Ciencia

Refugios para el fin del mundo

Hemos visto en el cine los estragos que puede causar la colisión contra la Tierra de un asteroide NEO –Near Earth Object–, que además son potenciales destructores totales. Hace más de sesenta y cinco millones de años que cayó el último… ¿Estamos preparados para el fin del mundo?

9 de Octubre de 2019 (11:30 CET)

Refugios para el fin del mundo
Refugios para el fin del mundo

Desde 2016 hay una sonda espacial dedicada exclusivamente a seguir los pasos de un asteroide llamado Bennu, que tiene más de quinientos metros de diámetro y que viaja a más de mil kilómetros por hora. Es la Osiris-Rex, y su misión es avisar de los pasos que va dando Bennu, ya que cabe la posibilidad de que alrededor del año 2035 pueda desviar levemente su órbita, lo que le llevaría a colisionar con nuestro planeta. Parece mucho tiempo, pero en realidad no lo es; apenas 18 años. Y del mismo modo que la ciencia avanza para evitar que sucesos apocalípticos como éste tengan solución, por otro lado millonarios de medio mundo andan poniendo sus particulares remedios para sobrevivir a éste u a otros apocalipsis que supusieran el fin del mundo tal y como lo conocemos.

Las grandes fortunas de Silicon Valley han adquirido refugios ubicados en Nueva Zelanda, país bello como pocos y perfectamente reconocible, especialmente después de que se rodara en sus paisajes la saga más exitosa del cine de los últimos tiempos: El Señor de los Anillos.

Pero vayamos a lo que nos interesa. Para el periodista Javier Martín «a los gurús de las tecnológicas, los profetas del nuevo mundo, les ha dado por comprar refugios que pudieran salvarlos de un posible colapso mundial. Y resulta que los preppers –en español se traduciría como “preparacionistas”– de Silicon Valley han tomado como influencia un manifiesto publicado en 1997 y firmado por el fallecido editor del Times William Rees-Mogg y por el inversor privado James Dale Davidson, titulado El individuo soberano: cómo sobrevivir y prosperar durante el colapso del estado de bienestar. En el mismo se propone Nueva Zelanda como el mejor lugar en el que refugiarse ante un posible cataclismo».

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Pero, ¿por qué Nueva Zelanda? ¿Únicamente por la belleza salvaje de sus paisajes? No. Un artículo publicado en The Guardian ya adviertía hace un año que este país es ideal porque está muy aislado del resto del planeta, posee un entorno muy acto para la supervivencia –recursos naturales, minerales, etc–, su marco legal es sólido y la costa más cercana se encuentra a más de tres mil kilómetros de distancia, por lo que no se produciría una saturación de personas con ánimo de salvarse del final de los tiempos. Lo que de momento ha llevado a estos preppers a instalar sus refugios en Nueva Zelanda nada tiene que ver con futuros eventos espaciales –aunque lógicamente miran estas informaciones de reojo–, y sí mucho con, como asegura Martín, «el Brexit, el auge de la ultraderecha en Europa o la elección de Donald Trump en los Estados Unidos. Es decir: movimientos políticos inesperados que reflejan el descontento de los ciudadanos con las elites y que implican un futuro imprevisible. Estas son algunas de las causas que han alarmado a los millonarios, que pueden sentirse sujeto de la ira social. También, relacionado con ello, el poder político dado a individuos considerados inestables que tienen la capacidad de destruir el mundo influye en este miedo. Como lo hacen los estragos que puede causar el cambio climático o una posible guerra tan destructora como nunca antes se ha conocido en disputa por los escasos recursos. A nivel tecnológico, una inteligencia artificial descontrolada despierta también un pánico tal que puede hacer apetecible escaparse al lugar desarrollado más aislado del mundo». Ahora bien, quizás con lo que no han contado estas supermentes es con la posibilidad de que el asteroide, si es que es eso lo que acaba con todo, pueda caer sobre Nueva Zelanda…

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