Enigmas y anomalía

¿Es posible vivir sin comer?

La abstinencia más o menos prolongada de alimentos es un fenómeno místico extraordinario asociado a muchos santos pero, ¿es un hecho sobrenatural, un signo de la intervención de Dios en el hombre o, por el contrario, la prueba de la existencia en el ser humano de potencialidades latentes desconocidas?

espacio misterio

21 de Agosto de 2020 (09:41 CET)

Hira Ratan Manek, el hombre que estuvo 411 días sin comer por motivos religiosos.
Hira Ratan Manek, el hombre que estuvo 411 días sin comer por motivos religiosos.

El ser humano no puede resistir más de algunas semanas sin comer. El trágico record lo ostenta Mac Swiney, alcalde de la localidad irlandesa de Cork. Murió entre dolorosas convulsiones tras 73 días en huelga de hambre. ¿Cómo explicar entonces el caso de los eremitas cristianos que vivieron en el desierto de Siria entre los siglos IV al VI y que pasaron 40 años sin comer, en lo alto de una columna, de la que no bajaron ni para hacer las lógicas necesidades que todos tenemos? ¿O el de un tal Acepsimas que se recluyó en una casa de barro, sin ventanas, para aislarse del exterior, permaneciendo en su interior durante 60 años sin comer, ni decir una sola palabra?

Se objetará que tales relatos son, en realidad, exageraciones literarias carentes de validez científica, pues ninguno de ellos fue objeto de control médico y sus ayunos estaban encaminados a validar ciertos dones de santidad. Pero no siempre es así. Los magistrados del gobierno y la iglesia francesa de fines del siglo XV firmaron un documento en el que aseguran de forma textual: “Hacemos saber a todos y a cada uno que Nicolás de Flue, habiendo abandonado a su padre, a su madre, a su mujer y a sus hijos, se retiró en un desierto llamado Raust, en el cual se ha conservado por la gracia de Dios sin comer ni beber durante 18 años y viviendo todavía santamente en el momento en que esto se escribe y gozando de su plena razón”. Tras este acta, Flue permaneció dos años más en el desierto y luego se reintegró a su vida anterior. Eso sí, con un hambre voraz…

Existen, asimismo, otros casos que han sido objeto de importantes medidas de control. Se trata de algo inaudito, asombroso, pero no es un mito. Ocurre en el Himalaya y también en Ahmadabad Gujarat (India) con constante presencia de público y bajo estrictas supervisiones y chequeos por parte de equipos médicos y expertos. Por ejemplo, el 14 de febrero de 2001, Hira Ratan Manek completó con éxito un ayuno de 411 días por motivos religiosos.

Más conocido aún es el caso de Teresa Neumann, que fue observada y estudiada por científicos imparciales durante un largo período de tiempo. Entre 1922 y 1926 la célebre estigmatizada de Konnersreuth (Alemania) sólo ingirió dos cucharadas de agua bendita diarias accediendo a los ruegos de su madre y, a partir de 1927, ni eso. Durante 35 años Teresa Neumann se mantuvo sin ningún alimento ni bebida. Su única comida fue la sagrada comunión. ¿Cómo es posible?

El fenómeno de la Inedia, del latín in (no) y edo (comer) se ha dado a lo largo de la historia únicamente en personas de una elevadísima espiritualidad. «Es de todo punto imposible que un ser humano normal sea capaz, por sus propias fuerzas, de alcanzar este estado», asegura el filólogo Salvador Sandoval. Y añade que «muchos teólogos piensan que una vida de unión con Dios intensa puede influir sobre la estructura del cuerpo hasta el punto de espiritualizarlo o transfigurarlo a semejanza del cuerpo glorioso de Jesús».

Otros teólogos, por el contrario, piensan que un ayuno prolongado no tiene que deberse a una cuestión sobrenatural. Cardiólogos, endocrinos, neurólogos y cirujanos de la India analizaron el citado caso de Hira Ratan Manek. Inició su ayuno el 1 de enero de 2000 y ha soportado con éxito un ayuno de 411 días tomando tan sólo agua hervida cada día entre las 11.00 y las 14.00 horas. Experimentó una pérdida de 19 kilos que luego se estabilizó sin haber vuelto a perder peso. También observaron una ligera disminución del ritmo cardíaco y respiratorio. Dejó de realizar deposiciones sólidas a los 16 días.

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