Creencias
01/06/2005 (00:00 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

Del "papa Clemente" a Pedro II

Clemente Domínguez, el Papa del movimiento cismático de El Palmar de Troya, falleció a finales del pasado mes de marzo. Se cierra así un esperpéntico episodio que tendrá continuación con Pedro II, el nuevo pontífice del "otro Vaticano".

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Del "papa Clemente" a Pedro II
Del "papa Clemente" a Pedro II
El pasado 21 de marzo fallecía, a la edad de 59 años, el célebre visionario sevillano Clemente Domínguez Gómez, autoproclamado Papa con el nombre de Gregorio XVII. Las causas de su muerte no han sido aclaradas. En un principio, la noticia se mantuvo en el más estricto secreto por parte de la curia palmariana. Las primeras sospechas sobre el fallecimiento fueron finalmente confirmadas por el Registro Civil de Utrera (Sevilla), término municipal que engloba a El Palmar de Troya. Allí se recibió una solicitud de licencia para el enterramiento, que se llevaría a cabo a las 19.30 horas del día 22 marzo, y al que sólo pudieron asistir los miembros de la Orden Palmariana y un determinado número de feligreses. Según nos revelaron algunos devotos, el papa Clemente llevaba varios días sin participar en los actos litúrgicos que suelen celebrarse en la basílica catedralicia, erigida por él en el lugar de las apariciones –ENIGMAS, núm. 28–. De hecho, sabíamos que no gozaba de buena salud desde hacía tiempo. Él mismo lo insinuó en su sermón del 6 de agosto de 2003: "Nos no protestamos a vivir más años si podemos servir a Dios y a la Iglesia, más si vamos a estar hecho un achacoso, más enfermo aún de lo que ya estamos, y no vamos a servir para la Iglesia, pues, decimos a Cristo que ya mismo podemos marchar si Él lo desea, porque ya sea la misión cumplida aquí. No tenemos prisa en morir en modo alguno, aunque estamos preparados todos los días para morir, por si acaso ha llegado la hora".

El fallecimiento del papa Clemente ha ocurrido en una fecha clave para los miembros de la Orden Palmariana: en plena Semana Santa, cuando suelen congregarse en el lugar centenares de fieles, sacerdotes y obispos palmarianos procedentes de diversas delegaciones españolas y extranjeras, para celebrar un sinfín de actos religiosos que tienen lugar entre el domingo de ramos y el domingo de resurrección. En uno de los últimos documentos internos a los que ha tenido acceso ENIGMAS se puede leer lo siguiente: "Su Santidad el papa Gregorio XVII, vicario de Cristo, llama a todos sus hijos fieles para que acudan en peregrinación a la Basílica Catedralicia de Nuestra Madre del Palmar Coronada, con motivo de las grandes solemnidades de la Semana Santa Palmariana del año 2005, la cual comenzará el próximo día 20 de marzo, Domingo de Ramos, y terminará el día 27 del mismo mes, Domingo de Resurrección (…). Por experiencia, bien sabéis que los días de la Semana Santa Palmariana son de extraordinaria belleza y profundísima espiritualidad. En la Basílica Catedralicia de Nuestra Madre del Palmar Coronada, es donde verdaderamente se conmemoran los trascendentales Misterios del Calvario en toda su autenticidad; ya que fuera de la Iglesia Palmariana, los cultos que se celebran en las iglesias apóstatas son paganos y por tanto idolátricos…".

Los mensajes milenaristas recibidos por el papa Clemente durante sus histriónicos éxtasis se han seguido sucediendo en sus últimos años de vida. Mensajes anunciando su misión mesiánica y el próximo fin de los tiempos. En uno de ellos, es el propio Jesús quien se dirige a él: "Mi Amadísimo Vicario, tienes momentos más amargos para ti, juntamente con gozos sobrenaturales. Ten paz. Mi Iglesia Palmariana triunfará, y tú también, Mi Amadísimo Vicario, triunfarás. Nadie podrá contra ti, porque tú eres la Segunda Piedra de la Iglesia que Yo he elegido y puesto directamente. ¡Ay de aquél que se aparte de esta Segunda Piedra de la Iglesia, elegida y puesta directamente por Mi Mano! Yo elegí y puse a la Primera Piedra de la Iglesia, al Apóstol Pedro, al gran San Pedro, al Magnísimo Pedro. Y Yo elegí y puse directamente también a esta Segunda Piedra, a Gregorio XVII, Gloria Olivae, el Gran Papa de los Últimos Tiempos, el Gran Monarca de los Últimos Tiempos, el Gran Caudillo del Tajo…".

Un cónclave sin sorpresas
En El Palmar no ha sido necesaria la celebración de cónclave alguno. Evidentemente, tampoco hubo fumata blanca para celebrar la elección del nuevo Papa, ya que la decisión estaba tomada hacía tiempo. Clemente no quiso dejar ningún cabo suelto antes de partir a la extrema derecha de Dios Padre; por si llegaba la hora de su muerte antes de tiempo –sospechaba incluso que en cualquier momento podía ser asesinado por un traidor infiltrado en la orden– anunció con años de antelación quién sería su sucesor. Obviamente, sería su amigo del alma, la persona que ha movido los hilos financieros de la Orden Palmariana: Manuel Alonso Corral, cardenal que hace las funciones de secretario de Estado.

En un escrito del papa Clemente fechado el 24 de octubre del año 2000, el pontífice ahora fallecido desvelaba la identidad de su sucesor: "Nos, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la Nuestra personal: en el día de hoy nombramos como sucesor de nos en la cátedra de San Pedro apóstol inmediatamente después de nuestra muerte a nuestro secretario de Estado, el reverendísimo obispo padre Isidoro María de la Santa Faz y de la Cruz", que no es sino el nombre religioso que adoptó en la orden el heredero de Gregorio XVII.

Y es que mucho le debe Clemente Domínguez a Manuel Alonso Corral, porque sin él, este tinglado pseudoreligioso no se hubiese convertido en lo que es hoy: un movimiento cismático integrista que cuenta con numerosos representantes en diversas partes del mundo y que posee un patrimonio de diez mil millones de las antiguas pesetas. Y todo a base de suculentos donativos…
Pocas horas después de la muerte de Gregorio XVII, Manuel Alonso cogió la tiara y el báculo, y de inmediato empezó a liderar la Iglesia Palmariana como si nada hubiese pasado. A Clemente lo convertirán en santo muy pronto, y desde el cielo seguirá potenciando la fe más rancia entre sus sumisos devotos. Y hasta obrará algún milagro si hace falta. Sin embargo, su profecía más importante no se cumplió. Se trata de aquella que viajaría a Jerusalén –Clemente se consideraba descendiente de la tribu de Judᖠpara trasladar hasta allí la sede de la Iglesia Palmariana y convertirse en el anfitrión de la Segunda Venida de Cristo antes del Armagedón: "¡Oh, Jerusalén!, primera Sede de la Cátedra de Pedro. Un día, no lejano, sentirás, sobre tu hollado suelo, la pisada firme y definitiva del Vicario de Cristo, Gregorio XVII, que asentará sobre ti su Cátedra, y se convertirá en tu sordo y obstinado corazón", escribía Manuel Alonso en una pequeña biografía sobre el papa Clemente. Es más: según la predicción, en Jerusalén moriría crucificado tras entregar las llaves de la Iglesia a Jesucristo. Suponemos que, a última hora, se modificaron los planes celestiales. De lo que casi nadie duda es de que, en breve, algún miembro de la Orden Palmariana caerá en éxtasis y recibirá un mensaje rubricado por el desencarnado Gregorio XVII, que tras el fallecimiento de Pablo VI el 9 de agosto de 1978 se proclamó Papa por obra y gracia de sus megalomanías. Ese día recibió a través de la Virgen el siguiente mensaje: "Día grande el de hoy, en el que eres investido de la dignidad papal, en este día de la Transfiguración del Monte Tabor, propio para la Santa Faz, de cuya Orden eres el Fundador y Padre General (…). Comienza el gran Pontificado de la Gloria de las Olivas. El Papa anunciado por muchos místicos, por muchas profecías. No tardará mucho tiempo en empuñar la espada y cumplir la misión de Emperador, de gran Monarca (…). La Sede de la Iglesia radica ahora en El Palmar de Troya. He aquí la nueva Roma", le comunica la Virgen en aquel trascendental momento de su esperpéntica vida.

La basílica, tras la muerte
El sábado 26 de marzo, pocos días después del fallecimiento del Papa Clemente, ENIGMAS se desplazó hasta El Palmar. Allí entramos en contacto con "el otro Palmar", un grupo denominado "Apariciones de la Cruz Blanca", que aglutina a quienes fueran los videntes que surgieron al amparo de los fenómenos aparicionistas que tuvieron lugar en los primeros años y que, posteriormente, fueron desplazados por la presencia del Clemente Domínguez. De forma sorprendente, una de las visionarias del grupo, Rosario Arenillas, recibió el día anterior un nuevo mensaje –presuntamente revelado por la Virgen– en el que se decía que Clemente había mostrado arrepentimiento tras su muerte y que estaba en el purgatorio esperando que le aceptaran entrar en el cielo. La Virgen, en su comunicado, dijo que sería perdonado porque en un principio fue por el camino correcto. Sin palabras…
Cuatro días después de que se conociera la muerte del papa Clemente, en torno a la basílica palmariana se respiraba un ambiente de control excesivo en medio de un ambiente de desconfianza exagerado. El número de visitas era mayor que en otras ocasiones y el acceso quedó severamente restringido: aquellos que iban vestidos con camisas de mangas cortas, pantalones vaqueros o falda más corta de lo permitido no pudieron entrar. Nosotros, en cambio, estábamos preparados para la ocasión. Aquello no fue óbice para que los dos conserjes que flanqueaban la puerta titubearan en el momento de nuestro acceso, pero en nuestras manos portábamos documentación interna de El Palmar y una fotografía del papa Clemente que nos facilitó las cosas. Así pues, pensaron que éramos feligreses, aunque no por ello dejaron de preguntarnos si llevábamos cámaras de fotos o grabadoras.

Cuando traspasamos el umbral y entramos dentro del templo, ante nuestro asombro comprobamos que, a diferencia de otras ocasiones, el interior estaba repleto de fieles. No cabía ni un alfiler en mitad de un "orden" meticuloso: los hombres a izquierda y las mujeres –todas con velo sobre la cabeza– a la derecha. Allí nos hincamos de rodillas para pasar desapercibidos, pero no por ello eludimos el nivel de secretismo: "No podemos decir nada, lo siento", sentenció uno de los cardenales palmarianos. Nos entregó panfletos y estampas pero nuestros intentos para averiguar en dónde había sido enterrado Gregorio XVII fueron vanos. El hermetismo era total aunque posteriormente averiguamos que, ese mismo día, el padre Isodoro María fue coronado oficialmente como pontífice tomando el sobrenombre de Pedro II.

Hace años, cuando establecimos contacto con algunos sacerdotes y obispos palmarianos, el padre Serafín María, actualmente misionero de la iglesia cismática en Granada, nos entregó documentación interna difícil de obtener por personas ajenas a la Orden Palmariana: "El Señor ha puesto a nuestro alcance signos y señales más que suficientes para conocer el tiempo en el que vivimos, pero la iniquidad, que trabaja siempre, ha logrado suprimir la mayor parte de ellos, precisamente porque indican claramente dónde se encuentran la Verdadera Iglesia y el Verdadero Papa, Su Santidad Gregorio XVII", nos aseguró. Y es que, para este sacerdote seguidor de la doctrina de El Palmar, los acontecimientos que se vivieron allí fueron anunciados por grandes visionarios y místicos como Catalina Emmerich o San Malaquías.
"Gregorio XVII, Gloria Olivae, verdadero y último Papa, elegido antes de los dos antipapas, pero colocados después de éstos en la lista de San Malaquías, guarda así la consonancia de estas profecías, cumplidas en su totalidad, ya que los demás papas auténticos comprendidos en la relación profética del obispo irlandés vienen a ser también colocados después de los antipapas de su tiempo", afirma convencido Serafín María, que recuerda a este respecto las presuntas apariciones de Ezquioga en el año 1932, durante las cuales, la Virgen, a través de la vidente Benita Aguirre, aseguró lo siguiente: "En Sevilla nacerá quien llevará a cabo un resurgimiento total de la Iglesia, el cual fundará la Orden de los Crucíferos". Y en La Salette, del mismo modo, se anunció lo siguiente: "Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo…".

Lo que ocurre en El Palmar es para tomárselo a risa. O quizás no, porque la demencia y el sectarismo, en un ambiente así, pueden alcanzar cotas bastante peligrosas. Y ejemplos de ello, en la Orden Palmariana, no han faltado. ¿Qué se puede esperar de un grupo de visionarios que han elevado a los altares a personajes como Franco, Hitler o Mussolini? o
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