un suceso muy importante en la historia de la humanidad: el auge de la inteligencia artificial (IA), la misma que, según advierte el físico Stephen Hawking, con el tiempo será imposible controlar. Estas son las claves ocultas del ascenso de las máquinas. Por Miguel Ángel Ruiz

26 de Octubre de 2015 (09:27 CET)

robot conciencia
robot conciencia

Ocurrió en un laboratorio llamado Rensselaer Artificial, en el estado de Nueva York. Durante una investigación liderada por Selmer Bringsjord, tres prototipos de robots denominados «Nao» tienen que resolver un juego de lógica llamado Los hombres sabios del rey, en el cual deben averiguar cuál de entre ellos puede hablar. En su programación se les ha hecho creer que han tomado una pastilla que les hace enmudecer. En realidad, simplemente se ha pulsado un botón para silenciarlos. Ninguno sabe quién de los tres puede hablar.
Cuando Selmer les pregunta «¿qué píldora habéis recibido?», se produce un momento de silencio. De repente, uno dice: «No lo sé», en tanto que los otros dos callan, pues están silenciados. Sin embargo, al oír su propia voz, el primero dice: «¡Lo siento, ahora lo sé! Puedo demostrar que no me dieron la pastilla».
El vídeo puede resultar poco expresivo, pero es apasionante a nivel técnico. Es similar al momento en que un bebé mira su mano y la reconoce como propia. Es todo un hito, un pequeño paso para un robot, pero un enorme avance para la computación. Y los «Nao» no están solos. Otro prototipo llamado QBO habla y se reconoce frente al espejo. Con todo, la inteligencia artificial (IA) está en mantillas. Falta mucho para la Inteligencia con mayúsculas o, al menos, para la inteligencia de tipo general. Y no digamos para la consciencia artificial, que es un objetivo que los investigadores ni siquiera se plantean. Todo lo más que existen son debates teóricos sobre si la conciencia puede ser conseguida mediante ordenadores.
Aunque no todo el mundo se queda en estas consideraciones teórico-filosóficas. Selmer Bringsjord sabe que sus robots no tienen conciencia real, quizás porque aún no pueden procesar la cantidad ingente de datos necesarios para ello. No obstante, Bringsjord afirma que el hecho de aprender a pasar muchas pruebas de autoconciencia, permite a los robots desarrollar un repertorio de habilidades que acabará siendo una especie de diccionario que sirva de puente hacia la conciencia… (Continúa en AÑO/CERO 304).

 

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