Terror en la carretera por la 'autoestopista fantasma'
Una inquietante experiencia ha reavivado una de las leyendas más persistentes: la aparición de una joven vestida de blanco en carreteras solitarias
En las carreteras secundarias de la provincia de Sevilla, donde los tramos sin iluminación se prolongan durante kilómetros entre dehesas y montes bajos, no es extraño que los conductores comenten historias inquietantes, como sucede en El Pedroso o en Cazalla. No obstante, un testimonio ha hecho que se vuelva la vista hacia este punto... El escenario es la carretera que conecta Guadalcanal con Constantina, en Sevilla, un trayecto utilizado a diario por vecinos de la Sierra Norte, transportistas y viajeros que regresan a la capital tras cruzar la zona.
El testimonio nos cuenta como de regreso a Sevilla, en un viaje nocturno. Dos ocupantes de un coche circulaban por la carretera cuando, al tomar una curva en un tramo oscuro, los faros del vehículo iluminaron la figura de una joven parada en medio del asfalto. Según el testimonio, la mujer tenía el cabello oscuro, el rostro muy pálido y vestía un pantalón vaquero y una camisa blanca, a pesar de las bajas temperaturas la chica iba descalza.
El coche redujo la velocidad, el ordenador detectó un obstáculo en la carretera, mientras los ocupantes intentaban comprender qué ocurría no sospechando ante lo que estaban… La joven, aparentemente inmóvil, giró lentamente la cabeza cuando el vehículo se aproximó más en su frenada manteniendo la mirada fija hacia el interior. El momento, descrito como breve pero tremendamente inquietante y que terminó de forma aún más extraña. Ya que al estar “como a unos cuatro metros de ella desapareció, pero no que fuera a un lado o a otro, no, es que se esfumó, se desintegró”, dice José Antonio Luque.

Verificó que no había nadie en la carretera y preguntó a Luisa Moreno, su acompañante: “¿Has visto eso?” y ya no había nada. Siguieron y al observar por el retrovisor, los dos aseguran haber visto cómo la figura que nuevamente se desvanecía gradualmente hasta desaparecer por completo de la carretera.
La vivencia los dejó muy nerviosos, tanto que “no veía el momento de llegar a Sevilla y pensé hasta en hacer noche en el pueblo”. En una escena que encaja con una figura bien conocida como la “chica de la curva” o la llamada “autoestopista fantasma” y que se repite con variaciones en numerosos países desde mediados del siglo XX. La historia suele incluir a una joven vestida de blanco que aparece en una carretera, es recogida por un conductor o simplemente observada al pasar, y desaparece de forma inexplicable poco tiempo después.
En España existen versiones similares asociadas a distintos puntos del país. Algunas de las más conocidas se sitúan en carreteras de Madrid, Barcelona o Valencia, siempre en tramos nocturnos y solitarios. En muchas versiones, el personaje se relaciona con un antiguo accidente ocurrido en la zona, lo que da pábulo a la idea de que se trata del espíritu de una víctima que permanece ligado al lugar.

El investigador y escritor especializado en tradiciones populares Luis Díaz Viana ha señalado en varias ocasiones que este tipo de relatos forman parte de la llamada “leyenda contemporánea”. Se transmiten como hechos reales que le han ocurrido a “un conocido de alguien cercano” hasta que se tiene a un testigo delante.
En cierta ocasión, trabajando en ABC Punto Radio (ya desaparecida) junto a mi compañero y periodista Fernando García Haldón, hablamos de apariciones en la carretera desde el punto de vista de la leyenda urbana, la sorpresa fue cuando comenzamos a recibir en centralita a muchos conductores que narraban su experiencia en primera persona. ¿Quién lo puede poner en duda entonces?
La carretera entre Guadalcanal y Sevilla reúne además algunos elementos habituales en este tipo de narraciones como son tramos sinuosos, escasa iluminación y largos recorridos entre localidades de la sierra. Estas características, unidas a conducir de noche, pueden favorecer percepciones confusas o interpretaciones erróneas de lo que se ve brevemente iluminado por los faros.
Expertos en seguridad vial de la Guardia Civil, en contacto con ellos, me indicaban que en carreteras secundarias es relativamente frecuente encontrar animales o incluso objetos que pueden generar sobresaltos y sustos momentáneos, ocasionalmente hasta personas. En condiciones de fatiga o baja visibilidad, el cerebro puede completar la escena con información que no necesariamente corresponde a la realidad.
Las leyendas de carretera forman parte de un corpus cultural arraigado que combina miedo y misterio, para quienes recorren de noche la carretera que baja desde Guadalcanal hacia Sevilla, basta con recordar la escena para mirar dos veces por el retrovisor y sentir un tremendo escalofrío.








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