Los Demócratas toman el relevo de la 'disclosure'
Con el Congreso de EE.UU. en manos demócratas, la desclasificación ovni pasa de ser una promesa de la Casa Blanca a poder convertirse en una investigación parlamentaria
Con el Partido Republicano desalojado de ambas cámaras del Congreso de EE.UU., la desclasificación ovni cambia de manos. Lo que hasta ahora era un proceso dirigido desde la Casa Blanca puede pasar a ser una investigación parlamentaria con citaciones, comités y fecha límite.
Las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre han dejado un Washington distinto. Los demócratas han ganado el control de la Cámara de Representantes, con una estimación de en torno a 255 escaños, y también el del Senado, donde habrían llegado al menos a 54 asientos. El recuento sigue abierto en varias carreras, así que las cifras finales pueden variar.
El «caucus ovni» que se anunciaba antes de las urnas
Tres días antes de la votación, el New York Post publicaba (31 de octubre) que los demócratas se preparaban para arrebatar a los republicanos y a la administración Trump la bandera de la transparencia ovni. Según fuentes del diario, los demócratas se están preparando para formar su propio grupo parlamentario sobre ovnis y un comité especial para reemplazar al Grupo de Trabajo para la Desclasificación de Secretos Federales, liderado por la republicana de Florida Anna Paulina Luna.
La representante pasó meses en podcasts vinculando directamente a los ovnis con los ángeles caídos del Libro de Enoc y, repentinamente, desapareció de los titulares, tal como recordaba la cuenta overclassifiedx en X.
🇺🇸 Luna’s Watchers Drop and the Sudden Quiet Anna Paulina Luna spent months on podcasts tying the Book of Enoch’s fallen watchers and their forbidden knowledge straight to the non-human intelligence and craft that still operate above restricted ranges, naming patterns of recovery and contact that most lawmakers still refuse to touch in open session. She sat with hosts and laid out how ancient texts described the same technology some claim is locked in hangars while modern NHI continue their routines, and the clips spread because it felt like an insider finally connected the dots without the usual careful language. Then the frequency dropped, the direct UAP references cooled, and the same congresswoman who had been everywhere shifted to other fights while the phenomena never paused. Please come back Rep Luna, we miss you!
— OVERCLASSIFIED (@overclassifiedx) November 4, 2026
El portavoz de esa ofensiva es el congresista demócrata por Indiana, Andre Carson, que lleva años intentando que el asunto entre en la corriente principal del Capitolio. «Lamentablemente, la actual administración no ha sido plenamente transparente sobre los UAP y ha dado largas a varios de los requisitos legales que el Congreso estableció para la desclasificación de los UAP.» El congresista demócrata por Indiana añadió que «la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Departamento de Defensa se creó para recibir, analizar y resolver los informes sobre UAP, pero lleva casi dos años retrasando la publicación de un informe histórico clave sobre los UAP.»

Carson reclama «la publicación inmediata» de ese informe, del que dice que aportaría nuevos hallazgos sobre las investigaciones militares y de inteligencia históricas, incluyendo cómo se investigaron los incidentes, el papel de los programas clasificados y si esas actividades se comunicaron debidamente al Congreso.
La oficina a la que se refiere es la AARO, la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Pentágono, el organismo creado por el Congreso para centralizar los casos de fenómenos anómalos no identificados (UAP, el término oficial para los ovnis). Carson no da el título del documento, pero cabe suponer que se trata del segundo volumen de su informe sobre el registro histórico, cuyo primer tomo se publicó en marzo de 2024.

De la vía ejecutiva a la parlamentaria
Hasta ahora, la desclasificación que hemos ido siguiendo lote a lote ha llegado por la vía ejecutiva: los lotes de PURSUE (siglas del Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con UAP), el último de ellos, el séptimo, publicado el 23 de octubre. En su día nos preguntamos si todo aquello era un farol y el reproche de Carson, que habla de plazos legales incumplidos, va en esa misma dirección. La diferencia es que ahora quien reprocha tiene mayoría para exigir.
Conviene, eso sí, no adelantar acontecimientos: del reparto de poder a una comisión ovni con citaciones hay un trecho, y la agenda que han avanzado los líderes demócratas gira en torno a la economía y a las investigaciones sobre la administración. Quién presidirá los comités y qué lugar ocupará el asunto UAP está por decidir.
El espacio, «abierto»: el mensaje de la noche electoral
El martes 3 de octubre, mientras los primeros colegios echaban el cierre, la Casa Blanca difundía la proclamación titulada The American Declaration of Freedom in Space. El texto proclama que el sistema solar y todo el espacio exterior más allá de la Tierra «son patrimonio de todos los seres humanos» y están «abiertos a la exploración, el desarrollo, el uso y el establecimiento de una presencia permanente por parte de ciudadanos estadounidenses», siempre conforme a la ley de EE.UU. y a sus obligaciones internacionales.

Fíjense en el matiz: el espacio es «de todos los humanos», pero la puerta se abre a los ciudadanos de un solo país. La fórmula se mueve en el terreno del artículo II del Tratado del Espacio Exterior de 1967, que impide a cualquier Estado apropiarse de la Luna o de otros cuerpos celestes mediante reclamaciones de soberanía. En mi opinión, es un edicto simbólico, el texto refuerza la orden ejecutiva de 2025. Victoria Samson, responsable de seguridad y estabilidad espacial de la Secure World Foundation, dijo a Axios que el plazo de 2028 para volver a la Luna le parece muy optimista. Ese mismo día, Trump firmó además otra proclamación que declaraba del 1 al 7 de noviembre la Semana del Anticomunismo.
¿Y qué tienen que ver los ovnis?
Mi lectura es que detrás de la proclamación están los temores de EE.UU. a quedarse atrás en la carrera espacial frente a China, que aspira a pisar la Luna antes de 2030. Es una rivalidad que el propio administrador de la NASA, Jared Isaacman, ya había puesto sobre la mesa, y que enlaza con otra declaración suya que comentamos en su día: la comparación del aumento de avistamientos de fenómenos anómalos con un posible «momento Sputnik».
Lo que sí puede afirmarse es que, en las mismas horas, dos mensajes de signo distinto llegaban desde Washington: una Casa Blanca que proclama el espacio como frontera estadounidense y un Congreso que pasa a manos de quienes acusan a esa Casa Blanca de dar largas a la transparencia sobre lo que hay en nuestros cielos. Si el nuevo Capitolio arranca con su comité ovni, las audiencias sobre la AARO, los programas clasificados y, quién sabe, la carrera espacial podrían cruzarse más pronto de lo que pensamos.
La pregunta queda abierta: ¿es casualidad que el espacio se «abra» justo cuando se cierra el ciclo político que prometió abrir los archivos ovni?
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