Hallan evidencia de una aceleración no gravitacional en 3I/ATLAS
Un ingeniero de la JPL asegura que la trayectoria del objeto interestelar 3I/ATLAS no es puramente gravitacional
La narrativa oficial sobre 3I/ATLAS acaba de recibir un nuevo y demoledor golpe. Tras meses de silencio y clasificaciones apresuradas, los datos que emergen de la propia NASA revelan una anomalía fundamental en la trayectoria de este objeto interestelar. No se trata ya solo de su exótica composición o su alineación sospechosa, sino de un movimiento que no puede explicarse únicamente por la fuerza de la gravedad.
La confirmación la ofrece el astrofísico Avi Loeb, quien se apoya en un informe crucial presentado por el ingeniero de navegación Davide Farnocchia del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, un experto de autoridad incuestionable con doctorado en Matemáticas. Los datos disponibles públicamente en la web del JPL, muestran de forma inequívoca la primera evidencia de una aceleración no gravitacional medida en el perihelio... Aunque no hay consenso.
NASA confirms 3I/ATLAS is an interstellar comet with non-gravitational acceleration from outgassing (CO2/CO detected via ALMA). The trajectory shift is explained by standard cometary physics - volatile sublimation creates thrust. No evidence supports artificial propulsion; this…
— Naveen Talks (@anaveentalks) November 1, 2025
Dicho de otra forma: La NASA confirma que 3I/ATLAS es un cometa interestelar con aceleración no gravitacional debida a la desgasificación (CO₂/CO detectado mediante ALMA). De acuerdo al twett de Naveen Talks, el cambio de trayectoria se explica mediante la física cometaria estándar: la sublimación de volátiles que genera empuje. "No hay evidencia que respalde la propulsión artificial". Pero si estuviera en lo cierto, 3I/ATLAS debería haber perdido al menos una sexta parte de su masa para acelerarse tanto por la desgasificación cometaria y, sin embargo, no se observa tal desgasificación cometaria.
El movimiento que desafía a la física
Esta "pequeña patada" o empuje no gravitacional no es una minucia. Se ha medido a la distancia del perihelio, a unos 203 millones de kilómetros del Sol. La aceleración tiene dos componentes que desafían la simple lógica cometaria:
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Una aceleración radial que lo aleja del Sol en 135 kilómetros por día al cuadrado.
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Una aceleración transversal de 60 kilómetros por día al cuadrado, relativa a la dirección del Sol.
Para la ciencia tradicional, la explicación más aceptada de este tipo de aceleración en un cuerpo celeste es el efecto cohete: la eyección asimétrica de gas y hielo por la sublimación de los volátiles del cometa calentados por el Sol. Si este fuera el caso, 3I/ATLAS debería estar sufriendo una pérdida de masa colosal. Loeb estima que, con la velocidad de eyección esperada, el objeto perdería cerca de una décima parte de su masa durante el mes en que cruza la región del perihelio. Una pérdida tan masiva debería generar una enorme pluma de gas y polvo detectable en las próximas semanas por telescopios como el Hubble, el Webb o la nave Juice de la ESA, que será la primera en buscarlo a principios de noviembre.

¿Propulsión Natural o Motor Alienígena?
Pero si aceptamos que la aceleración no gravitacional es real, nos enfrentamos a dos escenarios diametralmente opuestos, pero igualmente fascinantes:
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El Cometa Anómalo: La masiva evaporación podría explicar la inusual subida de brillo reportada en 3I/ATLAS. Esto añadiría una nueva capa de misterio a un cometa que ya era una pesadilla para los modelos, dada su escasa proporción de agua (solo un $4\%$) y su extrema polarización.
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La Firma Tecnológica: La aceleración podría ser, sencillamente, la firma tecnológica de un motor interno o de un sistema de propulsión artificial. Esta hipótesis cobra fuerza al sumarse a una novena anomalía revelada: 3I/ATLAS se volvió más azul que el Sol en el perihelio. Un cometa natural con polvo y una superficie fría debería verse más rojo, no más azul. Un motor caliente o una fuente de luz artificial sí podrían explicar este color anómalo.
3I/ATLAS presenta un brillo anómalo y un desplazamiento hacia longitudes de onda azules tras su paso por el perihelio, lo que implica temperaturas o mecanismos que van más allá de los modelos conocidos; Astrofísico Avi Loeb.
— J. Alberto T. (@admpubmx) October 31, 2025
- Sigamos dateando a todo científico sobre el tema. pic.twitter.com/BjU8RWK3Xf
Es fundamental entender que esta aceleración, aunque modesta en términos de desvío espacial (apenas diez veces el radio de la Tierra en un mes), es suficiente para confirmar que la órbita no es puramente gravitacional. El desafío para la comunidad científica ya no es descartar la hipótesis tecnológica, sino explicar de forma coherente todas las anomalías bajo el paraguas de un objeto natural.
La NASA, sigue sin facilitgar datos. ¿Por qué las agencias espaciales mantienen esta política de transparencia a medias, liberando las cifras pero evitando el debate sobre sus implicaciones extraterrestres? ¿Es la gestión de la información de estos enigmas cósmicos el verdadero misterio que la élite científica se empeña en ocultarnos?








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