Llega la gran alineación planetaria
Averigua dónde y cómo mirar la gran alineación planetaria y su significado astrológico. Es momento de cerrar ciclos y reordenar estructuras personales y sociales
Este final de febrero el cielo nos regala uno de esos espectáculos que reconcilian a cualquiera con el firmamento. Seis planetas y la Luna comparten franja celeste en lo que popularmente se ha bautizado como una gran alineación planetaria. No es que formen una fila perfecta como cuentas de un collar —la mecánica celeste es más compleja y menos cinematográfica—, pero sí coinciden en una misma región del cielo visible al anochecer.
La pregunta práctica es clara: ¿cuándo, dónde y cómo mirar?
Desde España y el conjunto de Europa occidental, la mejor ventana se abre justo después de la puesta de Sol, aproximadamente entre las 18:45 y las 20:30 horas (dependiendo de la latitud exacta). El escenario es el horizonte oeste y suroeste, siguiendo la línea por donde se ha ocultado el Sol. Conviene buscar un lugar con el horizonte despejado —playa, campo abierto o azotea sin edificios delante— y dejar que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos diez minutos.
Los planetas más brillantes serán visibles a simple vista, especialmente Venus y Júpiter, auténticos faros celestes. Marte, Saturno y Mercurio requerirán algo más de atención, pues algunos estarán más bajos sobre el horizonte y se ocultarán pronto tras la puesta solar. Para captar el conjunto completo con comodidad, unos prismáticos astronómicos pueden marcar la diferencia, especialmente cuando el crepúsculo aún tiñe el cielo.
Este desfile cósmico será visible durante varios días alrededor de la fecha central, pero su mejor configuración se concentra desde el 27 de febrero a los primeros días de marzo de 2026. Después, la geometría orbital comenzará a dispersar lentamente el “grupo”.
Conviene subrayar algo importante: en términos astronómicos, estas alineaciones no son raras. Los planetas orbitan aproximadamente en el mismo plano —la eclíptica—, de modo que con cierta frecuencia coinciden en una franja común del cielo. La espectacularidad depende más de la percepción humana que de una disposición física extraordinaria en el espacio tridimensional.

Pero si levantamos la vista más allá de la astronomía, la interpretación cambia.
En astrología, una alineación múltiple con participación de la Luna se considera un momento de intensificación energética colectiva. Se habla de cierre de ciclos, reajustes kármicos y reordenación de estructuras personales y sociales. La concentración de varios planetas en una misma zona zodiacal se interpreta como un “embudo” simbólico donde se acumulan tensiones y oportunidades.
Algunos astrólogos señalan que estas configuraciones pueden coincidir con cambios políticos, movimientos sociales o decisiones colectivas de gran calado. Otros lo viven en clave íntima: momentos propicios para tomar decisiones postergadas o redefinir objetivos vitales.
Este fin de semana, cuando mires hacia el oeste y distingas esos puntos brillantes suspendidos en el crepúsculo, pregúntate algo más profundo: ¿estamos ante un fenómeno astronómico rutinario… o ante un símbolo poderoso que revela nuestra eterna búsqueda de significado entre las estrellas?








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