Ciencia
09/07/2026 (08:51 CET) Actualizado: 09/07/2026 (08:51 CET)

'Polvo espacial' podría provenir de objetos no identificados, según un nuevo estudio

El polvo cósmico que cae cada año sobre la Tierra podría proceder de un tipo de objeto cercano a nuestro planeta que la ciencia aún no sabe identificar

espacio misterio
09/07/2026 (08:51 CET) Actualizado: 09/07/2026 (08:51 CET)
Buena parte del polvo cósmico procede de una especie de meteorito fantasma que solo conocemos por sus restos vaporizados
Buena parte del polvo cósmico procede de una especie de meteorito fantasma que solo conocemos por sus restos vaporizados

Un nuevo estudio publicado en Science Advances ha rastreado, átomo a átomo, el origen de unas diminutas esférulas cósmicas que no encajan con ningún meteorito catalogado hasta ahora. La pista apunta a un objeto cercano a la Tierra que sigue sin tener nombre.

Cada año, más de 5.000 toneladas de material de origen cósmico llegan a la superficie de la Tierra, y hasta 15.000 toneladas adicionales se desintegran en la atmósfera antes de tocar suelo. Es una lluvia constante, silenciosa e invisible a simple vista, formada casi en su totalidad por micrometeoritos de entre 30 y 200 micras. Lo intrigante no es que caigan: es que, para un porcentaje nada desdeñable de ellos, nadie sabe todavía de dónde vienen.

Ahí es donde entra el trabajo del equipo liderado por Matthias Van Ginneken, investigador especializado en polvo cósmico y coautor principal del nuevo estudio, publicado en la revista científica Science Advances. Su conclusión, resumida sin adornos: una parte de ese polvo podría proceder de una variedad de objetos cercanos a la Tierra —los llamados NEO (near-Earth objects, "objetos cercanos a la Tierra")— que no se corresponde con ningún meteorito conocido en nuestras colecciones actuales.

Así se ve el polvo cósmico con un microscopio electrónico (NASA)
Así se ve el polvo cósmico con un microscopio electrónico (NASA)

Un 10% que no encaja en ninguna casilla

El problema de fondo es que casi todo el polvo cósmico que entra en la atmósfera no sobrevive a la reentrada. Lo poco que llega al suelo lo hace convertido en diminutas bolitas fundidas y remodeladas por el calor de la fricción, conocidas como esférulas cósmicas. Su forma y estructura mineral original quedan borradas, pero algunos isótopos —en particular el oxígeno— sobreviven como una especie de huella dactilar química que permite rastrear su procedencia.

Las esférulas del Grupo 4, tienen una cantidad inusualmente baja del isótopo O-16 que no coincide con ningún meteorito conocido

Gracias a esa huella, los científicos agrupan las esférulas en distintas familias, la mayoría de las cuales se puede vincular a tipos de meteoritos ya conocidos. Pero alrededor de un 10% cae en una categoría bautizada como Grupo 4, caracterizada por una cantidad inusualmente baja del isótopo oxígeno-16. Ese grupo no coincide con ningún meteorito catalogado. Es, en la práctica, materia que cae del cielo sin certificado de origen.

Las nuevas familias
  • CumPo — esférulas de olivino porfirítico cumulado, con cristales que crecen de tamaño de un lado a otro de la bolita, lo que delata algo sobre la velocidad y el ángulo con que entraron en la atmósfera.
  • SCumPo — una variante más nueva, rica en azufre, sin apenas magnetita ni níquel, y con restos de sulfuro de hierro-níquel. Comparte el sello pobre en oxígeno-16 del Grupo 4.

Lo más llamativo es que algunas de estas esférulas presentan zonas pobres en oxígeno-16 junto a otras ricas en ese mismo isótopo, dentro de la misma partícula. Según el equipo, esa mezcla solo se explica si el material de origen ya combinaba dos componentes distintos antes de fundirse en la atmósfera terrestre; no es algo que pueda producirse por procesos naturales posteriores a la entrada.

Las pistas están en la velocidad de caída

Para acotar el origen, el equipo de Van Ginneken recurrió a algo poco habitual en este campo: simulaciones numéricas de cómo se asientan los cristales de olivino dentro de la esférula mientras esta se funde en caída libre. De ahí dedujeron la velocidad de entrada más probable de estos objetos en la atmósfera: hasta 17 kilómetros por segundo, aunque lo más habitual serían entradas de no más de 14 km/s.

Esa cifra importa porque las velocidades de entrada tan altas son propias de objetos con órbitas muy excéntricas —es decir, más parecidas a las de un cometa que a las de un asteroide típico del cinturón principal—. Dicho de otro modo: el material no llegó "a paso tranquilo" desde el cinturón de asteroides, sino en una trayectoria mucho más agresiva, compatible con un NEO.

Antártida Las condiciones extremas y la ausencia de contaminación terrestre convierten el hielo antártico en el mejor archivo natural para recuperar esférulas cósmicas intactas.
Tejados urbanos Sorprendentemente, buena parte del material analizado no vino de expediciones polares, sino de azoteas de edificios, donde el polvo cósmico también se acumula año tras año.
Laboratorio Microscopía electrónica y microsonda química permitieron mapear mineralogía, textura e isótopos de oxígeno esférula por esférula.
Sección transversal de una partícula SCumPo completa
Sección transversal de una partícula SCumPo completa

¿Y de dónde vendría exactamente este material?

Los autores no hablan de nada exótico en el sentido ovni del término, y conviene decirlo con toda claridad para no vender una moto que el propio estudio no vende: su hipótesis apunta a un tipo de asteroide primitivo, rico en carbono, de las familias CM, CO y CY de condritas carbonáceas —meteoritos que conservan algunos de los materiales más antiguos del sistema solar—, cuyo cuerpo original habría migrado hasta una órbita que cruza la de la Tierra, adquiriendo un comportamiento orbital "de tipo cometa".

En sus propias palabras, el equipo baraja la posibilidad de que se trate de fragmentos de un asteroide alterado térmicamente pero con presencia de agua, similar al grupo CY, que evolucionó hacia el espacio cercano a la Tierra. Si esa hipótesis se confirma algún día con una muestra física —una especie de meteorito "fantasma" que hasta ahora solo conocemos por sus restos vaporizados—, los propios investigadores lo califican como un hallazgo capital para la meteorítica.

Lo cierto es que el propio misterio es la noticia: llevamos siglos recogiendo pruebas de que el espacio cercano a la Tierra está más poblado de lo que pensábamos, y cada nueva técnica de análisis —isótopos, simulaciones de caída, microscopía— nos permite asomarnos un poco más a ese tráfico invisible de rocas, hielo y polvo que nunca deja de rozarnos.

Basado en el estudio de Van Ginneken et al., 16O poor cosmic spherules from near-Earth CY chondrite asteroids, publicado en Science Advances, y en la cobertura original de Micah Hanks para The Debrief.
Sobre el autor
espacio misterio

Espacio Misterio es la web de la revista Año/Cero, especializada en enigmas, anomalías, historia oculta, ovnis y mucho más. Un punto de encuentro de referencia para descubrir y analizar los misterios que nos rodean.

Relacionados
Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

AC 415

Nº 415, marzo de 2026

Geopolítica del mal, cárceles secretas, enclaves malditos y lugares prohibidos. Último número ya en el quiosco.