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24/03/2026 (12:58 CET) Actualizado: 24/03/2026 (12:58 CET)

El misterio del crimen de las estanqueras

El crimen de las estanqueras: tres hombres ejecutados… y 20 años después apareció el verdadero asesino

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Periodista y escritor

24/03/2026 (12:58 CET) Actualizado: 24/03/2026 (12:58 CET)
Recreación del estanco donde se hallaron los cuerpos brutalmente asesinados
Recreación del estanco donde se hallaron los cuerpos brutalmente asesinados

En el verano de 1952 fue largo y cálido en Sevilla, una ciudad que quedó conmocionada por un brutal doble asesinato ocurrido en un pequeño estanco del centro de la ciudad. El caso, conocido desde entonces como “El crimen de las estanqueras”, acabaría convirtiéndose en uno de los episodios judiciales más polémicos de la España de posguerra, marcado por prisas policiales, por su misterio y por un juicio lleno de dudas y una confesión tardía que sembró aún más incertidumbre. 

El llamado crimen de las estanqueras se convirtió en uno de los episodios judiciales más controvertidos de la España de posguerra. En julio del año 1952, las hermanas Matilde y Encarnación Silva Montero, dos mujeres de edad avanzada que regentaban un estanco cerca de los Jardines de Murillo de Sevilla, fueron asesinadas brutalmente en el interior de su negocio. El hallazgo de los cuerpos, con numerosas heridas de arma blanca y signos de violencia extrema, de ensañamiento (16 y 19 puñaladas), provocó una conmoción inmediata en la ciudad y generó una fuerte presión sobre las autoridades de cara a poder resolver el caso con rapidez. 

Así hallaron los cuerpos de las estanqueras
Así hallaron los cuerpos de las estanqueras

En aquellos años el régimen franquista trataba de proyectar una imagen de orden y estabilidad, pero también con mucha dureza. Un crimen tan sangriento en pleno centro de Sevilla amenazaba ese relato oficial. La investigación policial avanzó con una asombrosa premura y pronto se dirigió hacia tres delincuentes “de poca monta” conocidos por la policía local: Juan Vázquez Pérez, Antonio Pérez Gómez y Francisco Castro Bueno, apodado “el Tarta”. Su historial estaba ligado a hurtos menores y vida marginal, pero nada indicaba que hubieran cometido un asesinato de aquella magnitud y con tal ensañamiento. 

Interrogatorio e inocencia 

Los tres fueron detenidos pocos días después del crimen. Durante los interrogatorios negaron reiteradamente su implicación, aunque finalmente terminaron firmando confesiones que la policía presentó como prueba decisiva. No obstante, desde el inicio aparecieron numerosas contradicciones. Las versiones de los acusados no coincidían entre sí y tampoco encajaban con algunos detalles de la escena del crimen. A pesar de esas inconsistencias, la investigación se cerró en apenas dos semanas. 

Los detenidos Juan Vázquez Pérez, Antonio Pérez Gómez y Francisco Castro Bueno
Los detenidos Juan Vázquez Pérez, Antonio Pérez Gómez y Francisco Castro Bueno

El proceso judicial estuvo rodeado de dudas. Las huellas encontradas en el estanco no correspondían con ninguno de los acusados y las armas utilizadas nunca aparecieron. Además, parte de la documentación del sumario desapareció. La defensa argumentó que las confesiones habían sido obtenidas bajo enorme presión y que carecían de valor probatorio. También subrayó un hecho desconcertante: los asesinos no se llevaron el dinero del negocio, a pesar de que en el establecimiento había una cantidad considerable. 

Aun así, el tribunal consideró que aquellas eran suficientes para los indicios presentados por la acusación y dictó sentencia de muerte en el garrote vil. La decisión provocó indignación entre numerosos vecinos de Sevilla, que veían en los condenados a simples chivos expiatorios, pobres “cabezas de turco”. Se iniciaron peticiones de indulto respaldadas por autoridades locales y ciudadanos, pero ninguna prosperó. El caso avanzó inexorablemente hacia su desenlace. 

La ejecución tuvo lugar mediante garrote vil, el método habitual en la España de la época. Los tres hombres mantuvieron hasta el último momento su inocencia. Testigos de la escena recordaron que afrontaron el final con resignación, asegurando que pagaban por delitos menores cometidos en el pasado, pero no por el asesinato de las estanqueras. El episodio dejó una profunda impresión en quienes presenciaron la ejecución. 

Una imagen coloreada de la Guardia Civil escoltando a los detenidos
Una imagen coloreada de la Guardia Civil escoltando a los detenidos

Durante años el caso siguió generando debate entre juristas, periodistas e investigadores. La falta de pruebas sólidas y las irregularidades del proceso siempre sembraron la sospecha de que se había cometido un grave error judicial. Esa sospecha adquirió un nuevo significado casi dos décadas después. 

Según el testimonio posterior de un religioso que atendió espiritualmente a los condenados, un hombre acudió a su confesionario muchos años más tarde para revelar que él había sido el verdadero autor del doble asesinato. El desconocido describió con precisión cómo había cometido el crimen, aportando muchos detalles que no se habían hecho públicos. Afirmó que el remordimiento por la ejecución de tres inocentes lo perseguía desde entonces. 

Un hombre acudió a su confesionario muchos años más tarde para revelar que él había sido el verdadero autor del doble asesinato

La identidad del supuesto asesino nunca se conoció y la confesión quedó protegida por el secreto religioso y el culpable jamás se conoció. Desde entonces se piensa en la ciudad, a nivel especulativo, que el responsable era del entorno cercano y conocido de las estanqueras.  

Con el paso del tiempo, el crimen de las estanqueras ha permanecido en la memoria de muchas personas y pesando como una de las sombras de la justicia en la España franquista. Muchos detalles siguen envueltos en incertidumbre y de como la presión política y la falta de garantías en los procesos judiciales pueden ocasionar la muerte de inocentes. 

Con los años, juristas e historiadores han revisado el expediente buscando respuestas que quizá nunca lleguen aún hoy día. 

Sobre el autor
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José Manuel García Bautista, periodista y escritor con una dilatada trayectoria en prensa, radio y televisión. Autor de más de 60 libros de misterio, leyendas e Historia. Jefe de  Informativos el Confidencial de Sevilla. 
Dirige el espacio "Voces del Misterio" y "Andalucía Paranormal". Actualmente es miembro del equipo de Canal Sur Radio —con La noche más hermosa—, de 7tv y redactor de CádizDirecto.

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